jueves, 28 de noviembre de 2013

Capítulo 11. - Te encontré en New York. {T1}


------

Decidí buscarla. Estaba sola, bailando. A su rollo. Busqué a su novio, este entraba en los baños. Perfecto.
Me acerqué a ella por detrás, agarré su cintura. Esta agarró mis manos y las acarició. Minutos después notó que yo no era su novio, se giró y me miró fijamente. Intentó huir pero la agarré fuerte.

-Eh eh. Quieta.
-Suelta.- Gritó.
-No. Quiero hablar.
-No, Cristian. Suelta. No soy ningún juguete.
-Déjame decirte algo y tranquilízate.
-Cristian, suelta.
-Shhh.
-CRISTIAN.

-

De repente, alguien agarró a Cristian dándole un puñetazo en la boca. Este comenzó a sangrar. Yo grité. Comenzaron a pelearse como auténticos animales, yo gritaba que parasen. Daniel, intentó separarlos pero solo le regalaron un bonito puñetazo en el ojo.

-JODER.- Gritó.

De repente la música paró y toda la discoteca les miraba.

-Carlos, para ya.- Dije intentando quitarle de encima de Cristian.- Carlos, joder.

Carlos se levantó, Cristian también. Se miraron fijamente.

-Niñato, no vuelvas a tocar a mi novia. ¿No te das cuenta de que no te quiere?

Cristian rió irónicamente.

-¿Ah no? Pues hace unos meses sí. Bien que mordía mis labios y mi cuello en aquel puto baño de aeropuerto, eh. Bien que salió de madrugada a un parque y me besó durante horas. Pero eeeh, no me quiere.- Después de esto se marchó de allí.

Carlos también. Yo le perseguí.

-Espera, espera.
-¿Es cierto?
-Sí. Lo es. Fue una locura.
-Naiara, dime la verdad joder.
-Es la verdad.
-¿Le quieres?

Le miré fijamente. No aguantaba más.

-Sí.- Dije siendo sincera.
-¿Él era?
-Sí.

Hace unos meses le conté a Carlos que un día me llegué a enamorar de un imposible, que todas las noches soñaba con él. Le dije, que sus labios y los míos se habían unido, que nos habíamos comido a besos, y nos habíamos reído a carcajadas. Le dije, que a veces nos llevábamos mal pero que en el fondo nos queríamos. Por último le dije, que este me acabó olvidando. Carlos pensaba que todo eso había ocurrido antes de estar con él.

-Esto ha terminado.
-Carlos...
-No Naiara. No quiero hablar más.
-Escúchame.
-No Naiara, no. Se sincera por una vez en tu vida, joder. Deja de mentirte.
-Carlos...
-Naiara, corre.
-¿Qué?
-Te quiero ¿Vale? Te quiero muchísimo. Se que te aburría hacer conmigo las mismas cosas siempre, por ello, corre y ve a por él. Le quieres.
-Me olvidó.
-No, no te ha olvidado.
-Carlos.
-Naiara, se sincera.
-Vale. Me aburrías, te quiero pero esta relación me aburre. Y, quizás algunas veces mientras te besaba a ti pensaba en él. Yo le quiero y siento que jamás podré dejar de quererlo ¿entiendes? Haga lo que haga él siempre estará en mí.
-Gracias por estos meses. Que te vaya bien, adiós.- Dijo marchándose de allí.

Alguien detrás de mí apareció.

-Tía.
-Dime.
-¿Estás bien?
-No sé Conso. Me siento mejor, no sé por qué.
-Porque no le quieres, joder. Se por donde cogió Cristian, ve a por él.
-No. Él me olvidó, pues yo le olvidaré a él.
-Fue a por ti.
-Conso...
-Vale, vale.
-Voy a casa, es tarde.

Fui de camino a casa. Me sentía rara, extraña. Quizás debería haber ido a por él, pero no lo he hecho y no hay marcha atrás.
Escuché unos pasos y un “espera” en susurro. Me paré en seco y con cierto miedo, me giré.

-¿Qué haces?
-Quería decirte algo.
-Vale...

Cruzamos la carretera y nos sentamos en un banco de un parque.

-Bueno que... Perdón.
-Ya.
-Te he fallado. Te he engañado. He jugado contigo. Me acosté con otras, te ignoré. Mi vida es un desastre, ¡hasta comencé a fumar!
-¿Fumas?
-Sí.
-Tu vida es un caos, como la mía vamos.
-Bueno, si nos juntamos puede ser un caos chachi.- Dijo riendo.
-Cristian, yo... Yo te dejaré de seguir ¿Vale? No quiero saber nada de ti.
-Naiara, por favor.
-Cristian, necesito olvidarte. Lo necesito. Pero ahora en serio. Me besaste, dijiste que me querías y vas y te acuestas con otras y encima me ignoras ¿De qué vas?
-Naiara.
-No joder, no. Me has demostrado como eres y no quiero darte ni una puta oportunidad más. Ahí te quedas, tema zanjado. Buenas noches.

-

Llegué al Hotel. Quité mis zapatos y fui descalzo hasta el balcón. Saqué un cigarro de mi bolsillo, y lo encendí. Joder. La había perdido para siempre, por ser un estúpido, por no apreciar lo que tengo.

-Hola.

Le conté todo lo ocurrido a Bady.

-¿Y si cambias? Creo que ganarías más siendo diferente. A veces eres un tío bueno, de puta madre, y hasta más cariñoso de lo normal pero siempre llega tu chulería y te vuelves borde, mujeriego y estúpido. Quizás deberías de dejar de ser así y comportarte como tú te sientes, no como te enseñó ese cabrón. Eres así porque te hicieron así, porque viviste al lado de alguien así.
-Es mi padre.
-Si, lo es. Pero te ha destrozado poco a poco y lo sabes.
-Voy a cambiar. Por mí y por ella, porque es la única persona que me quiere, porque se que me quiere.
-Te ayudaré.

