miércoles, 27 de agosto de 2014

Capítulo 6. - Te volví a encontrar. {T2}

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-Comenzamos la mañana con el nuevo single de XRIZ, ¿Estarán listas las fans para escuchar el temazo de este joven? Espero que sí porque ahí va...

Después de eso se escuchó la dulce voz de XRIZ cantando ese nuevo single. Naiara miraba la radio como si él estuviese ahí, como si él le estuviese cantando mirándola a los ojos como tantas veces hacía. Cerró los ojos y se dejó llevar por la canción, cada frase cantada hacía que escalofríos recorrieran su cuerpo. De repente comenzó a imaginar que él estaba frente a ella, cantándole aquella bonita canción, le acariciaba la cara, la miraba a los ojos, se acercaba a ella haciendo que su nariz se rozase con la suya. Naiara abrió los ojos de golpe. “Si todo fuese real...”

El timbré sonó sacándola de sus pensamientos. Bajó las escaleras, abrió la puerta y se encontró con... ¿Nadie? Salió fuera y miró a todas las esquinas. Ni idea de quien había podido ser. Sus ojos chocaron con su buzón rojo, había una carta acompañada de una rosa. “Genial”.

Entró en casa, se sentó en el sofá y leyó la carta.
“Menos diez días. Queda poquito para verte ya, cariño. Poquito para mirarte a esos ojos que tanto me gustan, para besar de una vez esos labios y para que seas mía. ¿Estás lista?”

-¿QUIÉN COÑO ES? AAAAH DIOS, LO ODIO- Gritó tirando la carta al suelo

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Quedaban apenas diez días para verla, el nerviosismo viajaba por todo su cuerpo. Cogió su teléfono de última generación y marcó el número de su amigo.

-¿Nicolás?
-Ei, ¿Qué pasó?
-¿Lo enviaste?
-Sí, ya queda menos tío.
-¿Cómo crees que se lo tomará?
-No sé, la verdad. Creo que le está desconcertando mazo y que acabará enfadándose. Yo lo haría.
-Joder. Si es algo bonito.
-Sí, no te digo que no. Pero eso de enviarle carta todos los días... Llevas más de dos meses así.
-Bueno, tú sigue enviando. No me falles.
-Sabes que no.
-Gracias, te dejo.
-Vale, cuidado.

–
Estaba harta. Hartísima. Se estaba comenzando a cabrear. Más de dos meses con las malditas cartas, necesitaba saber quien era. No sabía como averiguarlo y es que creía que era imposible. Se estaba volviendo loca y la furia recorría su cuerpo. Encendió el ordenador para así tranquilizarse un rato, después de unos minutos entró en Twitter. Miró un poco su TL, seguía algunas fans de Cristian, estaban un poco dramáticas hoy. Se dio cuenta de que “XRIZ” era tendencia en el mundo. Pinchó el enlace y comenzó a leer algunos tweets. Las lágrimas comenzaron amontonarse en sus ojos. “El famoso cantante tiene nueva novia, ¿Ha dejado ya a la chica de New York?” miles de tweets como esos, miles de quejas y furias. Había fotos, salía Cristian paseando con una chica. Cerró el portátil de golpe y dejó que las lágrimas salieran de una vez.
Cogió el móvil y marcó su número.

-Hola amor.
-¿Amor? ¿Estás de broma?
-¿Qué pasa?
-¿No leíste Twitter, las noticias o qué?
-No. No entré hoy en ninguna red social.
-¿Quién es esa chica con la que paseas eh? “Famoso cantante tiene nueva novia, ¿Ha dejado ya a la chica de New York?”- Dijo Naiara de memoria
-Joder... No es lo que tú crees. Te lo prometo, Naiara.
-¿Entonces que mierdas es?
-Es una amiga, es mi mejor amiga... De hace años... Hace un tiempo volví a reencontrarme con ella...Y bueno, la invité a pasar unos días conmigo.
-¿Esperas que me lo crea? Si fuese así, ¿Por qué mierdas no me dijiste nada?
-No sé.. No sé, en serio. ¿Para qué?
-Si me lo hubieses dicho nada de esto hubiese pasado, porque hace MESES que sales con ella.
-¡Es mi mejor amiga, repito!
-Cristian, llevamos casi un mes sin hablar. No aguanto más, de verdad.
-Naiara...
-Volvimos a darnos una oportunidad pero es que esto es imposible, ¿No te das cuenta? La distancia quema, y nos estamos quemando.. Bueno, ya nos hemos quemado. Lo siento.
-Pero...
-Adiós, Cristian. Espero que te vaya genial, ¿Vale?
-Naiara no.

