jueves, 11 de septiembre de 2014

Toda historia tiene su final.

¡Hola, Sonrisitas!

La verdad que yo comencé a escribir novelas cuando tenía 13 años más o menos, tenía una compañera de clase a la cual le gustaba mucho escribir y me dijo que porque no lo intentaba. Cogimos un archivador, metimos hojas y comenzamos a escribir una novela (De los Jonas Brothers, por cierto). Cada día una se lleva el archivador a casa y escribía un capítulo, como es obvio la novela solo la leíamos nosotras. Me creé un metroblog y decidí subir mi propia novela en la cual my crusher (En aquellos tiempos) era el protagonista. Ella fue la que me dijo que me lo crease ya que ella tenía uno y subía una novela de Nick Jonas,  y sí, eramos fans de Jonas.
Después de conocer a Cristian en persona, decidí coger un cuaderno azul (Que todavía conservo) y escribir una novela de Cristian (Un sueño hecho realidad), que por cierto escribí hecho sin H y ahora quiero sacarle un ojo a mi yo del pasado, obviamente esa novela nadie la leía y las de metroblog fueron borradas por mí misma. Tampoco las leía nadie y en el fondo ¡Me alegro! La novela de Cristian era muy típica, hablando en otras palabras ¡Era una mierda! pero en ese tiempo para mí era perfecta. La verdad que no tiene ni final. Cuando tenía 14 años más o menos ya comencé a escribir en el OpenOffice, tengo varias novelas donde Cristian es el protagonista (Abrázame fuerte, simples desconocidos, Believe, Un verano especial...) Ninguna era subida, solo la leía una amiga que encontré a través de las redes sociales. Ella algunas veces me decía que las subiera pero a mí me daba muchísima vergüenza, me asustaba el hecho de que la gente me leyese porque en parte en aquellas historias estaban mis sentimientos plasmados, había una parte de mí. Un día me dio por subir un trozo a Twitter, capturé pantalla y lo subí y a algunas personas le gustaron. Decidí subir la última novela que estaba escribiendo, que por cierto, hacía meses que no la seguía y estaba a la mitad.
La publiqué en blogspot y la gente comenzó a leerla, para mí diez personas era como un millón. Pensaba que nadie me leería, que nadie se interesaría por lo que escribo sin embargo a la gente comenzó a gustarle y decían que siguiese con ella. Lo peor fue cuando Bady twitteó que iba a leerse la novela, a ver que tal estaba ¡Morí de vergüenza! quise hasta borrarla. ¡No podía leerla, él no!
Lo mejor de todo es que a él le gustó, me apoyó y me animó a que siguiera.
La bauticé como Te encontré en New York, la subí un 4 de Noviembre (2013) y la terminé un 6 de Febrero (2014). Si no me equivocó fui la primera persona que había escrito una novela de XRIZ y la había terminado.
Decidí escribir la segunda temporada, pensé que Naiara y Cristian debían volver a verse. Debían permanecer juntos.
Subí el prólogo el 1 de Abril y terminé la novela un 11 de Septiembre.

Terminó. Te encontré en New York había terminado para siempre y yo no podía creerlo. Puede sonar estúpido pero me estaba muy acostumbrada a escribir todo lo que sentía Cristian o Naiara, aunque en la realidad no existiesen para mí si era así. Para mí ellos si tenían vida y yo era la persona que les dio aquella vida. Estaba contenta de haberla terminado, la verdad que me siento satisfecha. Puedo decir que me he llevado horas pensando en como seguirla, horas escribiendo y dedicándole tiempo a esta pequeña historia.
No soy escritora, simplemente me gusta escribir. Escribir es parte de mí ya, es la única forma de decir mis sentimientos e incluso ya no tengo miedo de escribir lo que siento. Es lo que siento y nadie debe meterse en eso, ni mucho menos me harán cambiar de opinión.

Algunas personas me lo han preguntando o me lo han dicho y yo hoy digo que sí, que es cierto. Lo digo con total  libertad y no voy a esconderme. Naiara a veces sentía las cosas que yo sentía en la realidad por Cristian, algunas veces estaba dolida con él (Sin ni si quiera saberlo él) y lo plasmaba en algún capítulo. La novela, obviamente, es totalmente ficticia pero aseguro que lo que siente Naiara en parte NO LO ES e incluso lo que siente Cristian tampoco. Naiara y Cristian tienen parte de mí, os lo aseguro.

Por último recordar que tengo una nueva novela y que la subí en wattpad.
Link: Fotografiando mi mundo

Gracias a aquellas personas que han leído esta novela, en serio, estoy muy agradecida de que hayáis tomado un tiempo de vuestra vida en leerme. Que aunque hayáis sido 25 o menos, para mí es como si fuera un millón.
Gracias, en serio.

Y...

 ¡Besines de colores!

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Epílogo - Te volví a encontrar. {T2}

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Los meses pasaron y Cristian debía volver al trabajo, debía volver hacer aquello que amaba.
Terminó de hacer sus maletas, al final se instaló todo ese tiempo en casa de Naiara. Se acabó llevando genial con Conso y Lara, salió de fiesta incluso con Mike y Daniel. Habían tenido muy buena relación y esperaba verles pronto, muy pronto.
Hoy tocaba irse de gira, su nueva gira. Naiara pensaba que volverían a separarse y llevaba toda la mañana de bajón, Cristian pensó que era el momento indicado para hacerla sonreír. Se tiró junto a ella en la cama y la abrazó fuerte, ella puso la cabeza en su pecho y al instante, como esperó Cristian, comenzó hablar del tema.

-No quiero que nos vuelva a pasar...
-No pasará...
-Dentro de tres horas te marchas a China...
-¿Recuerdas aquel día que te expulsaron de aquella residencia y el primer viaje fue a China?
-Sí.
-Pues da la casualidad de que nuestro primer viaje juntos de nuevo, será China.
-Cristian...
-Naiara, vendrás. No puedes negar un trabajo con lo mal que están las cosas.
-¿Qué trabajo?- Dijo levantándose de golpe
-XRIZ necesita un fotógrafo, necesita que sus conciertos sean fotografiados y que la gente que no asista sienta que ha ido.
-Cristian... ¿Hablas en serio?
-Y tan en serio... Te vienes conmigo, trabajarás conmigo... Cumplirás mi sueño junto a mí y eso es lo mejor que me puede pasar.
-Cristian, joder. ¡Te amo!- Dijo abrazándole fuerte.- Te amo mucho, de verdad. Eres el mejor, gracias.

–

Metieron las maletas en el coche de Daniel y fueron hasta casa de Naiara, tocaba despedirse. Su madre estaba ya al tanto de todo.

-Hola, hijos míos.- Dijo Catalina recibiéndoles a todos.- Pasen, pasen.
-Hola Cristian.- Gritó Amada tirándose a los brazos de él.- Cuida a mi hermanita, dale mimo y no la hagas enfadar. Te quiero.- Dijo abrazándolo

Amada estaba más mayor, estos meses con ella lo ha pasado fenomenal. Un día Amada quedó con sus amigas y a Catalina se le ocurrió la maravillosa ida de que fuese a por ella, medio cine acabó mirando a Cristian ya que ella gritó “Él es el novio de mi hermana, es XRIZ. Lo amo.” Cosas de niñas, sí, pero tuvieron que salir corriendo ya que la gente comenzó amontonarse y Amada comenzó asustarse.
Eso no quita que sea una linda persona y que él estaba convencido de que sería alguien importante cuando crezca.