- - -

Estaba montado en el avión, iba a Roma. Había pasado un año desde que conocí a Naiara. Me había dejado de seguir en Twitter, y por lo visto no tiene novio ya. He cambiado. Solo quiero recuperarla y hacer las cosas bien, como al principio era. Yo era un niño bueno, un niño estudioso, el que luchaba siempre, así me enseñó a ser mi madre pero...Ella se marchó y me dejó con él, mi padre. Un alcohólico, un bruto, un chulo, un mujeriego. Me convertí en alguien como él y en estos meses me he dado cuenta de todo. No, no quiero ser como él. No quiero acabar como él. No fumo ya. Y eso de mujeriego, desapareció. Creo que soy un Cristian nuevo.
Llegué a Roma, pegué un salto del avión y la contemplé. Era preciosa.

-Vamos, hoy no estamos en un Hotel.
-¿Cómo qué no?
-No. Vamos a una universidad.
-¿Y eso?
-Cantarás allí.
-Ah. Mola.

Llegamos a la universidad. Nos pusieron en una habitación libre.

-Como mola esto ¿no?
-Pues sí. Lo normal.
-Encima tiene dos plantas, viven como Reyes joder.
-Tampoco te pases, eh.- Dijo Bady riendo.- Voy a darme una ducha, anda.
-¿Puedo dar una vuelta? Creo que son civilizados y no se me echarán encima.
-Vale, cuidado.- Dijo mientras subía el primer escalón de la escalera.

Salí de la habitación y decidí dar una vuelta por aquella gran universidad. Salí fuera, había unos jardines increíbles. Las vistas eran preciosas. Escuché gritos y me alarmé. Me di la vuelta buscando de donde procedían, luego, suspiré aliviado. No eran por mí. Unas universitarias gritaban.

-Tías, que tramposas.
-Venga, toma.
-Dame, pásala.
-A mí ahora. No la coges, no la coges.

Estaban jugando a un juego, supongo que la de en medio tenían que conseguir alcanzar la pelota que las demás se estaban pasando. Reí. De repente algo hizo que mi corazón se parase, había conocido a alguien. Alguien era familiar. La contemplé sin a penas pestañear. Me fijé en las demás. También eran familiares. Y de repente, clavé mi mirada en ella. ERA ELLA. NAIARA. ¿Qué hacía aquí?
Ellas eran las chicas de Twitter, Naiara subía muchas fotos con ellas.
Llevaba unos pantalones cortos y una sudadera con la bandera de Inglaterra. Estaba preciosa, como siempre.
Saqué mi teléfono móvil y busqué su Twitter. Ella no me seguía pero yo a ella sí. Leí sus tweets, en uno de ellos ponía “Ya en Roma”.
De repente, comencé a creer en eso del destino.
Vi como una de ellas agarró un balón, creo que se iban a ir. Venían hacia mí y decidí esconderme. Necesitaba hablar con ella, lo necesitaba. Vi que se acercaba, saqué mi mano del escondite y agarré su brazo.

-AH. SOCORRO.- Gritó.

Esta intentó safarse y corrió.

-Tía, ¿que pasa?
-Algo me agarró.

Yo decidí salir corriendo. No sé por qué, pero corrí.

-Eh tío, menos mal que llegas.- Dijo Bady apartando el móvil de su cara

Me duché y luego le conté a Bady lo sucedido.

-En el concierto la pillas y ya está.

El concierto. Por fin. Canté cinco canciones y bailé como nunca. Hoy no había fotos, ni firmas. Cosas de la Universidad. Bady dijo que se quedaría un rato allí, yo decidí volver. No había visto a Naiara. La Universidad era bastante grande y estaba perdido. De repente, me encontré con un cartel blanco gigante que ponía “Habitaciones de chicas; todo recto”. Miré a los lados, creo que estaba prohibido que los chicos entrasen en las habitaciones de las chicas. Caminé por el pasillo, de repente escuché unas risas. Fui a la izquierda, ¿Cuántas habitaciones había aquí? ¡Dios Santo!. Me asomé, estaban todas en una de las puertas de las miles de habitaciones que había, ahí estaba ella.

-¿Entonces no vienes?- Decía una chica morena y bajita.
-No tía, no tengo ganas.
-Bueno, pues hasta mañana. Descansa.
-Vale, adiós.

Naiara entró en aquella habitación y las chicas se fueron. Venían hacía mí, me puse nervioso y no sabía que hacer. En vez de ir en la otra dirección, fui en la de ellas, haciendo que me vieran.

-¿Tú eres el que cantaste ahora, no?- Preguntó la morena de antes.
-¿Que haces aquí?- Preguntó otra.
-Yo...
-Viene a por Naiara.- Dijo una bordemente.
-Sí, la verdad es que sí.
-Ah, por lo de... Bueno, vale. Te dejamos.
-¿Ah sí?
-Sí. Porque te quiere, y quizás se enfadará con nosotras cuando le digamos que te hemos visto y no le hemos dicho nada, pero creo que le hará bien... En el fondo.
-Gracias.
-La 214, por si no viste bien el número.- Dijo una chica bajita.
-Gracias, chicas.
-¡Cuidado!- Gritaron a la vez.
-Por cierto, debajo de la alfombra...- No terminó la frase y se marchó.

¿Debajo de la alfombra qué? Dios. Idiomas de tías.


-----
Si has leído este capítulo dale retwit a este tweet.

No hay comentarios:

Publicar un comentario