----
Un nuevo día en New York. Un día espectacular, por cierto. El cielo
tenía un celeste precioso y el sol brillaba con gran intensidad.
Pegó un salto de la cama, estiró cada músculo de su cuerpo y fue
dirección al baño.
Mientras se duchaba tatareaba una canción de Justin Bieber, entre su
voz y el agua de por medio escuchó unos gritos. Apagó el grifo y
ella calló. Quería saber si era real o imaginaciones suyas.
-¡Naiara!-
Gritaba Catalina
No, no eran imaginaciones.
-¿Qué
pasa?- Gritó todavía dentro de la ducha y con el pelo lleno de
espuma
-Ha
llegado algo para ti.
-Dime
que no es lo de siempre.
-No
es lo de siempre.
-¡MAMÁ!-
Dijo en tono de “No te burles de mí”
-Es
cierto, cariño. Es una carta de Mike.
Gritó. Su pequeño se había puesto en contacto con ella.
Salió de la ducha rapidísimo, se envolvió en una toalla color
pastel y bajó las escaleras.
-¡Dámela!
-¿Dónde
vas así? ¿No podías esperarte?- Dijo Catalina mirando la cabeza
llena de espuma de su hija
-NO.
¡Dámela, mamá!
-Toma,
toma.
Cogió la carta nerviosa y volvió a subir las escaleras lo más
rápido posible. Cerró la puerta y se sentó en el sofá de su
habitación. Abrió el sobre morado nerviosa y lo primero que se
encontró fue un llavero con su inicial, Mike. Sonrió. Él tan
encantador como siempre. Dejó el llavero a un lado del sofá y sacó
la carta. Respiró profundamente. “Por favor, que sea algo bueno”.
“Querida
Naiara, quería escribirte para decirte algo realmente importante.
Por
aquí es muchísimo mejor que vía whatsapp.
No
volveré dentro de una semana, si no, de dos días. No, no te pongas
triste
porque
esto es algo bueno. Muy bueno. ¡Buenísimo!
El
pequeño Noah viene conmigo. La custodia será para mí y
por
fin podré despertarme viendo la cara de alegría de mi hijo.
Espero
verte en el aeropuerto a las 17:00 el Lunes.
Te
quiero muchísimo y se que Noah también lo hará.
Besos
Mike.”
Gritó. Se levantó y saltó de alegría. Era una de las mejores
noticias de su vida, sin duda, le habían alegrado el día
Catalina abrió la puerta asustada, y Naiara la tranquilizó
contándole todo. Ella la abrazó y se alegró muchísimo por él. Se
merecía tanto tener a su hijo a su lado...
Se volvió a meter en la ducha, esta vez cantaba más fuerte y con
más alegría aquella canción de Justin Bieber. Estaba nerviosa y
feliz. Media hora después estaba haciéndose una trenza. Le sonrió
al espejo y decidió hacerse una foto. La subió a Twitter, y luego,
bajó las escaleras para así esperar a Rae.
Llamaron al timbre, ella no se levantó ya que su madre gritó un “YO
VOY”.
-Hola,
cariño.- Dijo Rae abrazando por detrás a Naiara
Rae era una chica de ojos negros al igual que su pelo. Bueno, ya no.
Tiene el pelo teñido de morado, es un tanto especial. Su cuerpo
marcado de tatuajes y pircings. Naiara la mira con una felicidad
increíble cada vez que la ve, le da siempre gracias al destino
porque ella siga a su lado. Aquellos tatuajes de las muñecas de Rae
tapan su pasado, aquel pasado que cuesta que se vaya. Aquellas marcas
de sufrimiento, de dolor y de rechazo a ella misma. Desde pequeña se
metían con Rae por no ser como todo el mundo, por no jugar con las
muñecas ni saltar a la comba. Solían insultarla y escupir un
“gorda” cada vez que la veían. Rae llegó a perder muchísimo
peso, llegó a enfermar e incluso tuvo hospitalizada.
Pero todo ha pasado y ella está recuperada. Se siente bien consigo
misma y nadie la volverá a hundir.
-¿Empezamos?-
Dijo Naiara levantándose del sofá.
-Claro.
-Me
voy, niñas.- Dijo Catalina apareciendo- Anden con cuidado.
-Adiós
mamá.
-Adiós
Catalina.