-Hijo mío, te echaré de menos.- Dijo Catalina abrazándolo.- Cuídala bien, ¿Vale? La cuestión es que cada día os queráis más, no olvidadlo.
-Gracias Catalina, pronto vendremos. ¡Prometido!
-Hermanita, te echaré de menos. Envía fotos, eh.
-Sí, prometido enana. Cuida a mamá y pórtate bien, eh.
-Hija, ven.- Dijo Catalina acercándose y abrazándola.- Ten mucho cuidado, llámame y no nos olvides.
-Jamás os olvidaría mamá.
-Te quiero con locura.

Fueron al aeropuerto, ahí estaba Mike junto a Noah.

-Hola mis amores.- Dijo Naiara abrazando a Mike.- Te echaré mucho de menos.
-Me tendrás vía whatsapp y Skpye, espero tu visita eh.
-Dalo por hecho. Cuida muy bien a Noah, ¿Vale?
-Te aseguro que lo haré.
-Se que lo harás genial, eres el mejor padre que existe.
-Por ahora. Luego yo seré padre y ocuparé ese puesto. Aprovecha.- Dijo Cristian apareciendo
-Como no iba a llegar él y decir algo así.
-Calla, enana. Sabes que es la verdad.
-Estás loco.
-Sabes que por ti.- Dijo besándola

Naiara fue hacia sus amigas y Cristian se quedó junto a Mike.

-Cuídala bien, Cristian. No le rompas el corazón, no la hagas llorar. Quiérela como nunca antes habías querido, y cada día más. Más. Más.
-Eso haré, Mike. No dudes de que voy a protegerla y cuidarla más que a mí mismo.
-Confío en ti.

Se abrazaron fuerte y Cristian besó a Noah en la frente.

-Mis niñas, os echaré de menos.- Dijo abrazándolas a todas.- Prometo visitaros y hacer llamadas de Skype.
-Lo apuntamos, que no se te olvide eh.
-¿Última foto juntas?- Gritó Lara

Todas posaron e hicieron selfie.

-Me tengo que ir, os quiero.- Dijo volviendo abrazarlas

Cristian agarró a Naiara de la mano, tocaba marcharse a China. Allí les esperaba Bady. Naiara echaba de menos a Bady, sin duda le había cogido cariño en todo ese tiempo.

Se montaron en el avión, Naiara estaba en la parte de la ventana y Cristian a su lado. Ella miraba por la ventana, pensaba en su mundo. En todo lo que había dejado atrás. Supone que había crecido y que esto pasaría algún día pero no sabía que sucedería con él y tan pronto.

-¿Estás bien?
-Sí, cariño.
-¿Lista para la aventura?
-Más que lista.- Dijo besándolo

No sabía como irían las cosas pero él iba a dar todo para que fuese perfecto, para que ella viviese cada día una bonita historia, para que se enamorase más de él y él más de ella. La amaba como a nadie y no iba a cometer los mismos errores que un día cometió.

– – –

Esto es solo una bonita historia más. Al año pasan miles de historias como estas... Dos jóvenes enamorados separados por la distancia pero en ocasiones especiales, la distancia es posible vencerse... Es posible vivir la historia de amor más linda del mundo sintiendo sus labios, sus caricias, su nariz rozando con la tuya y amando como antes no habías amado.
Si quieres, puedes. Y esta bonita historia ha demostrado que la distancia no es nada cuando alguien lo es todo.
Cristian daba por Naiara su vida y ella no sabía verlo ya que la distancia le nublaba la vista, pero todo cambia, la vida vuelve a dar un giro sorprendente y él vuelve aparecer en su vida sorprendiéndola como antes hacía. Con esos detalles que hacen que marque la diferencia, con esas caricias capaces de erizar la piel y con miradas que dicen mucho más que palabras.
Naiara aprendió que del odio al amor también había un paso, y que Cristian era de esas personas que ella vio inalcanzable por un momento pero que al final, acabó besándolo cada mañana al despertar. Y que llegó ese día en el que ella lo odiaba pero que acabó convirtiéndose en ese amor que sentía meses atrás e incluso, con más fuerza.
Cristian aprendió que a veces las mujeres se la podían jugar a él y que cuando encontró a la chica diferente a las demás, a la chica que no le veía como un personaje público y que si tenía que escupirle palabras llena de odio lo haría, acabó enamorándose. E incluso acabó odiando a los hombres que jugaban con las chicas, es más, comenzó a odiar a su antiguo él.
Ambos comenzaron un nuevo viaje, quizás con más, quizás con menos, quizás con alguna lágrima de por medio pero lo importante es que estarían juntos, que se habían vuelto agarrar de la mano y que nunca se volverían a soltar.

– – –

-¿Te cuento una cosa?- Dijo Cristian al oído de Naiara
-Sí, dime.
-Las verdaderas historias de amor no tienen final...

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Si has leído el prólogo dale RT o FAV a este TWEET. (Sólo una de las dos opciones)
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La segunda temporada de Te encontré en New York (Te volví a encontrar), terminó.
Esta vez termina para siempre, en parte me siento triste al estar escribiendo otra 
historia donde Naiara y Cristian no sean los protagonistas. Los echo de menos ya...
Espero que al igual que yo ustedes os hayáis enamorado de los personajes.

Os recuerdo que ¡Escribo nueva novela! pero esta vez en wattpad.
Se llama "Fotografiando mi mundo", el protagonista es Cristian  pero no
 es una fanfic. Lo siento pero la vida es así.

Aquí os dejo el link: Fotografiando mi mundo

Podréis leerla aunque no tengáis la aplicación de wattpad
pero la verdad es que yo os recomiendo que os la descarguéis
porque hay novelas geniales y que merecen ser leídas y votadas! 

Por último, gracias por leerme y...
¡Besines de colores!


sábado, 6 de septiembre de 2014

Capítulo 9. - Te volví a encontrar. {T2}

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Conso seguía enfada, había preguntando ya cinco veces y nadie contestaba. “Cobardes, cobardes todos” pensó.

-¿QUÉ DIGÁIS QUIEN HA SIDO?- Dijo Naiara levantándose de golpe.- Quiero golpearle la cara ahora mismo.
-Naiara, hija. Relájate, ¿Vale?
-No mamá, no. Todos los presentes saben que yo he roto con Cristian, ¿Por qué hacen esto? Quiero saber quien ha sido, y no se va nadie hasta que lo sepa. ¿Quién ha sido?
-Yo. He sido yo.- Dijo una voz firme

Naiara no sabía donde mirar hasta que su vista chocó con el chico que estaba encima del escenario agarrando el micrófono negro.

