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-Comenzamos
la mañana con el nuevo single de XRIZ, ¿Estarán listas las fans
para escuchar el temazo de este joven? Espero que sí porque ahí
va...
Después de eso se escuchó la dulce voz de XRIZ cantando ese nuevo
single. Naiara miraba la radio como si él estuviese ahí, como si él
le estuviese cantando mirándola a los ojos como tantas veces hacía.
Cerró los ojos y se dejó llevar por la canción, cada frase cantada
hacía que escalofríos recorrieran su cuerpo. De repente comenzó a
imaginar que él estaba frente a ella, cantándole aquella bonita
canción, le acariciaba la cara, la miraba a los ojos, se acercaba a
ella haciendo que su nariz se rozase con la suya. Naiara abrió los
ojos de golpe. “Si todo fuese real...”
El timbré sonó sacándola de sus pensamientos. Bajó las escaleras,
abrió la puerta y se encontró con... ¿Nadie? Salió fuera y miró
a todas las esquinas. Ni idea de quien había podido ser. Sus ojos
chocaron con su buzón rojo, había una carta acompañada de una
rosa. “Genial”.
Entró en casa, se sentó en el sofá y leyó la carta.
“Menos diez días. Queda poquito para verte ya, cariño. Poquito para
mirarte a esos ojos que tanto me gustan, para besar de una vez esos
labios y para que seas mía. ¿Estás lista?”
-¿QUIÉN
COÑO ES? AAAAH DIOS, LO ODIO- Gritó tirando la carta al suelo
–
Quedaban apenas diez días para verla, el nerviosismo viajaba por
todo su cuerpo. Cogió su teléfono de última generación y marcó
el número de su amigo.
-¿Nicolás?
-Ei,
¿Qué pasó?
-¿Lo
enviaste?
-Sí,
ya queda menos tío.
-¿Cómo
crees que se lo tomará?
-No
sé, la verdad. Creo que le está desconcertando mazo y que acabará
enfadándose. Yo lo haría.
-Joder.
Si es algo bonito.
-Sí,
no te digo que no. Pero eso de enviarle carta todos los días...
Llevas más de dos meses así.
-Bueno,
tú sigue enviando. No me falles.
-Sabes
que no.
-Gracias,
te dejo.
-Vale,
cuidado.
–
Estaba harta. Hartísima. Se estaba comenzando a cabrear. Más de dos
meses con las malditas cartas, necesitaba saber quien era. No sabía
como averiguarlo y es que creía que era imposible. Se estaba
volviendo loca y la furia recorría su cuerpo. Encendió el ordenador
para así tranquilizarse un rato, después de unos minutos entró en
Twitter. Miró un poco su TL, seguía algunas fans de Cristian,
estaban un poco dramáticas hoy. Se dio cuenta de que “XRIZ” era
tendencia en el mundo. Pinchó el enlace y comenzó a leer algunos
tweets. Las lágrimas comenzaron amontonarse en sus ojos. “El
famoso cantante tiene nueva novia, ¿Ha dejado ya a la chica de New
York?” miles de tweets como esos, miles de quejas y furias. Había
fotos, salía Cristian paseando con una chica. Cerró el portátil de
golpe y dejó que las lágrimas salieran de una vez.
Cogió el móvil y marcó su número.
-Hola
amor.
-¿Amor?
¿Estás de broma?
-¿Qué
pasa?
-¿No
leíste Twitter, las noticias o qué?
-No.
No entré hoy en ninguna red social.
-¿Quién
es esa chica con la que paseas eh? “Famoso cantante tiene nueva
novia, ¿Ha dejado ya a la chica de New York?”- Dijo Naiara de
memoria
-Joder...
No es lo que tú crees. Te lo prometo, Naiara.
-¿Entonces
que mierdas es?
-Es
una amiga, es mi mejor amiga... De hace años... Hace un tiempo volví
a reencontrarme con ella...Y bueno, la invité a pasar unos días
conmigo.
-¿Esperas
que me lo crea? Si fuese así, ¿Por qué mierdas no me dijiste nada?
-No
sé.. No sé, en serio. ¿Para qué?
-Si
me lo hubieses dicho nada de esto hubiese pasado, porque hace MESES
que sales con ella.
