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Me encontraba en la cama de una tía
que ni el nombre sabía, solo se que era rubia de ojos azules y lucía
un bonito cuerpo. Puse mis brazos atrás de mi cabeza y comencé a
pensar en todo, en estos días. Antes le dije a Bady que estaba
seguro de que volvería a ir a mi próximo concierto pero ¿Y si no
vuelve? Ella es diferente, tío. Es una chica difícil, bueno,
simplemente es una chica normal no es una zorra. ¿Que coño me está
pasando?
-Cariño, ¿Quieres algo?- Me
preguntó la rubia.
-¿Eh?
-Que si quieres algo de comer.
-No. Gracias.
-¿Repetimos?
-No, me voy ya muñeca. Nos vemos
otro día si eso...- Dije mientras comenzaba a vestirme.
-Venga ya, no te vayas.- Dijo
haciendo pucheros.
-Me voy, adiós.- Dije
desapareciendo de allí.
Estoy seguro de que si Naiara me
hubiese puesto esa cara repetiría mil veces, haría lo que fuese
pero no, no era ella. Era una tía que ni el puto nombre sabía.
Llegué al hotel, más cansado que nunca. Me tiré en la cama y me
quedé profundamente dormido. Al despertar vi como Bady me miraba
fijamente.
-¿Que pollas estás haciendo?
-Mirarte.
-No me acoses, tío.
-No soy una de las tías que te
llevas a la cama, eh. No flipes.- Dijo riendo.
-Vete a la mierda.
-Te dormiste.
-Ya me di cuenta.
-¿No dormiste?
-Esta noche estuve ocupado...
-Como siempre, ¿Verdad?
-Sí. Como siempre. Voy a darme una
ducha.
-Va. No tardes, tenemos ensayo.
-
Después de ir al parque fui a casa,
almorcé algo y me tiré en el sofá. Me sentía triste, era como si
algo dentro de mí me faltase. Recordaba aquellos días en los que mi
hermana me lo enseñó, no paraba de ver sus fotos, sus vídeos, me
encantaba joder. Comencé a sentir cosas maravillosas por él, era
tan lindo... Pero de repente, cambió. Se volvió el chulo imbécil
que es ahora y comencé a odiarle, a tenerle manía. Sabía que me
haría daño, más del que me estaba haciendo yo misma por quererle
de esta forma, así que, decidí cogerle asco, decidí destruir todo
lo que tenía de él. Decidí que tenía que desaparecer de mi vida,
aunque con mi hermana todo fuese difícil. Pero en fin, ella es una
niña. Se que esto ya lo he contado varias veces pero no puedo
entender como en tan poco tiempo ha ocurrido tantas cosas. Vuelvo a
estar como antes, mi corazón vuelve a enamorarse de la ternura de
sus ojos, de sus labios, de sus suspiros, de la forma de hablar,
hasta de lo chulo que se pone a veces. No, no puede ser. No me puede
estar pasando esto.
-Cariño, ¿Estás bien?- Preguntó
mi madre.
-Sí, mamá.
-¿Seguro?
-Que sí...
Mi móvil comenzó a sonar, mi madre me
miró, sonrió y se marchó de allí. En la pantalla apareció
“Carlos”; ¿Que coño hago ahora?
-Hola.- Respondí.
-Hola, fea. ¿Te vienes a cenar?
-No tengo muchas ganas.
-Pero yo sí, quiero que vayamos a
cenar.
-En serio, Carlos... Hoy no.
-Por favor...- Suplicó.
-Pf... Vale.
-A las nueve te recojo, besitos.
-Hasta luego.- Dije colgando.
Carlos era un chico de mi instituto,
era guapo. Tenía el pelo no muy largo, de estos con flequillo pues
de esos. Siempre llevaba gorros de lana, ya que su pelo no le molaba
nada. Estaba loco por mí, pero yo no sentía eso por él. Siempre me
han dicho que le de una oportunidad, y quizás, algún día ceda.
Me preparé rápidamente ya que eran
las ocho de la tarde y yo tardaba muchísimo. Acabé con un vestido
negro corto y unos tacones del mismo color.
Llamaron al timbre y escuché un “Oh
Carlos, que alegría verte” por parte de mi madre.
-Igualmente Catalina, ¿Todo bien?-
Respondió este a mi madre.
-Perfectamente, ¿quieres algo de
beber?
-No, gracias. Ya nos vamos.
En ese momento bajé las escaleras,
este me miró y sonrió.
-Hola, estás preciosa.- Me susurró
al oído.
-Tú también.- Dije sonriendo.
-¿Vamos?
-Claro. Adiós mamá- Dije
despidiéndome de mi madre.
Cenamos entre risas y bromas, luego
dimos un paseo.
-¿Nos sentamos?
-Claro.- Dije mientras me sentaba en
un banco.
-Oye... Yo quería decirte algo...
-Dime, peque.
-A ver... Me gustas ¿Vale? Me
gustas muchísimo y... El otro día en el concierto de la playa
¿Recuerdas?
-Sí. Lo recuerdo.