-¿Qué?- Susurró llorando otra vez
-He sido yo. Todo lo de las cartas, las rosas, el álbum. Todo. Me ayudó un amigo de New York. Lo empecé hace cien días, Naiara. Seguíamos juntos, queriéndonos pero todo se torció... Me aconsejaron que parase, que no serviría de nada pero yo decidí acabar lo que empecé para que te des cuenta de cuanto te amo y para que, ahora que no estamos juntos, volvamos a retomar lo que decidiste acabar.

Naiara no sabía que decir, no sabía como interpretar todo lo sucedido. El chico de las cartas, de la rosa y del álbum era Cristian. Su Cristian. Era aquella persona que había amado y que sabe que no podrá quitarse de la cabeza. Ella en estos 100 días no se le había ocurrido que fuese él.

-Si quieres puedes subir aquí, necesito cantarte algo y si quieres me dejas raptarte; Tengo algo para ti.

Naiara caminó como pudo y subió al escenario, cada parte de su cuerpo temblaba. Era él, era él. Estaba delante de él, después de tanto tiempo. Subió la cabeza mirándole a los ojos y vio lo que jamás pudiese imaginado. Estaba llorando, Cristian estaba llorando.

-Hola.- Dijo mirándole a los ojos y limpiándose las lágrimas.
-Hola.- Dijo ella en susurro
-Ven.- Dijo agarrando su mano.- Necesito cantarte algo, ¿Me dejas, verdad?- Naiara asintió

Comenzó a cantarle una canción nueva compuesta por él, ella lloraba como una estúpida enamorada. Y ahora que le tenía en frente, que estaba agarrada de su mano y que le cantaba mirándole a los ojos supo que le amaba de verdad. Que no era un amor adolescente, que no era algo pasajero, que era algo totalmente verdadero, que le había pasado a ella, le había tocado a ella y que debía estar orgullosa de tener a alguien tan maravilloso en su vida.

La canción acabó, Cristian miró fijamente a Naiara a los ojos y apretó su mano.

-¿Puedo raptarte? Por favor, déjame. Aunque no me quieras ver luego, pero déjame.. Déjame explicarte, déjame hablarte... Déjame.
-Vale, te dejo. Puedes hacerlo.

Cristian sonrió y agarró su mano más fuerte, se puso el micrófono en la boca para avisar de lo que iba a ocurrir.

-Espero que os lo paséis genial esta noche pero tendrá que ser sin la cumpleañera, la rapto. Hasta otra, familia.- Dijo dejando el micrófono en el suelo

Bajaron corriendo del escenario y de la mano, sinceramente Naiara no sabía donde iba Cristian.

-Por aquí, por aquí.

La llevó hasta un coche negro y bonito.

-¿Y esto?
-Un coche.
-¿Y tu famosa moto?
-Hace tiempo que no monto, al menos, hoy pega coche ¿No?
-Bueno, si tú lo dices.

Cristian ayudó a Naiara a montarse en el coche, no tenía ni idea de donde la llevaría.
Por el camino no paraban de mirarse y sonreírse.
Naiara lo había echado mucho de menos, y Cristian también la había echado de menos.

Llegaron al sitio, Cristian ayudó a Naiara a bajar del coche.

-¿Lo recuerdas? - Dijo Cristian poniéndose atrás de ella y agarrando su cintura
-Bueno, se supone que aquí nos conocimos.
-Más bien yo te encontré a ti.
-Sí, algo así.- Susurró Naiara aguantándose las ganas de llorar
-Subamos, ¿No? Hoy es todo nuestro.
-¿Qué? ¿Cómo mierdas has alquilado el sitio?
-Todo esto es un secreto, no pienses nada. Te dejas llevar y ya está ¿Prometido?
-Prometido, prometido.

Él la miro y le sonrió y ella sintió que el mundo se le caía encima. ¿Cómo podía producir tantas cosas en ella?
Le agarró de la mano y subió a la preciosa torre, donde todo comenzó.

-Aquí estabas tú peleando con tu madre, me odiabas.
-¿Y quién dice que ahora no?- Dijo Naiara sin pensarlo

Cristian la miró, puso sus brazos en la barra y miro al frente. Suspiró.

-Cristian.
-Dime.
-Era...Era broma.
-No sé. El problema es que no lo sé.- Dijo mirándola.- Me está matando esto, Naiara. He vuelto a recuperarte, y no me iré hasta que seas mía de nuevo.
-Te volverás a ir.
-Si me voy, te juro que no me iré solo.
-No podré ir.
-Sí, de una forma u otra vendrás conmigo.

Naiara suspiró. Estaba confusa, no sabía que hacer.

-Lo de la chica esa...
-Ella me contó todo.
-¿Ella?
-Sí, te quitó el teléfono y pilló mi número. Sois mejores amigos, o eso dice ella.
-Es cierto, no voy a quitarle la razón. La tiene. Y es la realidad, pero los periodistas le han dado la vuelta a la tortilla...Y es algo injusto, Naiara.
-¿Por qué se te ocurrió las cartas?
-No sé. Un día lo pensé, y decidí hacerlo a partir de los 100 días. Ilusión mía.
-Ya, bueno.- Dijo Naiara con media sonrisa
-¿Te gustó?
-Sí, no me esperaba que fueses tú.
-¿Quieres comer algo?
-Vale.
-Ven.

En una parte de la torre había una sábana celeste junto a otra roja, se sentaron y comieron las clases de frutas que había allí.

-Mira, fresa con chocolate. Abre la boca.

Naiara abrió la boca y él introdujo una trozo de fresa con chocolate.

-Está rica.
-Mucho, mucho.

Cristian sonrió y a Naiara se le erizó la piel.

-¿Tienes frío?
-No.
-¿Y tú piel?
-Bueno. Nada.
-¿Qué?- No entendía nada
-Hace tiempo que no veía tu sonrisa, no sé. Me ha pasado algo raro.- Dijo con una risita

Cristian quitó todo poniéndolo fuera de la manta para así acercarse más a Naiara. Agarró su mano y la acarició. Pasó sus dedos por su mano y por medio de sus dedos. Naiara lo miró a los ojos mientras la piel se le volvía a erizar.

-Para, anda.
-No. Me gusta.
-Me estás poniendo nerviosa.
-Buena señal, ¿no?

Naiara se acerco a Cristian poniendo frente contra frente, esto Cristian no lo esperaba para nada.

-Ei, ¿Qué haces?
-Cállate.

Cristian acarició la espalda descubierta de Naiara y Naiara se acercó un poco más consiguiendo que sus narices chocasen.

-Naiara.
-¿Qué?
-Voy a besarte, ¿Vale? Voy hacerlo. No aguanto más. Me da igual lo que opines...

Cristian cortó la poca distancia que quedaba entre ellos. Era un beso lento y dulce. A Cristian le iba el corazón a mil por hora, había soñado tantos días con volver a sentir esto. A Naiara se le volvió a erizar la piel, junto a él no paraba de hacerlo esa noche. No sabía que le pasaba. Se había dejado llevar, se había guiado por su corazón y tenía claro de que aquella noche quería besarle hasta el cansancio.

-Voy a besarte por todos los días que no has estado a mi lado, estúpido.- Dijo Naiara con una sonrisa
-Me parece correcto, señorita.