-¡Es
mi mejor amiga, repito!
-Cristian,
llevamos casi un mes sin hablar. No aguanto más, de verdad.
-Naiara...
-Volvimos
a darnos una oportunidad pero es que esto es imposible, ¿No te das
cuenta? La distancia quema, y nos estamos quemando.. Bueno, ya nos
hemos quemado. Lo siento.
-Pero...
-Adiós,
Cristian. Espero que te vaya genial, ¿Vale?
-Naiara
no.
Colgó. Lo dejó en su mesita de noche y se tiró en la cama. Casi no
podía respirar. Había muerto una parte de ella en ese preciso
instante, había muerto para siempre. Nunca había sentido nada así
por nadie, nunca había vivido todo lo que vivió junto a él. Lo
triste es que Naiara llevaba un tiempo pensando que esos momentos
jamás volverían a pasar, porque si él volviese, volvería a
marcharse.
Se levantó de golpe y mientras lloraba y gritaba cosas sin sentido
arrancaba cada póster de la pared tirándolo al suelo, cada post-it
pegado a la ventana, cada fotografía en su mesa de estudio. Comenzó
a quitarlo todo. A destrozar todo lo que veía por su paso. Estaba
llena de furia, de tristeza y de dolor. Se tiró al suelo, su
alrededor estaba hecho un desastre.
Se escuchó unas pisadas rápidas, subían las escaleras con gran
velocidad.
-Naiara,
¿Qué pasa? ¿A qué viene esos gri...?- Catalina no terminó la
frase
Catalina miró la habitación de su hija, estaba hecha un desastre.
Catalina con la mano en el pomo y sus ojos en cada rincón de la
habitación de su hija; Sin palabras. Amada apareció metiéndose por
debajo del brazo de su madre, a la pequeña niña se le aguaron los
ojos al ver todo.
-Hermanita...¿Por
qué rompiste los pósters de Cristian?- Dijo acercándose a ella y
mirándola enfadada.- También rompiste las fotos, ¿Qué te pasa?
¿Eres tonta o qué?- Dijo echándose a llorar
Catalina se acercó a Naiara y se sentó junto a ella, miró a Amada
estaba llena de rabia y muy enfadada con su hermana. Apenas tenía
nueve años, era una niña.
-Hija,
vete fuera ¿vale? Necesito hablar con tu hermana.
-¡No!
Mira lo que ha hecho, esta tonta. Tonta.
Naiara apretó sus puños y se levanto de golpe. Miró a su hermana
como jamás en su vida la había mirado. Estaba llena de odio y
rabia.
-CÁLLATE,
ENANA. CÁLLATE.
-NO
ME CALLO. TE ODIO, MIRA LO QUE HAS HECHO. ROMPISTE TODO LO DE
CRISTIAN, ÉL TE QUIERE MUCHO Y TÚ LE HACES ESTO.
-CRISTIAN
ES UN MIERDAS. DEJA DE QUERERLE, DEJA DE IDOLATRARLE. NO VALE NADA,
¿ENTIENDES? NADA. A TI TAMBIÉN TE HARÁ DAÑO, VA ARRASAR CON TODO
LO QUE ESTÉ A SU PASO. CUANDO TE DIJE QUE LO ODIABA LO DECÍA EN
SERIO, NO SÉ COMO PUDE SER TAN TONTA, NO SÉ COMO PUDE CAER EN SUS
BRAZOS. SOY IMBÉCIL.
-NO
HABLES ASÍ DE CRISTIAN, NO HABLES ASÍ.- Dijo pégandole puñetazos
en la barriga
-Niñas,
parad. Tranquilas, vale ya está.- Dijo Catalina poniéndose frente a
las dos.- Naiara, cálmate ¿Vale? Es una niña, no va a comprender
lo que sientes.
-IRSE
A LA MIERDA TODOS, JODER.
Naiara bajó las escaleras y salió de su casa. No quería volver, no
quería seguir allí.
Horas
después...
Eran las doce y media de la noche, cogió la llave de debajo de la
alfombra y entró sin hacer ruido. Comenzó a coger todo lo necesario
y lo metió en la maleta.
-¿Qué
haces?
Dio un salto, no se esperaba a nadie despierto.
-Me
voy.- Dijo firme
-¿Dónde
te vas tú?