-Te vi con el tío este que canta y
Dios...Que ganas tenía de pegarle un puñetazo, yo te quiero
joder...
-Carlos...
-Perdón si te molestó pero es que
es un niñato, de verdad.
-Ya lo sé, lo sé...
-¿Lo sabes? Estabas con él,
Naiara.
-Ya lo sé, joder... Pero que, bah.
-¿Lo besaste?
-¿Qué? No. ¡Ni loca besaría a
esa cosa!- ¿En serio Naiara? Puta mentirosa eres, joder.
Carlos me miró, sonrió y me besó.
JODER. ME BESÓ.
-Carlos, ¿que haces?
-Besarte.- Dijo mientras volvía
hacerlo.- Dame una oportunidad, por favor.
-Vale, vamos a intentarlo...- Dije
no muy convencida.
-¿En serio?
-Sí...- Dije sonriendo.
-Gracias, tonta.- Dijo besándome.
Llegué a casa. Novio. Tenía novio.
Dios mío, ¿que había hecho? Quizás este bien, y... Me acabe
enamorando ¿Quién sabe?
-
-Venga, joder.- Repetía mi mánager
una y otra vez.- No estáis en lo que estáis eh. ¡Posiciones!
Después de casi dos horas el ensayo
había terminado. Estaba agotado, así que fui rumbo a el Hotel a
descansar un rato. Después de una ducha caliente me tiré en la
cama. Entré en Twitter, di retwit a unas cuantas fans y contesté a
otras. Mucha gente comenzó a seguirme, como de costumbre, me dio por
mirar quien me había seguido. Es bueno saber quien te apoya. En uno
de los Twitters apareció su nombre “Diferent. - @NaiaraDreams”.
El corazón se me paró; rapidísimo entré en su Twitter a
investigar. Hacía pocos minutos había twiteado.
Diferent.
@NaiaraDreams.
Gracias,
feo. @Carlos_Torre. (Foto)
Y una foto. Le di a la foto
y me salió ella con un chico rubito besándose. ¿Tenía novio? ¿En
serio? Maldije mil veces.
-¿Qué pasa, joder?
-Tiene novio.
-¿Quién?
-Naiara.
-Joder, tío.
-Mira, me acaba de
seguir.
-A ver, vamos a
investigar.- Rió Bady mientras me quitaba el portátil.
Él tecleaba y tocaba el ratón, yo no
sabía ni que coño estaba haciendo. Solo sabía que tenía novio y
que quizás todo lo que estaba sintiendo por primera vez fuese una
putada.
-Tío.
-¿Qué?- Dije saliendo de mis
pensamientos.
-Es de hoy.
-¿Qué dices?
-Sí. Sí. O sea, empezaron hoy la
relación.
-¿Cómo sabes eso?
-Mira, entré en el Twitter del
chico y tiene un tweet.- Buscó el tweet y lo leyó en voz alta.-
Gracias, princesa. Por siempre un 3 de Septiembre del 2013.
-Han empezado hoy...
-Sí pero, no sé, es raro ¿no?
-¿El qué?
-Que te haya empezado a seguir de
repente, ¿sabes? Se supone que te odia a muerte, que le das asco
¿no? O sea, encima, creo que te siguió después de poner el tweet
de la foto.
-Es muy raro, tío.
-¿Y si te quiere poner celoso?
-No, tacha esa posibilidad ya.
-¿Entonces por qué lo hace?
-Yo que sé, me vuelve loco esta tía
joder.
-Anda, ahí tienes el portátil.
Sigue rayándote, voy a por la cena.- Dijo marchándose.
Comencé a seguirla, quería leer todo
lo que ella ponía. Me interesaba, joder. Me encuentro mal, un puto
bajón. Nunca me había pasado esto, no entiendo una mierda. ¿Que me
esta pasando? ¿Me está gustando? ¿La estoy queriendo? Es que no
puede ser, tío. No, Cristian. Olvídate YA.
Comencé a ver sus fotos, era preciosa
joder. Es capaz de enamorar hasta a una mosca.
-
Después de una ducha entré en
Twitter, twitee algo y seguí a XRIZ. No preguntéis por qué, sólo
le seguí. Seguí twiteando y me di cuenta de que alguien me había
seguido, era él. ¿Por qué me había seguido? La verdad es que no
me pareció muy justo, hay fans que se merecen el follow. Miré sus
fotos, era guapísimo. Sus ojos verdes hacían que temblases e
incluso que el puto corazón se te parase.
Meses
después...
Después de unos meses de descanso en
mi Tierra, volví de gira. Me encontraba en Portugal, había
terminado el concierto y estaba agotadísimo. Sin a penas ganas me
lancé a la cama suspirando fuerte.
-Tío, que nos vuelas el Hotel.
-Que exagerado.
-Dúchate y duermes.
-No quiero ni ducharme, este
concierto me ha matado.
-Ya veo, ya. Pero no voy a soportar
que duermas hecho un guarro ¿entiendes?
-Vale, voy.