Naiara volvió a besarle, él le acarició la espalda. Naiara se subió encima de él, y él comenzó a besar su cuello.

-Naiara...
-¿Qué?- Dijo mirándole a los ojos
-Te quiero mucho.
-Yo también.- Dijo volviéndolo a besar

Cristian comenzó a quitar la cremallera de su vestido celeste y lo quitó por completo, ella quitó su camiseta y Cristian comenzó a besar cada parte de su cuerpo hasta quitarle el sujetador del mismo color de su vestido. Él encima de ella comenzó a besarla de nuevo, pero esta vez se centró más en sus pechos. Echaba tanto de menos poder olerla y sentirla así de cerquita. Naiara le quitó el pantalón y Cristian se quedó en calzoncillos.

-Me toca a mí, creo.- susurró

Beso desde su boca hasta su barriga y comenzó a quitarle los calzoncillos. Tenía tantas ganas de probarle de nuevo, de saborear cada centímetro de su piel como meses atrás...

Horas después...

Cristian abrió los ojos y miró a su alrededor, Naiara no estaba. El corazón le dio un vuelco. Se miró, estaba tapado con una sábana roja. Miró a todos sitios y encontró por fin sus pantalones y sus calzoncillos. Se los colocó y decidió buscar a Naiara. “Por favor que no se haya ido, por favor...”
Se la encontró en una esquina de aquella torre, miraba como amanecía. Se veía demasiado sexy. Iba en braguitas, con aquel sujetador celeste y su camisa puesta pero abrochada a la mitad. Apareció por detrás y le agarró de la cintura.

-Buenos atardeceres, Tabletita.
-Hola mi amor. ¿Eso lo inventaste tú no?
-Quizás.- Dijo riendo

Naiara se volvió y le miró fijamente a los ojos.

-Se me había olvidado.
-¿El qué?- Preguntó ella confusa
-Se me había olvidado lo sexy que te pones después de hacer el amor.
-Que tonto eres.- Dijo ella tapándose la cara

Él besó su mejilla repetidas veces y la abrazó.

-Naiara, ¿Quieres volver conmigo? ¿Puedes darme otra oportunidad?
-Sí. Y no voy a pensarlo, quiero hacerlo Cristian. Me gusta confiar en ti, y quizás me diga que soy una estúpida pero siento que debo creer todo lo que me has contado, y además, se que jamás encontraré a un chico como tú.
-Eso debería decirlo yo. Eres la única persona que me ha visto como persona en vez de como personaje público.
-Te quiero mucho, ¿Lo sabes?
-Espero que tú sepas que yo te quiero más.- Dijo besándola

Volvieron a casa, Cristian besó a Naiara y le dijo que luego se verían. Naiara entró en su casa, cerró la puerta y gritó mientras saltaba.

-¿Qué pasa?- Gritaron Conso y Lara
-¿Quién te hizo daño?- Dijo Daniel saliendo de la habitación con un palo verde
-Nadie, ¿Y ese palo?
-Nada, cosas mías. Déjame.
-¿Qué pasa? ¿Por qué gritas? ¿Estás loca, drogada?- Dijo Conso asustada y mirándole a los ojos para ver si había consumido algo
-¿Qué haces? Que no. He vuelto con Cristian.
-Naiara, ¿Eres tonta?- Dijo Daniel serio
-No. Siento que debo hacerlo y siento que esta vez nada va a romperlo...
-Si piensas así, adelante.- Dijo Conso
-Voy a ducharme y descansar, bye amores.

Después de dormir ocho horas y de la buena ducha, Naiara se cambió de ropa y fue hacia el salón.

-¿Os vais?
-Sí, me quedo con Irene esta noche.- Dijo Lara cogiendo las llaves
-Nosotros nos vamos...No vendremos esta noche...- Dijo Conso agarrando a Daniel de la mano
-Ejem..- Dijo Naiara intentando no reír.- No voy a decir que lo paséis bien porque se que lo haréis.
-Ya tenías que hablar, hombre.
-No dije nada, tú has sacado tus conclusiones.
-Bye, Naiara. Bye.
-Adiós, chicos. Adiós.

Estiró su mano y agarró su teléfono.

-Hola.
-Hola amor.
-¿Te vienes a mi casa esta noche?
-Claro, ¿Y las demás?
-Por ahí, no volverán.
-Vale, voy para allá.

Media hora después Naiara y Cristian hablaban de todo un poco.

-Lo pasé fatal pero me gustó mucho ver a la señora y seguramente su hija sería amiga de Amada.
-Algún día se conocerán, ¡Verás, verás!
-¿Hacemos la cena?
-Prefiero cenarte a ti, pero bueno, vale.
-Sigues igual de tonto que siempre, eh.

Hicieron pizza para cenar, aunque Naiara acabo con harina en la cara al igual que Cristian.

-Me has pringado.
-Te aguantas.

El horno dio señal de que la pizza había acabado, Naiara lo apagó.

-Voy a darme una ducha, señorito.
-Vale.
-Luego entras tú, anda.
-Sí, sí.

Naiara se metió en la ducha y comenzó a jabonarse el cuerpo, Cristian se la había liado y echaba de menos todo eso. Escuchó una puerta y de repente vio como Cristian apareció entre las cortinas de flores que colgaban de la bañera.

-Que susto, ¿Qué haces?
-Me he desnudado en tu habitación, así que voy a ducharme. Hay que ahorrar agua, ¿Sabes?
-Te dije que no.
-Ya. Pero yo quiero ducharme contigo.- Dijo metiéndose en la bañera
-Pues toma, ayúdame con la espalda.- Dijo dándole la esponja amarilla

Cristian comenzó a jabonar su espalda dulcemente, y a Naiara se le volvió a erizar la piel. Debía controlar aquello y no podía. Su piel se había olvidado de su contacto y no podía evitar erizarse.
Naiara se dio la vuelta y beso a Cristian en los labios. Con sus manos le quitó la harina que le quedaba en la cara, luego la agarró y volvió a besarle.

-Eres lo más cuqui del mundo.
-Soy como tú.- Dijo besando su hombro.- No volveré a ser más estúpido, ¿vale?
-Vale, confío en ti.

Salieron de la ducha y se comieron aquella pizza tan rica que hicieron. Naiara se tiró en el sofá después de la comida y se quedó dormida. Cristian se levantó y cogió una manta en tono pastel y se la echó encima. Se sentó en el suelo mientras tomaba una Coca-Cola y comenzó a observarla. La había echado de menos, mucho de menos. Miró sus ojos, totalmente cerrados. Su nariz. Sus labios entreabiertos, como le encantan sus labios. Como le encanta besarla.
A veces seguía sin creerse que se había enamorado, él que era todo un mujeriego. Él que jugaba día sí y día también. Él que no sabía que era echar de menos, ni que le rompieran el corazón.
Había descubierto como las cosas cambian, y lo mejor es que a veces cambian para bien. Esta vez había sido así.
La amaba, la amaba muchísimo y sabía que lo haría hasta el fin de sus días.
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Si has leído el Capítulo 9 dale RETWIT o FAVORITO a este TWEET.
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Este es el último capítulo PEEEERO todavía queda el epílogo, así que espero que FAVeéis mucho o RETWUTEÉIS mucho para así poder subirlo.
Hasta la próxima y...

