martes, 19 de agosto de 2014

Capítulo 5. - Te volví a encontrar. {T2}


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 Un nuevo día en New York. Un día espectacular, por cierto. El cielo tenía un celeste precioso y el sol brillaba con gran intensidad.

Pegó un salto de la cama, estiró cada músculo de su cuerpo y fue dirección al baño.
Mientras se duchaba tatareaba una canción de Justin Bieber, entre su voz y el agua de por medio escuchó unos gritos. Apagó el grifo y ella calló. Quería saber si era real o imaginaciones suyas.

-¡Naiara!- Gritaba Catalina

No, no eran imaginaciones.

-¿Qué pasa?- Gritó todavía dentro de la ducha y con el pelo lleno de espuma
-Ha llegado algo para ti.
-Dime que no es lo de siempre.
-No es lo de siempre.
-¡MAMÁ!- Dijo en tono de “No te burles de mí”
-Es cierto, cariño. Es una carta de Mike.

Gritó. Su pequeño se había puesto en contacto con ella.
Salió de la ducha rapidísimo, se envolvió en una toalla color pastel y bajó las escaleras.

-¡Dámela!
-¿Dónde vas así? ¿No podías esperarte?- Dijo Catalina mirando la cabeza llena de espuma de su hija
-NO. ¡Dámela, mamá!
-Toma, toma.

Cogió la carta nerviosa y volvió a subir las escaleras lo más rápido posible. Cerró la puerta y se sentó en el sofá de su habitación. Abrió el sobre morado nerviosa y lo primero que se encontró fue un llavero con su inicial, Mike. Sonrió. Él tan encantador como siempre. Dejó el llavero a un lado del sofá y sacó la carta. Respiró profundamente. “Por favor, que sea algo bueno”.

“Querida Naiara, quería escribirte para decirte algo realmente importante.
Por aquí es muchísimo mejor que vía whatsapp.
No volveré dentro de una semana, si no, de dos días. No, no te pongas triste
porque esto es algo bueno. Muy bueno. ¡Buenísimo!
El pequeño Noah viene conmigo. La custodia será para mí y
por fin podré despertarme viendo la cara de alegría de mi hijo.
Espero verte en el aeropuerto a las 17:00 el Lunes.
Te quiero muchísimo y se que Noah también lo hará.
Besos
Mike.”

Gritó. Se levantó y saltó de alegría. Era una de las mejores noticias de su vida, sin duda, le habían alegrado el día
Catalina abrió la puerta asustada, y Naiara la tranquilizó contándole todo. Ella la abrazó y se alegró muchísimo por él. Se merecía tanto tener a su hijo a su lado...

Se volvió a meter en la ducha, esta vez cantaba más fuerte y con más alegría aquella canción de Justin Bieber. Estaba nerviosa y feliz. Media hora después estaba haciéndose una trenza. Le sonrió al espejo y decidió hacerse una foto. La subió a Twitter, y luego, bajó las escaleras para así esperar a Rae.
Llamaron al timbre, ella no se levantó ya que su madre gritó un “YO VOY”.

-Hola, cariño.- Dijo Rae abrazando por detrás a Naiara

Rae era una chica de ojos negros al igual que su pelo. Bueno, ya no. Tiene el pelo teñido de morado, es un tanto especial. Su cuerpo marcado de tatuajes y pircings. Naiara la mira con una felicidad increíble cada vez que la ve, le da siempre gracias al destino porque ella siga a su lado. Aquellos tatuajes de las muñecas de Rae tapan su pasado, aquel pasado que cuesta que se vaya. Aquellas marcas de sufrimiento, de dolor y de rechazo a ella misma. Desde pequeña se metían con Rae por no ser como todo el mundo, por no jugar con las muñecas ni saltar a la comba. Solían insultarla y escupir un “gorda” cada vez que la veían. Rae llegó a perder muchísimo peso, llegó a enfermar e incluso tuvo hospitalizada.
Pero todo ha pasado y ella está recuperada. Se siente bien consigo misma y nadie la volverá a hundir.

-¿Empezamos?- Dijo Naiara levantándose del sofá.
-Claro.
-Me voy, niñas.- Dijo Catalina apareciendo- Anden con cuidado.
-Adiós mamá.
-Adiós Catalina.

