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Llegó
el momento. Aquel chico con gafas de sol caminaba hacia el
aeropuerto, viajaría a New York, le tocaba verla. Se sentía muy
nervioso ya que no sabe como reaccionaría ella. No sabía si le
besaría o si le mandaría a la mierda.
Antes de
montarse en aquel avión agarró su teléfono.
-Hola,
voy para allá.
-Vale,
cuando llegues me avisas que voy a por ti.
-Vale.
-Buen
viaje.
Apagó
el móvil y subió al avión, cada vez quedaba menos.
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-Buenos
días, cumpleañera. Cuando usted pueda sal de su habitación que el
señorito Daniel junto a la señorita Lara le tienen preparado un
rico desayuno.- Dijo Conso con un megáfono amarillo
Naiara
estiró cada músculo de su cuerpo y rio ante la locura de sus
compañeras de piso. Eran las mejores.
Se
levantó de la cama y después de lavarse la cara, salió rumbo a la
cocina.
-Buenos
días.- Dijo todavía con cara de dormida y los ojos rojos
-Buenos
días, dormilona. Especialidad del día, tortitas.- Dijo Daniel
poniéndole delante el plato
-Y
también un buen zumo de naranja cargado de vitaminas.- Dijo Lara
poniéndole el zumo delante
-Sois
los mejores.- Rió ella
Después
de un gran desayuno cargado de fuerzas, decidió ir a casa de Mike.
Le había pedido que se quedase con Noah, ya que tenía que hacer
cosas.
-Hola
Mike.- Gritó Naiara entrando en su casa
-Hola
Naiara, ¿Desayunaste?
-Por
todo lo alto, cosas de tener compañeras de piso excelentes.
-Vaya
suerte, amiga.- Rió
-¿Y
el pequeño?
-Sigue
dormido, cuando se despierte dale sus cereales ¿Vale?
-Vale.
Cuidado.
-Adiós.-
Dijo marchándose
Naiara
se tiró en el sofá y encendido la televisión, salió el canal de
dibujos animados. Seguramente Mike se lo habría puesto la anterior
noche a Noah, o quizás los viese él ¿Quién sabe? Cambió de canal
y puso las noticias. Una señora de unos 40 aproximadamente daba las
noticias aquella mañana.
-Buenos
días, New York. Un día más estamos aquí, presentando las mejores
noticias. La primera noticia de hoy - Carraspeó y se tocó el pelo.-
Es que el famoso cantante seguido por millones de personas se ha
retirado un tiempo de la música.
-Joder,
joder. ¿Justin por qué?- Gritó Naiara como si la vida se acabase.
-Pues
sí, Cristian Rodríguez más conocido como XRIZ se ha retirado un
tiempo de la música. Lo publico anoche en su cuenta de Twitter, dijo
que necesitaba alejarse de todo por un tiempo.
-¿Qué?-
Gritó.- ¿XRIZ? ¿En serio?
-¿Habrá
dejado el chico la música por la ruptura con su antigua novia de New
York? ¿Pensáis que volverá a pisar un escenario?
Naiara
apagó la televisión, no quería escuchar más. No puede ser,
Cristian había dejado la música por unos meses. Leves escalofríos
recorrieron su cuerpo, a parte de culpabilidad. Se sentía culpable,
sentía que la había dejado por ella. Aunque, él ha dicho que
volverá. Que solo quiere descansar.
Se
escuchó mucho ruido en el piso de arriba, supuso que era Noah que
por fin se había despertado.
Subió
las escaleras deprisa y fue hasta su cuarto, azul con muchas
pegatinas de personajes Disney en la pared.
-Hola
pequeño, ¿Vamos a desayunar?
Él
asintió con la cabeza y Naiara lo cogió en brazos.
Lo sentó
en su sillita y le preparó los cereales.
-¿Cómo
abre mi niño la boquita?- Dijo Naiara poniendo voz rara.- Muy bien.-
Dijo aplaudiendo
Después
de comer Naiara vistió a Noah y le puso a ver un rato los dibujos
animados, seguramente Mike estaría al llegar. No se equivocó, media
hora después llegó a casa.
-Hola,
ahora vuelvo.
Subió
las escaleras deprisa y luego las bajó.
-¿Dónde
fuiste?
-A
comprar cosas.
-¿Qué
cosas?
-Cosas.
-Ah,
bueno.
-¿Se
ha portado bien?
-Genial.
Oye, ¿Viste la televisión esta mañana?
-No,
¿Por qué?
-Cristian
dejó la música por un tiempo.
-¿Qué
dices?
-Sí,
quiere descansar y alejarse de todo. O eso dicen. Sabes que por
televisión las cosas cambian...
-Pues
vaya...
-Me
siento culpable.
-Tú
no tienes la culpa, no pienses en ello que hoy es tu día.- Dijo
besando su frente
-Bueno,
voy a casa.
-No,
quédate a comer.
-Bueno,
vale.
-Voy
hacerte una comida para chuparte los dedos.
Después
de comer y pasar unas horas con Mike y su hijo fue a casa, eran las
seis y media de la tarde y su fiesta comenzaba a las ocho. Entró en
casa, se escuchaba la música de Conso. Tenía a Justin Bieber a toda
voz. Entró en su habitación para así pedirle que bajase el volumen
y recordarle que tenían vecinos.