¡Besines de colores!

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Capítulo 8. - Te volví a encontrar. {T2}

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Llegó el momento. Aquel chico con gafas de sol caminaba hacia el aeropuerto, viajaría a New York, le tocaba verla. Se sentía muy nervioso ya que no sabe como reaccionaría ella. No sabía si le besaría o si le mandaría a la mierda.
Antes de montarse en aquel avión agarró su teléfono.

-Hola, voy para allá.
-Vale, cuando llegues me avisas que voy a por ti.
-Vale.
-Buen viaje.

Apagó el móvil y subió al avión, cada vez quedaba menos.

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-Buenos días, cumpleañera. Cuando usted pueda sal de su habitación que el señorito Daniel junto a la señorita Lara le tienen preparado un rico desayuno.- Dijo Conso con un megáfono amarillo

Naiara estiró cada músculo de su cuerpo y rio ante la locura de sus compañeras de piso. Eran las mejores.
Se levantó de la cama y después de lavarse la cara, salió rumbo a la cocina.

-Buenos días.- Dijo todavía con cara de dormida y los ojos rojos
-Buenos días, dormilona. Especialidad del día, tortitas.- Dijo Daniel poniéndole delante el plato
-Y también un buen zumo de naranja cargado de vitaminas.- Dijo Lara poniéndole el zumo delante
-Sois los mejores.- Rió ella

Después de un gran desayuno cargado de fuerzas, decidió ir a casa de Mike. Le había pedido que se quedase con Noah, ya que tenía que hacer cosas.

-Hola Mike.- Gritó Naiara entrando en su casa
-Hola Naiara, ¿Desayunaste?
-Por todo lo alto, cosas de tener compañeras de piso excelentes.
-Vaya suerte, amiga.- Rió
-¿Y el pequeño?
-Sigue dormido, cuando se despierte dale sus cereales ¿Vale?
-Vale. Cuidado.
-Adiós.- Dijo marchándose

Naiara se tiró en el sofá y encendido la televisión, salió el canal de dibujos animados. Seguramente Mike se lo habría puesto la anterior noche a Noah, o quizás los viese él ¿Quién sabe? Cambió de canal y puso las noticias. Una señora de unos 40 aproximadamente daba las noticias aquella mañana.

-Buenos días, New York. Un día más estamos aquí, presentando las mejores noticias. La primera noticia de hoy - Carraspeó y se tocó el pelo.- Es que el famoso cantante seguido por millones de personas se ha retirado un tiempo de la música.
-Joder, joder. ¿Justin por qué?- Gritó Naiara como si la vida se acabase.
-Pues sí, Cristian Rodríguez más conocido como XRIZ se ha retirado un tiempo de la música. Lo publico anoche en su cuenta de Twitter, dijo que necesitaba alejarse de todo por un tiempo.
-¿Qué?- Gritó.- ¿XRIZ? ¿En serio?
-¿Habrá dejado el chico la música por la ruptura con su antigua novia de New York? ¿Pensáis que volverá a pisar un escenario?

Naiara apagó la televisión, no quería escuchar más. No puede ser, Cristian había dejado la música por unos meses. Leves escalofríos recorrieron su cuerpo, a parte de culpabilidad. Se sentía culpable, sentía que la había dejado por ella. Aunque, él ha dicho que volverá. Que solo quiere descansar.
Se escuchó mucho ruido en el piso de arriba, supuso que era Noah que por fin se había despertado.
Subió las escaleras deprisa y fue hasta su cuarto, azul con muchas pegatinas de personajes Disney en la pared.

-Hola pequeño, ¿Vamos a desayunar?

Él asintió con la cabeza y Naiara lo cogió en brazos.
Lo sentó en su sillita y le preparó los cereales.

-¿Cómo abre mi niño la boquita?- Dijo Naiara poniendo voz rara.- Muy bien.- Dijo aplaudiendo

Después de comer Naiara vistió a Noah y le puso a ver un rato los dibujos animados, seguramente Mike estaría al llegar. No se equivocó, media hora después llegó a casa.

-Hola, ahora vuelvo.

Subió las escaleras deprisa y luego las bajó.

-¿Dónde fuiste?
-A comprar cosas.
-¿Qué cosas?
-Cosas.
-Ah, bueno.
-¿Se ha portado bien?
-Genial. Oye, ¿Viste la televisión esta mañana?
-No, ¿Por qué?
-Cristian dejó la música por un tiempo.
-¿Qué dices?
-Sí, quiere descansar y alejarse de todo. O eso dicen. Sabes que por televisión las cosas cambian...
-Pues vaya...
-Me siento culpable.
-Tú no tienes la culpa, no pienses en ello que hoy es tu día.- Dijo besando su frente
-Bueno, voy a casa.
-No, quédate a comer.
-Bueno, vale.
-Voy hacerte una comida para chuparte los dedos.

Después de comer y pasar unas horas con Mike y su hijo fue a casa, eran las seis y media de la tarde y su fiesta comenzaba a las ocho. Entró en casa, se escuchaba la música de Conso. Tenía a Justin Bieber a toda voz. Entró en su habitación para así pedirle que bajase el volumen y recordarle que tenían vecinos.

-Hola, estoy aquí.
-Hola puta.
-¿Sabes que tenemos vecinos y nos pueden matar por esto?
-Seguro que bailan.
-No creo.- Dijo negando con la cabeza.- ¿Y Lara?
-En la ducha.
-Vale.- Dijo Naiara a punto de irse
-Oye.- Esto alertó a Naiara que se dio la vuelta y la miró.- Irene viene ya hacia aquí.
-Vale, voy a la ducha.

Naiara entró en su habitación, puso toda la ropa en su cama y también los complementos. Quitó su ropa y las tiró a un cesto rosa fucsia que había en una esquina de su habitación, luego se metió en la ducha.
Estaba nerviosa, hoy cumplía sus 19 años. Se sentía mayor ya, muy mayor. La verdad es que había crecido mucho y había aprendido muchas cosas en un año; Sobre todo habría aprendido a seguir amando a distancia a pesar de todo.
Salió de la ducha y colocó su vestido celeste de palabra de honor y corto junto a sus tacones y sus complementos. Se miró al espejo y cogió su maquillaje, se maquilló y luego peinó su pelo. Lista.

-¿Listas?
-Ahora salgo, abre la puerta que llamaron.- Gritó Lara desde su habitación

Naiara caminó hacia la puerta, abrió. Era Daniel.

-Hola feo, ¿Dónde estabas?
-Conso no me deja decirlo.- Dijo riendo
-Que gracia.

Una hora después llegó Irene, luego, se marcharon.
La fiesta se celebraba en casa de Naiara, tenía un patio bastante grande. Llegó a su casa, saludó a las personas que había allí, junto a su madre y su hermana.
Su madre había puesto un escenario, también barbacoas y música.
La gente comenzaba a llegar y a felicitar a Naiara. Ella jamás sabrá que cara poner cuando la felicitan, le ponía muy nerviosa.
Su madre se acercó a ella y le dijo algo en el oído.

-Ahora vengo chicos.