Colgó. Lo dejó en su mesita de noche y se tiró en la cama. Casi no podía respirar. Había muerto una parte de ella en ese preciso instante, había muerto para siempre. Nunca había sentido nada así por nadie, nunca había vivido todo lo que vivió junto a él. Lo triste es que Naiara llevaba un tiempo pensando que esos momentos jamás volverían a pasar, porque si él volviese, volvería a marcharse.
Se levantó de golpe y mientras lloraba y gritaba cosas sin sentido arrancaba cada póster de la pared tirándolo al suelo, cada post-it pegado a la ventana, cada fotografía en su mesa de estudio. Comenzó a quitarlo todo. A destrozar todo lo que veía por su paso. Estaba llena de furia, de tristeza y de dolor. Se tiró al suelo, su alrededor estaba hecho un desastre.

Se escuchó unas pisadas rápidas, subían las escaleras con gran velocidad.

-Naiara, ¿Qué pasa? ¿A qué viene esos gri...?- Catalina no terminó la frase

Catalina miró la habitación de su hija, estaba hecha un desastre. Catalina con la mano en el pomo y sus ojos en cada rincón de la habitación de su hija; Sin palabras. Amada apareció metiéndose por debajo del brazo de su madre, a la pequeña niña se le aguaron los ojos al ver todo.

-Hermanita...¿Por qué rompiste los pósters de Cristian?- Dijo acercándose a ella y mirándola enfadada.- También rompiste las fotos, ¿Qué te pasa? ¿Eres tonta o qué?- Dijo echándose a llorar

Catalina se acercó a Naiara y se sentó junto a ella, miró a Amada estaba llena de rabia y muy enfadada con su hermana. Apenas tenía nueve años, era una niña.

-Hija, vete fuera ¿vale? Necesito hablar con tu hermana.
-¡No! Mira lo que ha hecho, esta tonta. Tonta.

Naiara apretó sus puños y se levanto de golpe. Miró a su hermana como jamás en su vida la había mirado. Estaba llena de odio y rabia.

-CÁLLATE, ENANA. CÁLLATE.
-NO ME CALLO. TE ODIO, MIRA LO QUE HAS HECHO. ROMPISTE TODO LO DE CRISTIAN, ÉL TE QUIERE MUCHO Y TÚ LE HACES ESTO.
-CRISTIAN ES UN MIERDAS. DEJA DE QUERERLE, DEJA DE IDOLATRARLE. NO VALE NADA, ¿ENTIENDES? NADA. A TI TAMBIÉN TE HARÁ DAÑO, VA ARRASAR CON TODO LO QUE ESTÉ A SU PASO. CUANDO TE DIJE QUE LO ODIABA LO DECÍA EN SERIO, NO SÉ COMO PUDE SER TAN TONTA, NO SÉ COMO PUDE CAER EN SUS BRAZOS. SOY IMBÉCIL.
-NO HABLES ASÍ DE CRISTIAN, NO HABLES ASÍ.- Dijo pégandole puñetazos en la barriga
-Niñas, parad. Tranquilas, vale ya está.- Dijo Catalina poniéndose frente a las dos.- Naiara, cálmate ¿Vale? Es una niña, no va a comprender lo que sientes.
-IRSE A LA MIERDA TODOS, JODER.

Naiara bajó las escaleras y salió de su casa. No quería volver, no quería seguir allí.

Horas después...

Eran las doce y media de la noche, cogió la llave de debajo de la alfombra y entró sin hacer ruido. Comenzó a coger todo lo necesario y lo metió en la maleta.

-¿Qué haces?

Dio un salto, no se esperaba a nadie despierto.