Naiara agarró su cámara y fue hacia el desván. Su madre le había
ordenado el desván para ella sola. Lo había pintado de blanco, en
una pared colgaba estanterías con sábanas de colores o dibujos y
todo lo necesario para ella. Naiara se lo agradece infinito que ese
espacio se lo haya dado para ella.
Comenzó hacerle miles de fotos a su prima. De todos los ángulos
posibles. Sonriendo, riendo... Estaba quedando muy bien.
-Más
a la izquierda. Más. Más. Un poco más. Bien. Ahora agarra eso de
tu lado. Ahí, perfecto.- CLICK- Vale, ahora coge los auriculares de
la mesa y haz como que caminas y escuchas música. Bien. La mirada
más perdida. Perfecto.- CLICK
Naiara escuchó el timbre entre los gritos hacia su prima. Soltó la
cámara y subió las escaleras para así poder abrir la puerta.
-Hola.-
Gritaron
-Hola
chicas.
-¿Podemos
bajar?
-Vale.
Pero no hacer ruido, por favor.
-Prometido.-
Dijo Conso con su pulgar arriba. Naiara puso sus ojos en blanco
Todas bajaron las escaleras sin intentar hacer mucho ruido para que
Naiara no se enfadase y las echase de allí a patadas.
-Oye.
Irene dentro de nada vendrá, tenía que ir a comprar unas cosas para
su hermana.
-Vale.
Naiara siguió haciendo fotos, a las cuales, las chicas ayudaban en
varias cosas. E incluso, dieron ideas.
-Terminamos.
-O
no.- Intervino Lara
-Sí.
-No.
Vamos hacernos foto grupal.- Gritó Lara
-No
chicas. La apago ya.
-Que
sí, que sí.- Insistió Lara poniéndose en posición al lado de Rae
la cual estaba asustada y confusa con todo esto
De repente se escuchó unos pasos fuertes y firmes haciendo que el
techo retumbase. Las chicas miraron a la puerta con asombro y algo de
miedo, nadie abrió la puerta ni tampoco habían llamado.
-Hola
personas del mundo real.- Dijo Irene apareciendo con una gran
sonrisa.- Entré por la puerta de atrás.
Bajó las escaleras con mucha alegría. La que siempre tenía ella.
Quizás al principio pareciese borde y fría, pero realmente a veces
no era nada de eso. Era una chica muy inteligente, eso de los
estudios siempre le iba genial. Si no sacaba un nueve, no se sentía
bien. También era muy risueña y sobre todo estaba loca, y eso
ninguna de las chicas que componían aquel grupo podía negarlo.
Irene estaba loca.
-No
íbamos hacer una foto, ¿Te apuntas?
-Mmmmmm.-
Dijo poniendo su índice en sus labios- Vale.
-Venga.
La pongo automática. ¿Listas?
-Sí-
Gritaron todas. CLICK
Naiara agarró la cámara y todas daban saltitos para así poder
mirar aquella fotografía y gritaban un “Quiero verla. Quiero
verla.” Naiara puso la foto y todas gritaron un “OH”.
La foto era bastante única, ninguna salía en condiciones. Incluso
Rae. Todas salían poniendo caras graciosas, siendo ellas mismas. Se
veía el brillo en sus ojos llenos de felicidad, en sus bocas,
algunas haciendo cosas raras con ellas, incluso, podía percibirse la
risa que tragaban para así no salir en la foto riéndose. Rae no era
del grupo, pero Conso estaba agarrada de su cuello y las dos ponía
unas caras muy graciosas. Todas unidas, como si fueran una verdadera
familia. Como si se conocieran desde pequeñas, como si quizás
supieran todo lo que habían vivido de pequeñas. Como si supieran lo
que pensaban cada una de ellas, lo que sentía en aquel momento.
Todas gritaron un “Vamos a comer” y subieron las escaleras con
gran velocidad. Naiara guardó su cámara y les siguió el paso.
-¿Listas
para quemar la cocina?- Dijo Naiara
-Sí.
Listas.
Cogieron la masa y todos los ingredientes y entre risas comenzaron
hacer la pizza.
-CUANDO
TE VI, ASÍ, TAN BONITA COMO SI FUERA UN ÁNGEL...- Cantaba, bueno,
gritaba Conso
Todas la miraron y ella sonrió. Rieron y ella levantó una ceja.
-¿Qué
pasa? ¿No puedo cantar?
-Claro.
Sigue. Si cantas genial...
-Mira,
no os burléis. Dentro de nada cantaré con XRIZ. Envidiarme.
-Hombre.