Entró en el salón y cerró la puerta.

-Toma, hija. ¿Te dejo sola?
-Vale, gracias.

Naiara vio como su madre se iba, puso la rosa en la mesa y luego, abrió la carta. Apretó los ojos con fuerza y los abrió de golpe encontrándose con aquellas letras.
Cero días para verte, mi pequeña.
Ya ha llegado el momento que tanto esperaba, quizás tú no lo esperes. Quizás no me
dejes ni que me quede en tu cumpleaños pero bueno, dentro de una hora y
diez minutos entraré en tu patio y te sorprenderé. Tú decides
si acompañarme a una pequeña aventura juntos o echarme de allí.
Nos vemos pequeña.
Quedaba una hora exacta para verle, para ver aquel chico que ha estado leyendo cien días. Había llegado el momento.
Salió fuera y se encontró con una preciosa tarta, todos comenzaron a cantar y Naiara se puso colorada como un tomate. No sabía que cara poner, no sabía que decir, si quedarse callada o cantar también. “¿Cómo vas a cantar, Naiara? No tiene sentido que te cantes a ti misma, estúpida” Al terminar todo el mundo aplaudió y su madre comenzó a repartir tarta. Luego de eso la gente comenzó a darle preciosos regalos, cada uno era especial a su forma.

-Hija.
-Dime.
-Este regalo apareció y no descubro de quien es.

Naiara gritó pero la gente juraba que no eran de ellos. Agarró el regalo y rompió el papel de las princesas. Era un álbum.

-Es un álbum, mamá.
-¡Ábrelo!- Gritó Lara desesperada.

Abrió el álbum rosa y se encontró con fotos de Cristian y ella. No sabía quién habría sido, pero a ella no le hacía gracia. Sus ojos comenzaron aguarse, tenía muchas ganas de llorar. ¿Por qué le habían regalado aquello? Cada hoja que pasaba la rompía un poco más, estaba lleno de recuerdos, amor y momentos únicos e irreemplazables.

-¿Quién ha sido?- Dijo Naiara mirando a todo el mundo.- En serio, ¿Quién ha sido? ¿Por qué habéis hecho esto?
-Yo no.- Dijo varias personas
-¿Ahora nadie? Exijo que me digáis quien mierdas me ha regalado este puto álbum, no me ha hecho ninguna gracia, ¿Entendéis?

Naiara cerró el álbum de golpe y se derrumbó frente a cincuenta personas. No le hacía ni pizca de gracia que le regalasen ese álbum.

-Tranquila...- Susurró Lara.
-¿Quién ha sido?- Dijo Conso firme.- Podéis decirlo, si tenéis el valor de hacerlo; Tengan el valor de decirlo.

La gente solo miraba y repetía que no habían sido ellos, pero Conso no pararía hasta descubrir quien ha sido la persona que ha hecho semejante cosa y que encima, ha hecho llorar a su amiga.  
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lunes, 1 de septiembre de 2014

Capítulo 7. - Te volví a encontrar. {T2}

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 Las manos le sudaban, su corazón iba a mil por hora y no paraba de temblar. Tenía que hacerlo, debía hacerlo. Buscó su nombre en los contactos y llamó.

-¿Hola?
-Hola, ¿Naiara?
-Sí, soy yo.
-Hola, soy Luciana... La mejor amiga de Cristian. No me cuelgues por favor, no lo hagas...
-¿Luciana?
-Sí, soy la supuesta nueva novia de Cristian... La que salió en las redes sociales y demás...
-Ah. Mira, no me apetece hablar. Estoy ocupada.
-Naiara, escúchame por favor. Por favor...
-Rápido.- Dijo fría
-Hace unos días le quité el móvil a Cristian para así poder llamarte... Yo era la mejor amiga de Cristian desde hace años, pero bueno, encontré novio y todo se enfrió entre nosotros.. Años después lo volví a encontrar y nos perdonamos. Tanto él como Bady decidieron que pasara unos días con él, me pareció genial y acepté. La gente se equivocó, nos puso como algo que no éramos... Nosotros solo somos mejores amigos, yo a él jamás le vería como algo más. Simplemente quería que lo supieras.
-Gracias, supongo.
-De nada...
-Bueno, hasta otra.
-Adiós.

Luciana sintió un leve escalofrío. Sabía perfectamente que aquella niña no se habría tragado nada, estaba dolida. Pero, es que era injusto que estuviese dolida por algo que jamás pasó ni pasará.

–

Terminó de recoger su habitación, se sentó en su cama. Suspiró. No confiaba mucho en la tal Luciana y sinceramente, no le convencía su historia. La verdad es que ya no sabía en que creer ni en que confiar. Estaba hecha un lío. Abrió el cajón de su mesita de noche y sacó un álbum de color marrón, lo abrió y miles de recuerdos se convirtieron en lágrimas. Era las únicas fotos que no había destrozado, y cree que nunca lo haría. No podía, no era capaz. En aquel momento la furia apoderaba cada parte de su ser, ahora está cabreada, dolida y rota pero no es capaz de destrozar algo tan valioso como aquellas preciosas fotos que cualquier persona que las observase tendría envidia.
Se limpió las lágrimas ya que escucharon a sus amigas entrar en casa.

-Hola.- Gritaron estas, Naiara guardó rápidamente el álbum
-Hola chicas.- Dijo saliendo de su habitación
-¿Estás lista?
-¿Para qué?
-El Martes es la graduación, debemos compararnos un vestido.- Dijo Lara llena de felicidad
-Ah, sí. Cierto.
-¿Vamos?
-Vale, cojo el bolso.

–

Naiara amaba el centro comercial de New York. Era grande, bonito y con muchas tiendas. Hoy se centraría en su vestido para la graduación y ya de paso, intentaría comprar el de su cumpleaños.
Entraron en muchas tiendas, se probaron cientos de conjuntos y por fin, encontraron el adecuado.
Naiara se miró al espejo y supo que ese llevaría para su graduación.

-Por fin.
-No, ahora el de mi cumpleaños.
-Cierto, ¡Vamos allá!

Para el del cumpleaños no fue difícil, y lo encontraron enseguida.

-¿Vamos a Burguer King?
-Vale, sí.
-Que hambre, por favor...- Gritó Conso

–

Días después...

Llegó el día de la graduación, tocaba graduarse. Naiara se miró al espejo y sus ojos se iluminaron, hoy se sentía preciosa. Agarró su teléfono móvil con la carcasa del Panda que le había regalado su hermana pequeña. Sonrió y se hizo una foto.

-Rumbo Twitter.- Gritó ella animada

Era un vestido corto y ajustado de color negro, le hacía un cuerpo precioso. Llevaba un recogido que le hizo la vecina del quinto ya que estudiaba peluquería y en su cuello colgaba una fina cadena a juego con los pendientes. Naiara volvió a sonreírle al espejo, hoy nadie iba a detenerla.

-Vamos, chicas.- Gritó mientras hacía un tremendo ruido con sus tacones
-Hoy estás potente, eh. Te veo fuerte.
-Está claro, Lara. Hoy voy a ser otra yo, estoy cansada de llorar.
-Choca, amiga.- Dijo levantando su mano, Naiara se la chocó

Después de dos horas la celebración acabó, por fin. La verdad que comenzó a ser pesada y le estaba aburriendo, quería irse a cenar con sus compañeras y de fiesta. Mucha fiesta.