-Me voy.- Dijo firme
-¿Dónde te vas tú?
-A casa de mis amigas, no quiero seguir aquí.
-Hija...
-Mamá, créeme es lo mejor.
-Haz lo que quieras.
-Vete a dormir, ¡Que te vayas, joder!

Catalina salió de la habitación, se encerró en la suya y comenzó a llorar. No podía ver a su hija así, sabía que estaba sufriendo, que le estaba doliendo poco a poco y era normal. Ella sabía cuanto dolía que te partieran el corazón o querer a alguien sabiendo que no es lo correcto.

–

Bady daba vueltas por la habitación, estaba amargado ya. Mañana tenían concierto, tenían que viajar y Cristian llevaba cinco horas en el suelo llorando sin parar.
Se agachó poniéndose a su altura.

-Tío, dúchate, cámbiate y duerme.
-No quiero, no me apetece.- Dijo sorbiendo sus mocos
-Tienes que hacerlo, descansa.
-¡Déjame solo, joder!

Bady estaba cansado ya, llevaba cinco horas dando vueltas y mirándole llorar. Si quería estar solo, iba a dejarlo solo. Salió de su habitación dejando a Cristian totalmente solo, como él pidió. Se encontró con Luci, hoy era la última noche que pasaba con ella ya que se marcharía de nuevo a su casa.

-Hola.- Dijo con alegría
-Entra a ver a Cristian, a ver que puedes solucionar.- Dijo serio
-¿Ha pasado algo?
-Mírale, que él te cuente.

Luciana caminó hasta la habitación de Cristian, pasó la tarjeta y entró.

-Cristian, ¿Qué pasó?

Entre sollozos, lágrimas y mocos Cristian le contó todo lo sucedido. Luciana comenzó a sentirse muy mal, estaba rota. Se sentía culpable de que la relación terminase por fin. Es cierto que Cristian es un chico encantador y muy guapo pero ella jamás tendría algo con él. Naiara le cae genial y tampoco ve a Cristian como algo más. Es algo totalmente lógico.
Después de un rato, Luci convenció a Cristian de que se diese una buena ducha. A paso lento y con la cabeza agachada, entró en el baño. Luci miró la puerta del baño por unos instantes y agarró el móvil de Cristian. Tenía que entrar en sus contactos y buscar a Naiara, era necesario.
Sus manos comenzaron a temblar, sabía que si Cristian sabía algo de esto se enfadaría muchísimo con ella. Puso la clave, le dio a contactos y buscó a Naiara. “Tabletita ♥”, pinchó en él y copió en número en sus contactos. Quitó todo, bloqueó y lo puso de la misma forma que Cristian lo había dejado.

–
-Toma.- Dijo Conso dándole un vaso de agua fría a Naiara
-Gracias.
-¿Estás mejor?
-Tú sabes...
-Tienes que dormir...
-No me apetece, de verdad. Más tarde, quizás.
-Son las tres y media de la mañana, tía.
-Da igual, tú duerme ¿vale? Yo termino de arreglar esto.- Dijo bebiendo de su vaso
-Vale... Hasta mañana.
-Adiós y gracias.

Y con una sonrisa amistosa Conso desapareció de la habitación. Naiara dejó el vaso en su nuevo escritorio, miró su nueva habitación. Las paredes estaban pintadas de celeste, la cama era de matrimonio y tenía un pequeño balcón. La verdad es que le había gustado muchísimo.
Abrió su mochila y colgó algunas prendas. Luego, abrió algunos cajones y acomodó las que faltaban. Mañana iría a por todo lo que falta, que es bastante. Hoy no quería saber nada más.
Se sentó en una silla de plástico del balcón y contempló la fría noche que hacía en New York. En realidad, echaría muchísimo de menos a su familia, pero sabía que era lo mejor. Su hermana no la miraría a la cara, y si la mirase sería para pedir explicaciones. Y claro, ¿Cómo le explicas a una niña de nueve años todo lo ocurrido? No lo entendería. Además, no va a dejar de idolatrarle así que no es lo mejor escuchar las 24 horas del día el nombre de Cristian.
Naiara se acostó en su nueva cama, respiró profundamente y cerró los ojos. Debía descansar.

