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Meses
después...
El sol lucía en Madrid, España. Sí,
allí estaba. No me gustaba mucho pero era donde tenía que estar
hoy. Tenía concierto en el Palacio de los Deportes, a las 22:00
horas. Estaba en un banco, sentado. Tenía una gorra plana, una
camiseta de mangas cortas azul y unas gafas del mismo color. Era
verano y hacía calor. Mucho calor. Este sitio no me agradaba nada,
ush.
Cogí mi teléfono móvil y miré
Twitter. Naiara había subido fotos, era con el tipo ese. Siguen
juntos. Hacía meses que no hablábamos. Ella me mandaba mensajes
directos y yo no le respondía. Quizás estuviese siendo un estúpido,
pero no tenía ánimos de responderle. Puedo deciros que en camas,
coches y baños han pasado como 30 tías en estos meses. Sí, una
barbaridad pero quizás fui estúpido al pensar que ella podría
cambiarme.
Entré en su Twitter, le di a fotos y
comencé a verlas. Había cambiado, estaba diferente. Llevaba gafas
de vista y las puntas de su pelo eran de colores. Estaba loca. Reí.
Quizás ella podría haberme cambiado, quizás no fue ella fui yo, yo
decidí que no me cambiase. Bady dice que he sido un gilipollas y que
la he utilizado como si fuese un muñeco de mercadillo.
-
Salía de casa, había quedado en el
parque con una chica del instituto. Por fin encontré a alguien que
me comprendiese, me escuchase, alguien con quien salir, con quien
reír y llorar. ¿Os acordáis de la chica que jugaba al fútbol?
Pues es ella. Hoy me presentará a sus otras amigas.
Flashback.
Me senté en el sitio de siempre.
Escondido de todo el mundo. De todo lo que me rodeaba. Saqué los
apuntes con intención de estudiar. Tenía examen de Literatura. Era
difícil. Hoy soplaba el viento, y en un despiste mío las hojas se
me volaron. Yo grité, me levanté y corrí tras las hojas para
cogerlas.
Alguien comenzó a recoger mis hojas.
-Toma. Se te volaron. Cuidado, tía.-
Dijo una chica de pelo moreno.
-Gracias.- Dije sonriendo.
-De nada. ¿Estás sola?
-Sí.
-¿Y eso?
-No sé...Oye, ¿Y si te vienes a mi
sitio? Es más cómodo.- Propuse
-Vale. Por mí encantada, cojo mi
mochila. Espera.
La chica de pelo moreno corrió hacia
el banco a por su mochila, volvió y susurró un “¡Vamos!”.
Nos sentamos en “mi sitio”, por así
decirlo. Comenzamos a hablar, esta me dijo que si quería ir con ella
a comprar cuadernos y un libro de lectura, yo acepté. Por fin
alguien que no me insultaba, ni juzgaba. Me sentí muy bien.
Fin del flashback.
Llegué a mi destino y allí estaba
ella, nos saludamos chocando nuestras manos. Éramos tal para cual.
Nos sentamos en un césped mientras tomábamos unas chucherías del
Kiosko que hacía esquina.
-Pues sí. Son muy divertidos.
-Sois muchos que yo sepa.- Dije
riendo.
-Sí, pero bueno. Los “grupos”
suelen ser 4 o 5 personas y nosotros somos 20 o más.- Rió conmigo.-
Oye, ahora quedé a cenar en casa de uno de ellos ¿Te apuntas?
-Vale.- Dije sonriendo.
Conso me llevó a casa de las chicas,
tenían un piso compartido donde vivían todas.
-Hola chicas.- Dijo Conso entrando y
soltando su mochila en el suelo.
-Hola fea.- Gritaron a la vez.
-Os presento a Naiara.- Dijo
agarrando mi mano y poniéndome junto a ella.
-Hola.- Dijeron todas a la vez
acercándose y dándome un abrazo.
-¿Siempre habláis a la vez?
-A veces.- Dijeron otra vez a la
vez.
-Yo soy Irene.
-Yo Lara.
-Yo Paula.
-Encantada, yo Naiara. ¿Vivís
juntas?
-Sí.- Dijo Lara pegando un salto y
sentándose en la mesa.
-Todas.- Añadió Conso.
-¿Cuántos años tenéis?
-19.
-Ah. Sois mayores, yo tengo 17.