-A
casa de mis amigas, no quiero seguir aquí.
-Hija...
-Mamá,
créeme es lo mejor.
-Haz
lo que quieras.
-Vete
a dormir, ¡Que te vayas, joder!
Catalina salió de la habitación, se encerró en la suya y comenzó
a llorar. No podía ver a su hija así, sabía que estaba sufriendo,
que le estaba doliendo poco a poco y era normal. Ella sabía cuanto
dolía que te partieran el corazón o querer a alguien sabiendo que
no es lo correcto.
–
Bady daba vueltas por la habitación, estaba amargado ya. Mañana
tenían concierto, tenían que viajar y Cristian llevaba cinco horas
en el suelo llorando sin parar.
Se agachó poniéndose a su altura.
-Tío,
dúchate, cámbiate y duerme.
-No
quiero, no me apetece.- Dijo sorbiendo sus mocos
-Tienes
que hacerlo, descansa.
-¡Déjame
solo, joder!
Bady estaba cansado ya, llevaba cinco horas dando vueltas y mirándole
llorar. Si quería estar solo, iba a dejarlo solo. Salió de su
habitación dejando a Cristian totalmente solo, como él pidió. Se
encontró con Luci, hoy era la última noche que pasaba con ella ya
que se marcharía de nuevo a su casa.
-Hola.-
Dijo con alegría
-Entra
a ver a Cristian, a ver que puedes solucionar.- Dijo serio
-¿Ha
pasado algo?
-Mírale,
que él te cuente.
Luciana caminó hasta la habitación de Cristian, pasó la tarjeta y
entró.
-Cristian,
¿Qué pasó?
Entre sollozos, lágrimas y mocos Cristian le contó todo lo
sucedido. Luciana comenzó a sentirse muy mal, estaba rota. Se sentía
culpable de que la relación terminase por fin. Es cierto que
Cristian es un chico encantador y muy guapo pero ella jamás tendría
algo con él. Naiara le cae genial y tampoco ve a Cristian como algo
más. Es algo totalmente lógico.
Después de un rato, Luci convenció a Cristian de que se diese una
buena ducha. A paso lento y con la cabeza agachada, entró en el
baño. Luci miró la puerta del baño por unos instantes y agarró el
móvil de Cristian. Tenía que entrar en sus contactos y buscar a
Naiara, era necesario.
Sus manos comenzaron a temblar, sabía que si Cristian sabía algo de
esto se enfadaría muchísimo con ella. Puso la clave, le dio a
contactos y buscó a Naiara. “Tabletita ♥”, pinchó en él y
copió en número en sus contactos. Quitó todo, bloqueó y lo puso
de la misma forma que Cristian lo había dejado.
–
-Toma.-
Dijo Conso dándole un vaso de agua fría a Naiara
-Gracias.
-¿Estás
mejor?
-Tú
sabes...
-Tienes
que dormir...
-No
me apetece, de verdad. Más tarde, quizás.
-Son
las tres y media de la mañana, tía.
-Da
igual, tú duerme ¿vale? Yo termino de arreglar esto.- Dijo bebiendo
de su vaso
-Vale...
Hasta mañana.
-Adiós
y gracias.
Y con una sonrisa amistosa Conso desapareció de la habitación.
Naiara dejó el vaso en su nuevo escritorio, miró su nueva
habitación. Las paredes estaban pintadas de celeste, la cama era de
matrimonio y tenía un pequeño balcón. La verdad es que le había
gustado muchísimo.
Abrió su mochila y colgó algunas prendas. Luego, abrió algunos
cajones y acomodó las que faltaban. Mañana iría a por todo lo que
falta, que es bastante. Hoy no quería saber nada más.
Se sentó en una silla de plástico del balcón y contempló la fría
noche que hacía en New York. En realidad, echaría muchísimo de
menos a su familia, pero sabía que era lo mejor. Su hermana no la
miraría a la cara, y si la mirase sería para pedir explicaciones. Y
claro, ¿Cómo le explicas a una niña de nueve años todo lo
ocurrido? No lo entendería. Además, no va a dejar de idolatrarle
así que no es lo mejor escuchar las 24 horas del día el nombre de
Cristian.