Naiara no te tendrá mucha envidia...- Dijo Lara mordiendo su labio
-No
empecéis.- Dijo Naiara riendo y sabiendo porque camino querían ir
Irene apareció en la cocina con una gran sonrisa. Miró a todas y
gritó un “Hola”. Todas la miraron e incluso a Lara se le cayó
la cuchara en el dedo del pie.
-Auch.
Esto ha pasado por tu culpa.- Dijo señalándola
-¿Qué
es eso?- Dijo Conso sorprendida
-Serpiente.
Es una serpiente. ¿A qué mola? ¿Queréis que os la pinte?
-¡NO!-
Gritaron todas a la vez
-Pero
si mola mucho.- Dijo mientras sacaba su móvil y se hacía una foto-
Voy a subirla a Twitter.
-¿Puedes
ayudar? Nos vendría genial.- Dijo Lara cabreada
-Vale.
Voy. Voy.
-Claro,
cuando terminemos vendrás.- Dijo Conso
Irene desapareció y cada una siguió haciendo lo suyo.
-Que
raras son, ¿No?- Dijo Rae en susurro a Naiara
-Sí.
Son especiales, pero se les coge cariño.
-Siempre
dijisteis que eráis muchas... Yo veo a pocas.
-Muchas
desaparecieron. Al final todas cambiaron de ciudad o estudios. Otra
vida.
-Curioso.
Suele pasar.- Dijo Rae aplastando más su masa- Aunque debo decir que
las que quedáis unidas todavía se os ve genial y sois muy
divertidas. No os separéis.
Irene apareció con la cara todavía pintada.
-¿Qué
hago?
-Ayúdame
con esto.- Dijo Lara luchando con su masa
-A
ver...
Una hora después todo estaba listo. La mesa puesta, la pizza en su
punto y las bebidas en sus vasos correspondiente con pajitas de
colores.
-Oye
Rae, cuando quieras puedes venir con nosotras eh.- Dijo Conso con una
sonrisa
-OH.
Muchas gracias, claro algún día nos veremos.
Después de recoger vieron una película de amor. Cada minuto de la
película Naiara se sentía más y más triste. Sentía que le
faltaba la respiración y tenía un miedo increíble a sentir lo de
ayer.
-Voy
a tomar aire.- Dijo levantándose y saliendo del salón
Salió al jardín. Aquel jardín que tantos recuerdos le traía.
Aquellos juegos con su hermana pequeña tirándole globos de agua un
noche de verano, aquellas barbacoas de tres donde su madre era la
mejor cocinera del mundo, y aquellos besos robados de Cristian
mientras agarraba su cintura y le decía después de cada beso cuanto
la quería.
Sus ojos se llenaron de lágrimas. Otra vez. Sintió una presencia a
su lado, así que rápidamente secó sus lágrimas.
-Hola.
¿Qué pasa?- Dijo alguien sentándose a su lado.
-Nada.
Estoy agobiada.
-¿En
qué piensas?
-En
nada.
-Dime.
-En
Cristian.
-¿Lo
echas de menos?
Naiara miró a Lara fijamente. Miró sus ojos por un buen tiempo.
Lara la miraba y esperaba una respuesta sincera saliendo de sus
labios, aquella chica de ojos marrones quería que le dijese todo lo
que sentía. Que se abriese con ella. A veces Naiara no contaba todo
lo que sentía, se lo guardaba para ella misma y llegaba momentos en
donde las cosas no le cabían más, rebosan por cada parte de su
cuerpo haciendo que de sus ojos saliese una parte de ellas. De todas
aquellas cosas guardadas, de todas aquellas cosas tragadas, de todo
aquel dolor.
Naiara suspiró. Miles de lágrimas salieron de sus ojos otra vez.
-Lo
echo mucho de menos. Mucho mucho.
-Imagino...
No voy a decirte que no pienses en él, pero, tampoco te tortures con
ello. Volverá.
-Claro.
Claro que volverá. Pero ¿Cuándo?
-Verás
que lo hace pronto, confía.
----
Si has leído el capítulo 5 dale RETWIT o FAV a este TWEET.
Vengo a informarles de que no sé leer, osea, cuando escribí
la novela, pues me equivoqué y en vez de poner
"Capítulo 6" Puse "Capítulo 7", vamos, que la novela
no tiene 10 capítulos, tiene 9 capítulos más el epílogo.
Sorry!
¡Besines de colores!

No hay comentarios:
Publicar un comentario