-Cariño, vas preciosa.- Dijo su madre abrazándola
-Gracias mamá, tú también.
-Hola, vas guapa.- Dijo Amada con media sonrisa.
-Hola, tú también. ¿Estás bien? ¿Cuidas a mamá?
-Sí, mucho. Prometido que la cuido, eh.
-Vale, te creeré.

Amada la miró, sus ojos brillaban. Era tan solo una niña pequeña idolatrando a una persona seguida por miles de personas, y eso ella no supo verlo aquella noche. La abrazó fuerte y besó su mejilla, la pequeña le susurró un “Te quiero mucho”.

-Ten cuidado, hija.
-Sí mamá, ya te llamo mañana o me paso por casa.
-Vale, hija. Adiós.
-Adiós.- Dijo la chica marchándose junto a los demás

Después de una gran cena, tocaba bailar. Naiara se adentró en la discoteca mientras bailaba una de esas canciones en inglés que todo el mundo sabe. Pidió algo de beber, hoy iba a ser diferente. A partir de ahora, iba a ser así. Fin al estudiar, hola verano. No novio, sí enamorada. Olvidarle sí, fiesta obviamente. ¡Allá va, Naiara!

Una hora después casi no podía sostenerse en pie, Mike que también se encontraba allí le repitió varias veces que la llevaría a casa pero ella se negó. Bailaba, sin tacones. Los había dejado por ahí y no tenía ni idea de donde estaban, aunque en ese preciso momento a Naiara no le importaba caminar descalza por la discoteca. No sentía su cuerpo, nada. Se podría decir que ya ni distinguía a las personas. Había besado en una hora a cinco chicos, o eso cree ella. No le es posible contar, no puede ahora mismo.
Sintió unas manos en su cintura y un susurró en su oreja haciendo que un escalofrío recorriese su cuerpo. Se dio la vuelta y miró al joven que la miraba fijamente.

-Hola, bonita.
-Hola.

No necesitó nada más, ya que comenzaron a besarse como si no hubiese mañana. Él bajaba sus manos y tocaba su culo, y ella se pegaba más y más a él.

-¿Te vienes a casa a tomar algo?
-Por supuesto pero no tengo zapatos.- Dijo riendo
-Yo te llevo en brazos, no pasa nada.

Naiara agarró su bolso y se fue hacia el chico que la cogió en brazos.
La casa era grande y lujosa. No sabía si vivía solo, pero si viviese solo era una burrada. Miraba todo su alrededor y gritaba lo bonita que era, el chico solo la miraba.

-¿Quieres algo de beber?
-Vale, si insistes.

El chico alzó una ceja, no había insistido pero eso a él no le importaba. Solo quería llevarla a la cama, debía seguirle el juego.
Después de beberse dos grandes vasos con mucho alcohol, Naiara se tiró en el sofá. El chico la miró con deseo y le susurró un “¿Juegas o eres monjita?”, Naiara lo miró con mala cara.

-Juego, juego bien.- Dijo decidida

El chico se subió encima de ella y comenzó a besarle la boca hasta bajar a su cuello. Se levantó, le tiró del brazo y la llevó a su habitación. Cerró la puerta con el pie mientras la besaba. Comenzó a bajarle la cremallera del vestido ajustado hasta que su vestido calló al suelo completamente. Ella quitó su camiseta, y después de besar su abdomen, quitó su pantalón. Estaban empatados.
Naiara se dejaba llevar por lo que sentía en ese preciso instante, aunque la verdad que dudo de que sintiese algo. Más bien no sabía lo que hacía, quizás no lo recordaría.

–

-¿Lo anunciaste ya?- Dijo Bady
-No, ahora voy.
-A ver como se lo toman...
-Espero que bien.

Cristian abrió su Twitter y pinchó en “Nuevo tweet”.
@OfficialXriz: Gracias a las personas que me apoyan siempre y que han estado en los conciertos, es magnífico tener a gente como vosotros a mi lado.
@OfficialXriz: Quiero decir que me tomo unas pequeñas vacaciones, la verdad que las necesito. No preocuparse, son seis meses sólo. Necesito alejarme del mundo. ¡Os quiero!

-Listo.
-Ahora te quemarán las interacciones.
-Fijo.

Cristian abrió todas las notificaciones que tenía, Naiara había twitteado antes y él no lo miró. La seguía teniendo como FAVORITA, debería quitarla pero era incapaz.

-Joder, mira.

Cristian le enseñó a Bady la foto de Naiara con el vestido negro ajustado, Bady silbó.

-Bella, eh.
-Sí, está cambiando muchísimo.
-Está más mayor, más guapa.
-Lo sé... Y siento que me estoy perdiendo demasiadas cosas de ellas, Bady.
-Lo sé y tienes razón.
-Jamás la olvidaré, tío. Tengo que hacer lo imposible para que me vuelva a dar otra oportunidad...


–

El fuerte dolor de cabeza despertó a Naiara. Le dolía cada parte de su cuerpo, sobre todo sus pies. Abrió los ojos poco a poco, hasta que por fin se dio cuenta de que esa no era su habitación. Se sentó en la cama y miró la habitación otra vez.

-¿Dónde mierdas estoy?- Susurró

Se miró. Estaba tapada con una sábana roja, desnuda. Desnuda. ¡Estaba desnuda!
El corazón de Naiara comenzó a latir a mil por hora, no recordaba nada de ayer. Cerró los ojos con fuerza e intentó recordar algo pero su cabeza sólo recordaba hasta que Mike le pidió que volviese a casa.
Escuchó un ruido, miró a la puerta y vio como un joven de 25 años aproximadamente entró en su habitación. Era moreno de ojos oscuros, alto y guapo. Estaba borracha pero había elegido bien.

-Hola. ¿Qué ha pasado?
-¿Qué?- Dijo él borde
-¿Qué ha pasado? No lo recuerdo.

El chico soltó una carcajada. Naiara no había elegido bien.

-Mírate y sabrás, no voy a contarte nada. Ya recordarás, supongo.
-Dime que ha pasado, no lo recuerdo. Quiero saber que mierdas ha pasado aquí, ¿vale?
-Si no te acuerdas no es mi problema, no hubieses bebido.
-Si estaba borracha no me hubieses follado.
-¿Perdona? Tú aceptaste.
-Yo no sabía lo que hacía.
-Es tu problema.
-Serás mierdas. Me voy.
-Sí, vete. Mi novia llegará dentro de nada.
-¿Qué?
-Que mi novia llegará dentro de nada, ¿Eres sorda o qué?
-¿Tienes novia y te has acostado con otra?
-Sí.
-Serás cabrón.
-Mira, que no me conoces. Que te pires ya, pesada.

Naiara se levantó y se vistió rápido. Salió de aquella casa, o mansión. Era grandísima. Caminó una calle y se sentó en un escalón, estaba descalzada y le dolían los pies. Cogió su teléfono y llamó a Mike.