Con pesadez fui hacia el baño. Quité
mi ropa lentamente y me metí en la bañera. Cerré los ojos fuerte,
me estaba comenzando a doler la cabeza. Este concierto ha sido la
muerte, joder. Era más de 10.000 personas mirándome, gritándome.
Muchísimas personas cantando conmigo, dándome una adrenalina
increíble. Ha sido bestial aunque me han matado.
Me salí de la bañera y me tiré en la
cama. Quería descansar. Bady estaba a mi lado, con el portátil.
Supongo que haciendo cosas para el concierto de mañana. Cerré mis
ojos con intención de dormirme cuando repente algo se me vino a la
mente. ¡El concierto de mañana! ¡Joder, joder!
-Tío.- dije agarrando su pierna.
-Au, que me haces daño.- Dijo
quejándose.- ¿Que pasa ahora?
-¡El concierto de mañana!
-¿Qué pasa con el concierto de
mañana?
-Es en New York. ¡Dios! ¡Hurra!-
Grité.
-¿Qué?- Dijo sin entender nada.
-New York. ¿No recuerdas?
-No.
-Naiara.
-Ah. Sí. Sí.- Dejó de mirarme y
miró de nuevo su portátil.- No te hagas ilusiones.
-¿Por qué?
-Porque tiene novio y estoy seguro
de que está enamorada.
-Voy a dormir. Buenas noches.
Desanimado intenté dormir. Dormía
inquieto y a las cuatro y media no aguanté más, así que me
levanté. Me asomé al balcón. ¿Que iba hacer? Sinceramente en
estos meses no dejé de pensar en ella. En su sonrisa de niña buena,
en su risa después de una tontería, en su cara de enfadada cuando
intentaba picarla, en su forma de ser, en su mirada triste, en la
manera de despertar tan bonita que tenía... En casi tres días
conseguí engancharme a ella de una manera brutal. Una manera que
jamás llegué a pensar. Y, recuerdo, hace unos meses cuando mi
mánager me dijo que tuviese cuidado, que algún día me la jugarían,
que yo sería el enamorado. Recuerdo como reí ante esta tontería, y
ahora, son las personas de mi alrededor las que se ríen de mí. Como
siempre voy de boca en boca, pero os aseguro que ninguna boca es tan
especial como la de ella. No, no la he besado pero sueño cada noche
con poder hacerlo. Con que sus labios rocen los míos, con que
nuestras lenguas luchen para ver quien puede dar más amor. Sueño
con poder abrazarla tan fuerte que nuestros corazones se unan.
Miré Portugal. Desde la ventana de
este Hotel se veía parte de ella; las casas, las farolas, las calles
mojadas por la humedad... Era bonito. Era el sitio perfecto para
gritar a los cuatro vientos que he comenzado a quererle, que no puedo
quitármela de la cabeza, que ella está siendo parte de mí. Que no
he necesitado una conversación firme con ella, ni unos besos, ni
una noche de sexo, simplemente he necesitado mirarla a los ojos,
hacerle unas bromas, prestarle mi camiseta, sacarle una sonrisa,
hacerla enfadar. Necesité algo diferente a lo de siempre, y creo,
que ese algo diferente ha hecho que comience a quererla, que sea más
que un simple “me gusta” o más que un “estás buena”. Ella
es diferente al resto de chicas, ella me ha hecho sentir lo que
ninguna otra persona me ha hecho sentir. Ella no me trata como todas
las tías, para ella no soy XRIZ, soy Cristian. Soy un tipo corriente
al que sinceramente tiene cierto asco. Al que odia a muerte. Y, eso,
en parte me agrada. No me trata como a un famoso, si no como a un tío
de mi edad. Hace tiempo que no sentía esto, o sea, que alguien se
acercase a mí y me dijese las cosas tal y como las sentía sin
ningún miedo, eso sólo lo hacía Bady hasta que llegó ella y
rompió mis esquemas. Se plantó frente a mí diciendo que era un
mujeriego, que me odiaba, que me tenía asco. Dijo lo que pensaba sin
miedo al que dirán o al que diré yo, el famoso XRIZ. Y creo, que
ella, es la persona indicada. Y voy a luchar por ella cueste lo que
cueste.
-
Hoy la noche en New York era fría. El
cielo estaba más oscuro de lo normal y había demasiadas nubes.
Supongo que llovería.
-Hija, ¿Irás verdad?- Dijo mi
madre entrando por la puerta de mi habitación.
-Sí. Iré con Carlos, mamá.
-Gracias por el favor, en serio.
-Nada, ya está todo superado.- Dije
guiñándole un ojo.
Tenía claro que no quería ni un poco
a Cristian, por él ya no sentía nada ni si quiera odio. Me gustaba
mi novio, quería a mi novio. Estos meses junto a él, sin duda, han
sido los mejores. Mañana volvería a ver a Cristian, decidí invitar
a mi novio al concierto. Iremos él, la pequeña Amada y yo.
Me acosté en mi cama con la intención
de dormir, me debía levantar pronto ya que mi madre se iba a
trabajar.
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