-Pareces mayor.- Dijo Irene moviendo
la cabeza varias veces.
-Gracias.- Dije en tono de duda.
-Bueno, ahora llegarán las demás.-
Dijo Paula con una sonrisa.
Pusimos la mesa y poco a poco fue
llegando la gente. Daniel, novio de Conso. Luego, las chicas que
vivían en el piso, que sinceramente eran bastantes: Diana, Laura,
Sara, Ana, Marta, Triana. Me cayeron fenomenal, me hicieron reír
mucho. Eran estupendas.
-
Días
después.
Una noche más de todas. Un concierto
más de todos.
Me encontraba en un parque totalmente
solitario, no había ni juego para los niños pequeños. Saqué un
cigarro, lo encendí y comencé a fumar.
-Tío, ¿Qué haces?- Dijo
sentándose junto a mí.
-Paso.
-¿Pasas? Deberías, pero de el
jodido tabaco. Con lo que te costó dejarlo, pf.
-Ya.
-Estás así porque eres tonto, lo
sabes bien.
-Gracias, hombre.
-Mañana es el concierto de New
York.
-Ya lo sé.
-En la playa, quizás ella vaya.
-No creo.
-¿Por qué no?
-¿Por qué no?- Repetí la pregunta
mientras tiraba el cigarro al suelo y lo pisaba.- Porque le he
fallado, joder. La he ignorado, me he acostado con otras. ¿Crees que
querrá saber algo de mí?
-Quizás.
-
Hoy iba con las chicas al concierto de
XRIZ, ¿Ganas? No. Pero bueno, quería salir e iría con mi novio. No
hay problema, lo sé. Él decidió ignorarme, y yo decidí centrarme
en mi novio. Al fin al cabo, él me quería.
Quedaban minutos para que Carlos tocase
mi puerta, así que coloqué mis tacones rápidos y bajé al piso de
abajo.
-Hermana, ¿Me traerás un
autógrafo?- Dijo mi hermana en el sofá llorando.
-Lo intentaré, enana.
A pesar de todos los problemas, debía
conseguirle un simple autógrafo a mi hermana. Estaba mal ya que el
concierto era demasiado tarde. Llamaron a la puerta, me despedí y
salí.
-Hola feo.
-Hola preciosa. ¿Vamos?
-Andemos.
Llegamos al sitio, las chicas estaban
ya allí. Quedaba por llegar Conso y Daniel.
-La parejita se distrajo en el
camino.- Dijo Diana riendo.
Después de unos minutos, llegaron.
Entramos en la playa, había muy buen ambiente.
Nos pusimos a bailar, y llegó el
momento del concierto. Cantaba canciones muy chulas, había cambiado.
Tenía hasta distinto aspecto. Estaba más sexy.
Bailábamos al compás de cada canción,
Carlos, sentado, reía ante todas los bailes míos. Fui a la barra,
necesitaba beber.
-Eh.
-Hola Daniel.- Dije sonriendo.
-¿Bien?
-Muy bien.
-Oye, ¿Que le regalarías a una
chica?
-¿Eso a que viene?
-Hago cinco meses con Conso.- Rió.
-Pf. Pues depende, hazle algo cachi
pero no típico.
-Anda que me ayudas mucho.
-Es lo que hay chico, piensa y hazle
algo chachi. Que salga de ti.- Reí mientras iba para donde estaba
sentado Carlos.
-
-Hola amor.- Dijo besándome.
-Voy a ir a las firmas, ¿Vale?
Quiero firmarle esto a mi hermana.- Dije sacando una foto del bolso.
-Te acompaño.
-
Estaba firmando, de repente vi a
alguien conocido. Era ella. Naiara. Estaba en la fila para que le
firmase, supongo que para su hermana. Increíble. Su novio me miró,
sonrió y la besó. Mientras la besaba me miraba. Maldito cabrón.
Una rabia comenzó a subir por todo mi cuerpo. Le partiría la boca.
Llegó su momento. Me miró fijamente y
ni una sonrisa me dedicó. Yo tampoco.
-Fírmale esto a mi hermana, por
favor.
-Vale.
Le firmé la foto, se la devolví y se
fue. Después de diez personas más, todo acabó. Sentado en el
camerino le contaba a Bady todo lo ocurrido.
-Habla con ella.
-Pero...
-Habla.- Repitió.
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