Naiara agarró su cámara y fue hacia el desván. Su madre le había ordenado el desván para ella sola. Lo había pintado de blanco, en una pared colgaba estanterías con sábanas de colores o dibujos y todo lo necesario para ella. Naiara se lo agradece infinito que ese espacio se lo haya dado para ella.
Comenzó hacerle miles de fotos a su prima. De todos los ángulos posibles. Sonriendo, riendo... Estaba quedando muy bien.

-Más a la izquierda. Más. Más. Un poco más. Bien. Ahora agarra eso de tu lado. Ahí, perfecto.- CLICK- Vale, ahora coge los auriculares de la mesa y haz como que caminas y escuchas música. Bien. La mirada más perdida. Perfecto.- CLICK

Naiara escuchó el timbre entre los gritos hacia su prima. Soltó la cámara y subió las escaleras para así poder abrir la puerta.

-Hola.- Gritaron
-Hola chicas.
-¿Podemos bajar?
-Vale. Pero no hacer ruido, por favor.
-Prometido.- Dijo Conso con su pulgar arriba. Naiara puso sus ojos en blanco

Todas bajaron las escaleras sin intentar hacer mucho ruido para que Naiara no se enfadase y las echase de allí a patadas.

-Oye. Irene dentro de nada vendrá, tenía que ir a comprar unas cosas para su hermana.
-Vale.

Naiara siguió haciendo fotos, a las cuales, las chicas ayudaban en varias cosas. E incluso, dieron ideas.

-Terminamos.
-O no.- Intervino Lara
-Sí.
-No. Vamos hacernos foto grupal.- Gritó Lara
-No chicas. La apago ya.
-Que sí, que sí.- Insistió Lara poniéndose en posición al lado de Rae la cual estaba asustada y confusa con todo esto

De repente se escuchó unos pasos fuertes y firmes haciendo que el techo retumbase. Las chicas miraron a la puerta con asombro y algo de miedo, nadie abrió la puerta ni tampoco habían llamado.

-Hola personas del mundo real.- Dijo Irene apareciendo con una gran sonrisa.- Entré por la puerta de atrás.

Bajó las escaleras con mucha alegría. La que siempre tenía ella. Quizás al principio pareciese borde y fría, pero realmente a veces no era nada de eso. Era una chica muy inteligente, eso de los estudios siempre le iba genial. Si no sacaba un nueve, no se sentía bien. También era muy risueña y sobre todo estaba loca, y eso ninguna de las chicas que componían aquel grupo podía negarlo. Irene estaba loca.

-No íbamos hacer una foto, ¿Te apuntas?
-Mmmmmm.- Dijo poniendo su índice en sus labios- Vale.
-Venga. La pongo automática. ¿Listas?
-Sí- Gritaron todas. CLICK

Naiara agarró la cámara y todas daban saltitos para así poder mirar aquella fotografía y gritaban un “Quiero verla. Quiero verla.” Naiara puso la foto y todas gritaron un “OH”.
La foto era bastante única, ninguna salía en condiciones. Incluso Rae. Todas salían poniendo caras graciosas, siendo ellas mismas. Se veía el brillo en sus ojos llenos de felicidad, en sus bocas, algunas haciendo cosas raras con ellas, incluso, podía percibirse la risa que tragaban para así no salir en la foto riéndose. Rae no era del grupo, pero Conso estaba agarrada de su cuello y las dos ponía unas caras muy graciosas. Todas unidas, como si fueran una verdadera familia. Como si se conocieran desde pequeñas, como si quizás supieran todo lo que habían vivido de pequeñas. Como si supieran lo que pensaban cada una de ellas, lo que sentía en aquel momento.
Todas gritaron un “Vamos a comer” y subieron las escaleras con gran velocidad. Naiara guardó su cámara y les siguió el paso.

-¿Listas para quemar la cocina?- Dijo Naiara
-Sí. Listas.

Cogieron la masa y todos los ingredientes y entre risas comenzaron hacer la pizza.

-CUANDO TE VI, ASÍ, TAN BONITA COMO SI FUERA UN ÁNGEL...- Cantaba, bueno, gritaba Conso

Todas la miraron y ella sonrió. Rieron y ella levantó una ceja.