–
Después del baño y de tomarse un vaso de tila, Cristian se acomodó en su cama. Luciana se había ido a su habitación, le dijo que mañana le levantaría temprano junto a Bady ya que debían partir.
Si no descansaba, o al menos lo intentaba, mañana no podría estar bien.

Un nuevo día, se despertó con un tremendo dolor de cabeza. Anoche se durmió a las cinco de la mañana, había dormido cuatro horas. Sentía como le pesaba el cuerpo y como los párpados querían cerrarse. Se levantó de la cama y se echó bastante agua en la cara para ver si así se despertaba un poco. Fue hacia su maleta, y con pesadez cogió un chandal, una camiseta de tigre y unas deportivas. Quería estar cómodo.
Se sentó en la cama y agachó su cabeza. Sentía que le iba a estallar.
Escuchó como llamaron a la puerta haciendo que le volviese más loco.

-Voy.
-Hola, ¿Listo?
-Sí.
-Pues vamos, toca despedirse de Luci...
-Vale, voy.

Bajaron a la planta cero, donde estaba el comedor, la salita de estar y la entrada. Luciana los esperaba con su maleta lista. Debía marcharse.

-Hola.- Dijo la chica dándole un dulce abrazo
-Hola.
-¿Estás mejor, cariño?
-Sí, bueno.
-Tranquilo, ¿Vale?
-Lo intentaré.
-Ya hablamos por whatsapp y espero verte pronto, que te vaya todo genial.- Dijo abrazándole

Minutos después Luciana se marchó y tocaba desayunar. Cristian no desayunó mucho.

-Voy a por un vaso de agua, necesito calmar mi dolor de cabeza.

Se levantó a por un vaso de agua para así poder tragarse la pastilla, necesitaba que su dolor de cabeza se calmase, si no, no sabría que hacer esta noche.

–

El timbre sonó haciendo que Naiara se despertase. Puso su mano en la frente, le dolía la cabeza. Ayer se llevó hasta las cuatro de la mañana llorando sin parar, gracias a Dios tuvo a sus amigas apoyándola. Había pasado un tiempo de todo, sin embargo, ella no paraba de pensar en él.
Se levantó de la cama y fue hasta el telefonillo.

-¿Sí?
-Hija, otra carta. ¿Bajas?
-¿Quieres subir y desayunamos juntas? Las niñas no están, por lo visto.
-Vale, cariño.

Minutos después estaba desayunando con su madre. Cada día venía a su casa para traerle la carta y la flor, el destinatario no tenía ni idea de que se había cambiado de casa.

-¿Cómo está Amada?
-A veces pregunta por ti, me dice que cuando volverás y que si estás enfadada con ella.
-No lo estoy pero bueno, tú sabes...
-Ya...
-¿Sigue con Cristian?
-Sí hija. No podrás hacerla cambiar de opinión, son sus gustos... Esto está al margen, recuérdalo.
-Ya lo sé, mamá.
-Bueno, tengo que irme. Ten cuidado, eh.
-Que sí.
-Y recuerda que es Domingo, que mañana hay clases.
-Mamá, por favor.- Dijo Naiara molesta
-Te quiero.- Gritó Catalina cerrando la puerta.

Catalina seguía pensando que su hija no podría valerse por si misma y eso le molestaba. Se levantó y recogió toda la cocina, luego, agarró la carta y la rosa.
Menos cinco días para verte.
Las cosas cambian, ¿Lo sabes? Pero mis sentimientos jamás cambiarán.
Te quiero como a mi vida y esto te resultará muy extraño. Ya te quedará menos para
verme, solo espero que me aceptes...
Quedaban cinco días para su cumpleaños, su madre ha dicho que la fiesta sigue en pie. Que a pesar de lo que había pasado nada cambiará. Por fin sabrá quien es aquella persona que se ha desvivido por hacerle todo esto. La verdad que Naiara no tiene ni idea de por qué dijo eso de que las cosas cambiaban, pero supuso que cuando lo tenga delante le dará explicaciones.
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¡Besines de colores!

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