-Hola,
estoy aquí.
-Hola
puta.
-¿Sabes
que tenemos vecinos y nos pueden matar por esto?
-Seguro
que bailan.
-No
creo.- Dijo negando con la cabeza.- ¿Y Lara?
-En
la ducha.
-Vale.-
Dijo Naiara a punto de irse
-Oye.-
Esto alertó a Naiara que se dio la vuelta y la miró.- Irene viene
ya hacia aquí.
-Vale,
voy a la ducha.
Naiara
entró en su habitación, puso toda la ropa en su cama y también los
complementos. Quitó su ropa y las tiró a un cesto rosa fucsia que
había en una esquina de su habitación, luego se metió en la ducha.
Estaba
nerviosa, hoy cumplía sus 19 años. Se sentía mayor ya, muy mayor.
La verdad es que había crecido mucho y había aprendido muchas cosas
en un año; Sobre todo habría aprendido a seguir amando a distancia
a pesar de todo.
Salió
de la ducha y colocó su vestido celeste de palabra de honor y corto
junto a sus tacones y sus complementos. Se miró al espejo y cogió
su maquillaje, se maquilló y luego peinó su pelo. Lista.
-¿Listas?
-Ahora
salgo, abre la puerta que llamaron.- Gritó Lara desde su habitación
Naiara
caminó hacia la puerta, abrió. Era Daniel.
-Hola
feo, ¿Dónde estabas?
-Conso
no me deja decirlo.- Dijo riendo
-Que
gracia.
Una hora
después llegó Irene, luego, se marcharon.
La
fiesta se celebraba en casa de Naiara, tenía un patio bastante
grande. Llegó a su casa, saludó a las personas que había allí,
junto a su madre y su hermana.
Su madre
había puesto un escenario, también barbacoas y música.
La gente
comenzaba a llegar y a felicitar a Naiara. Ella jamás sabrá que
cara poner cuando la felicitan, le ponía muy nerviosa.
Su madre
se acercó a ella y le dijo algo en el oído.
-Ahora
vengo chicos.
Entró
en el salón y cerró la puerta.
-Toma,
hija. ¿Te dejo sola?
-Vale,
gracias.
Naiara
vio como su madre se iba, puso la rosa en la mesa y luego, abrió la
carta. Apretó los ojos con fuerza y los abrió de golpe
encontrándose con aquellas letras.
Cero días para verte,
mi pequeña.
Ya ha llegado el
momento que tanto esperaba, quizás tú no lo esperes. Quizás no me
dejes ni que me quede
en tu cumpleaños pero bueno, dentro de una hora y
diez minutos entraré
en tu patio y te sorprenderé. Tú decides
si acompañarme a una
pequeña aventura juntos o echarme de allí.
Nos vemos pequeña.
Quedaba
una hora exacta para verle, para ver aquel chico que ha estado
leyendo cien días. Había llegado el momento.
Salió
fuera y se encontró con una preciosa tarta, todos comenzaron a
cantar y Naiara se puso colorada como un tomate. No sabía que cara
poner, no sabía que decir, si quedarse callada o cantar también.
“¿Cómo vas a cantar, Naiara? No tiene sentido que te cantes a ti
misma, estúpida” Al terminar todo el mundo aplaudió y su madre
comenzó a repartir tarta. Luego de eso la gente comenzó a darle
preciosos regalos, cada uno era especial a su forma.
-Hija.
-Dime.
-Este
regalo apareció y no descubro de quien es.
Naiara
gritó pero la gente juraba que no eran de ellos. Agarró el regalo y
rompió el papel de las princesas. Era un álbum.
-Es
un álbum, mamá.
-¡Ábrelo!-
Gritó Lara desesperada.
Abrió
el álbum rosa y se encontró con fotos de Cristian y ella. No sabía
quién habría sido, pero a ella no le hacía gracia. Sus ojos
comenzaron aguarse, tenía muchas ganas de llorar. ¿Por qué le
habían regalado aquello? Cada hoja que pasaba la rompía un poco
más, estaba lleno de recuerdos, amor y momentos únicos e
irreemplazables.
-¿Quién
ha sido?- Dijo Naiara mirando a todo el mundo.- En serio, ¿Quién ha
sido? ¿Por qué habéis hecho esto?
-Yo
no.- Dijo varias personas
-¿Ahora
nadie? Exijo que me digáis quien mierdas me ha regalado este puto
álbum, no me ha hecho ninguna gracia, ¿Entendéis?
Naiara
cerró el álbum de golpe y se derrumbó frente a cincuenta personas.
No le hacía ni pizca de gracia que le regalasen ese álbum.
-Tranquila...-
Susurró Lara.
-¿Quién
ha sido?- Dijo Conso firme.- Podéis decirlo, si tenéis el valor de
hacerlo; Tengan el valor de decirlo.
La gente
solo miraba y repetía que no habían sido ellos, pero Conso no
pararía hasta descubrir quien ha sido la persona que ha hecho
semejante cosa y que encima, ha hecho llorar a su amiga.
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