-¿Qué pasa? ¿No puedo cantar?
-Claro. Sigue. Si cantas genial...
-Mira, no os burléis. Dentro de nada cantaré con XRIZ. Envidiarme.
-Hombre. Naiara no te tendrá mucha envidia...- Dijo Lara mordiendo su labio
-No empecéis.- Dijo Naiara riendo y sabiendo porque camino querían ir

Irene apareció en la cocina con una gran sonrisa. Miró a todas y gritó un “Hola”. Todas la miraron e incluso a Lara se le cayó la cuchara en el dedo del pie.

-Auch. Esto ha pasado por tu culpa.- Dijo señalándola
-¿Qué es eso?- Dijo Conso sorprendida
-Serpiente. Es una serpiente. ¿A qué mola? ¿Queréis que os la pinte?
-¡NO!- Gritaron todas a la vez
-Pero si mola mucho.- Dijo mientras sacaba su móvil y se hacía una foto- Voy a subirla a Twitter.
-¿Puedes ayudar? Nos vendría genial.- Dijo Lara cabreada
-Vale. Voy. Voy.
-Claro, cuando terminemos vendrás.- Dijo Conso

Irene desapareció y cada una siguió haciendo lo suyo.

-Que raras son, ¿No?- Dijo Rae en susurro a Naiara
-Sí. Son especiales, pero se les coge cariño.
-Siempre dijisteis que eráis muchas... Yo veo a pocas.
-Muchas desaparecieron. Al final todas cambiaron de ciudad o estudios. Otra vida.
-Curioso. Suele pasar.- Dijo Rae aplastando más su masa- Aunque debo decir que las que quedáis unidas todavía se os ve genial y sois muy divertidas. No os separéis.

Irene apareció con la cara todavía pintada.

-¿Qué hago?
-Ayúdame con esto.- Dijo Lara luchando con su masa
-A ver...

Una hora después todo estaba listo. La mesa puesta, la pizza en su punto y las bebidas en sus vasos correspondiente con pajitas de colores.

-Oye Rae, cuando quieras puedes venir con nosotras eh.- Dijo Conso con una sonrisa
-OH. Muchas gracias, claro algún día nos veremos.

Después de recoger vieron una película de amor. Cada minuto de la película Naiara se sentía más y más triste. Sentía que le faltaba la respiración y tenía un miedo increíble a sentir lo de ayer.

-Voy a tomar aire.- Dijo levantándose y saliendo del salón

Salió al jardín. Aquel jardín que tantos recuerdos le traía. Aquellos juegos con su hermana pequeña tirándole globos de agua un noche de verano, aquellas barbacoas de tres donde su madre era la mejor cocinera del mundo, y aquellos besos robados de Cristian mientras agarraba su cintura y le decía después de cada beso cuanto la quería.
Sus ojos se llenaron de lágrimas. Otra vez. Sintió una presencia a su lado, así que rápidamente secó sus lágrimas.

-Hola. ¿Qué pasa?- Dijo alguien sentándose a su lado.
-Nada. Estoy agobiada.
-¿En qué piensas?
-En nada.
-Dime.
-En Cristian.
-¿Lo echas de menos?

Naiara miró a Lara fijamente. Miró sus ojos por un buen tiempo. Lara la miraba y esperaba una respuesta sincera saliendo de sus labios, aquella chica de ojos marrones quería que le dijese todo lo que sentía. Que se abriese con ella. A veces Naiara no contaba todo lo que sentía, se lo guardaba para ella misma y llegaba momentos en donde las cosas no le cabían más, rebosan por cada parte de su cuerpo haciendo que de sus ojos saliese una parte de ellas. De todas aquellas cosas guardadas, de todas aquellas cosas tragadas, de todo aquel dolor.
Naiara suspiró. Miles de lágrimas salieron de sus ojos otra vez.

-Lo echo mucho de menos. Mucho mucho.
-Imagino... No voy a decirte que no pienses en él, pero, tampoco te tortures con ello. Volverá.
-Claro. Claro que volverá. Pero ¿Cuándo?
-Verás que lo hace pronto, confía.

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Vengo a informarles de que no sé leer, osea, cuando escribí
la novela, pues me equivoqué y en vez de poner 
"Capítulo 6" Puse "Capítulo 7", vamos, que la novela
no tiene 10 capítulos, tiene 9 capítulos más el epílogo.
Sorry!

¡Besines de colores!

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