-Hola Mike.
-Hola amor.
-¿Qué haces?
-Aquí con Noah, ¿Por?
-Puedes venir a buscarme, por favor.
-Vale, vamos los dos para allá.
-Gracias.

Naiara comenzó a sentirse mal. Sintió que le falló a Cristian. No sabía por qué tenía ese sentimiento, ellos no estaban juntos. Sentía que lo de la anterior noche había sido una tremenda locura, se había equivocado. Era imbécil.

-Eh, pequeña.- Gritó Mike desde su coche rojo
-Hola.- Dijo Naiara subiéndose al coche.- Hola pequeño.- Dijo observando a Noah, él sonrió
-¿Qué haces sin zapatos?
-Los perdí anoche...
-¿Qué hacías aquí?
-Por lo visto me acosté con un gilipollas, doy asco.
-No digas que das asco.
-Sí. Encima estaba borracha y ni lo recuerdo bien.
-Ya lo recordarás, tranquilízate. Ahora llega a casa, te duchas y duermes ¿Vale?
-Vale.

Llegaron a casa, Naiara se despidió de Mike y subió hasta su piso. Abrió la puerta silenciosamente, quizás las chicas estuviesen durmiendo. Por el pasillo se chocó con alguien.

-Ai.- Se quejó
-Lo siento, Naiara. No te vi.
-No pasa nada, Daniel.
-¿Ahora llegas?
-Sí...
-Anda, descansa.
-Vale, gracias.

Llegó a su habitación, cogió un pijama y se metió en la ducha. Se duchó rápido, ya que moría de sueño y no quería dormirse en la ducha. Se puso el pijama, y luego, se tiró en su cama. Dos minutos sólo para quedarse dormida. Increíble.

–

-Hola.
-Hola Nicolás, ¿Cómo va eso?
-Bien, va bien.
-Bueno, ya tienes que enviar las últimas cartas.
-Sí, ya todo acaba tío...
-Estoy nervioso, ¿Y si me echa a patadas de allí?
-¡No! ¿Por qué iba hacerlo?
-Nicolás...
-Bueno, ya. Pero no sé, quizás ella te quiera.
-No creo que lo haga, la verdad.
-Ya se verá, tú tranquilo. Deja que las cosas surjan solas, ¿Vale?
-Sí, lo intento.

–

Cristian estaba su casa de Londres, por fin unos meses de tranquilidad. Caminaba por su casa buscando hacer algo, se aburría. Decidió darse un baño en el jacuzzi para ver si así olvidaba un poco lo ocurrido. Se metió y cerró sus ojos, respiró profundamente y soltó el aire de golpe. Naiara. Naiara estaba en su cabeza y no salía. Estaba pegada ahí con pegamento ultra fuerte, imposible de despegar. Él sabía que quizás ella jamás le diese otra oportunidad, pero no iba a quedarse sin intentarlo. Tenía que hacerlo. La quería tantísimo, que se le haría extraño vivir sin quererla. Cristian se había hecho a ella, ella era una parte de él ya. Llevaban un año sin verse, el tiempo pasa de prisa y no espera a nadie. Es cierto que él ha sido un completo imbécil, y que quizás se haya ganado la ruptura. En este tiempo tampoco ha hecho mucho para poder verla, y siempre se arrepentirá de ello.

–

Naiara despertó, agarró su móvil. En este se reflejaba que ya tenía 100% de batería, así que lo desconectó. Eran las cinco y media de la tarde, había dormido pero no mucho. De repente miles de recuerdos atravesaron su mente, comenzó a recordar la noche anterior. Recordó el “¿Juegas o eres monjita?” y recordó el sentimiento de rabia de ella, tanta que le dijo que jugaba. Era imbécil, lo era.
En ese preciso instante quería volver el tiempo atrás y aceptar la propuesta de Mike, quería volver a casa.
Agarró su móvil, necesitaba ver a Mike.

-Hola, ¿Podemos vernos?
-Claro, ¿Quieres venir al parque con Noah y conmigo?
-Vale.

Naiara se levantó de la cama y se puso unos pantalones de chandal con una camiseta gris junto a sus deportivas rosas. Agarró lo necesario y se marchó de allí. Seguramente sus amigas seguían durmiendo, ya que en la casa no había escuchado nada de ruido. Increíble lo que duermen.

-Hola Mike.- Dijo dándole dos besos.
-Hola, fea.
-Hola, pequeño.

El pequeño niño le dio un abrazo y soltó un “Tita”. Desde que lo conoció le llama tita, no sabía por qué. La veía como su tía, seguramente.

-¿Qué pasó?
-He recordado todo.
-¿Qué recordaste?
-Después de tu propuesta yo seguí a mi rollo, bailé y un chico me agarró de la cintura. Nos enrollamos y me dijo que si me iba a su casa a tomar algo, fui descalza pero él, tan amble que se veía, me cogió en brazos. Llegamos a su casa y volví a beber, luego me soltó un “¿Jugamos o eres monjita?” a mí me dio coraje y le dije que jugaba, y bueno, el resto ya lo imaginas.
-Naiara, ¿Estás loca?
-No sé, joder. Estaba borracha, no sabía lo que hacía. Me siento tan imbécil e utilizada, Mike.
-Es normal...
-Encima siento que le he fallado a Cristian.
-No estás con él, haz lo que te de la gana.
-No, joder. Yo me siento mal si estoy con otro, y ayer estuve con unos cuantos.
-Quizás él haya hecho lo mismo y no lo sabes.- Dijo Mike arrepintiéndose al instante de haberlo soltado.
-No lo sé, puede...Pero, bueno. Yo soy yo, y yo me siento mal por esto. Le quiero, Mike.
-Lo sé, Naiara.
-Mañana es mi cumpleaños y él no estará presente, y es una jodida mierda ¿Entiendes?
-Tranquila, ¿Vale? Estarán tus amigos. Tu familia. Ellos te quieren y seguro más que él.
-Es una amor distinto, muy distinto.
-No pienses más en eso.

Después de eso caminó hasta su casa, su madre estaba preparando la cena y le pidió que se quedase a cenar.

-Mientras leo la carta.
-Léela, me quiero enterar.- Dijo Catalina riendo.

Menos un día para verte.
Mañana, es mañana pequeña. Mañana volveré a mirarte a los ojos y a decirte que
te quiero a rabiar, que me des una oportunidad. Sólo espero que en ese instante, me beses
fuerte. Mañana me volverás a leer, te quiero.

-Joder, mamá. Mañana conoceré a la persona que se ha llevado cien días escribiéndome.
-Sí, mañana es el día.
-¿Tú sabes quién es?
-No tengo ni la menor idea... Pero se que se merece una oportunidad, así olvidas a Cristian.
-Ya se verá.- Dijo no convencida.

Naiara no tenía ni idea de quien era aquel misterioso chico. Conocía a mucha gente pero a ninguno le imaginaba hacer tal cosa. Mike había investigado un poco, pero tampoco tenía idea. Y su madre, ni por asomo. Sólo le quedaba esperar hasta mañana para averiguarlo, para ver cara a cara a aquella persona que ha pasado horas escribiéndole cada día.
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