Naiara se acostó en su nueva cama, respiró profundamente y cerró
los ojos. Debía descansar.
–
Después del baño y de tomarse un vaso de tila, Cristian se acomodó
en su cama. Luciana se había ido a su habitación, le dijo que
mañana le levantaría temprano junto a Bady ya que debían partir.
Si no descansaba, o al menos lo intentaba, mañana no podría estar
bien.
Un nuevo día, se despertó con un tremendo dolor de cabeza. Anoche
se durmió a las cinco de la mañana, había dormido cuatro horas.
Sentía como le pesaba el cuerpo y como los párpados querían
cerrarse. Se levantó de la cama y se echó bastante agua en la cara
para ver si así se despertaba un poco. Fue hacia su maleta, y con
pesadez cogió un chandal, una camiseta de tigre y unas deportivas.
Quería estar cómodo.
Se sentó en la cama y agachó su cabeza. Sentía que le iba a
estallar.
Escuchó como llamaron a la puerta haciendo que le volviese más
loco.
-Voy.
-Hola,
¿Listo?
-Sí.
-Pues
vamos, toca despedirse de Luci...
-Vale,
voy.
Bajaron a la planta cero, donde estaba el comedor, la salita de estar
y la entrada. Luciana los esperaba con su maleta lista. Debía
marcharse.
-Hola.-
Dijo la chica dándole un dulce abrazo
-Hola.
-¿Estás
mejor, cariño?
-Sí,
bueno.
-Tranquilo,
¿Vale?
-Lo
intentaré.
-Ya
hablamos por whatsapp y espero verte pronto, que te vaya todo
genial.- Dijo abrazándole
Minutos después Luciana se marchó y tocaba desayunar. Cristian no
desayunó mucho.
-Voy
a por un vaso de agua, necesito calmar mi dolor de cabeza.
Se levantó a por un vaso de agua para así poder tragarse la
pastilla, necesitaba que su dolor de cabeza se calmase, si no, no
sabría que hacer esta noche.
–
El timbre sonó haciendo que Naiara se despertase. Puso su mano en la
frente, le dolía la cabeza. Ayer se llevó hasta las cuatro de la
mañana llorando sin parar, gracias a Dios tuvo a sus amigas
apoyándola. Había pasado un tiempo de todo, sin embargo, ella no
paraba de pensar en él.
Se levantó de la cama y fue hasta el telefonillo.
-¿Sí?
-Hija,
otra carta. ¿Bajas?
-¿Quieres
subir y desayunamos juntas? Las niñas no están, por lo visto.
-Vale,
cariño.
Minutos después estaba desayunando con su madre. Cada día venía a
su casa para traerle la carta y la flor, el destinatario no tenía ni
idea de que se había cambiado de casa.
-¿Cómo
está Amada?
-A
veces pregunta por ti, me dice que cuando volverás y que si estás
enfadada con ella.
-No
lo estoy pero bueno, tú sabes...
-Ya...
-¿Sigue
con Cristian?
-Sí
hija. No podrás hacerla cambiar de opinión, son sus gustos... Esto
está al margen, recuérdalo.
-Ya
lo sé, mamá.
-Bueno,
tengo que irme. Ten cuidado, eh.
-Que
sí.
-Y
recuerda que es Domingo, que mañana hay clases.
-Mamá,
por favor.- Dijo Naiara molesta
-Te
quiero.- Gritó Catalina cerrando la puerta.
Catalina seguía pensando que su hija no podría valerse por si misma
y eso le molestaba. Se levantó y recogió toda la cocina, luego,
agarró la carta y la rosa.
Menos
cinco días para verte.
Las
cosas cambian, ¿Lo sabes? Pero mis sentimientos jamás cambiarán.
Te
quiero como a mi vida y esto te resultará muy extraño. Ya te
quedará menos para
verme,
solo espero que me aceptes...
Quedaban cinco días para su cumpleaños, su madre ha dicho que la
fiesta sigue en pie. Que a pesar de lo que había pasado nada
cambiará. Por fin sabrá quien es aquella persona que se ha
desvivido por hacerle todo esto. La verdad que Naiara no tiene ni
idea de por qué dijo eso de que las cosas cambiaban, pero supuso que
cuando lo tenga delante le dará explicaciones.
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¡Besines de colores!

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