viernes, 27 de diciembre de 2013

Capítulo 17. - Te encontré en New York. {T1}


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Días después.

Estábamos en Chicago, en casa de unos amigos de Cristian. Ayer tuvo concierto. Miré el reloj “12:08 am”. Era tarde. Me levanté y me metí en la ducha. Después de esto salí al gran salón.

-Buenos días.- Dijo el amigo de Cristian con una amplia sonrisa.
-Buenos días, John.
-¿Quieres algo?- Dijo señalando la mesa que estaba frente al sofá y el televisor.
-Vale.

Me senté junto a él, y cogí un vaso de zumo.

-Me encanta tu casa, es grandísima.
-Bah. La de mis padres es más grande.
-Joder. ¡Si yo me pierdo en esta!
-Un día te vienes a verla.- Dijo guiñándome un ojo.

Me sentí incómoda por un momento.

-¿Y Cristian?- Me preguntó.
-Durmiendo. Bady igual. Están cansados, mucho trabajo y...
-SH...- Dijo tapándome la boca.
-¿Qué haces?
-Callarte.
-John, no te confundas.- Dije dejando el zumo en la mesa y levantándome.
-Mira Naiara, me encantas ¿Vale? Cristian y yo somos buenos amigos, sí, pero prefiero estar con alguien como tú.- Dijo acariciando mi barbilla.

Comencé andar hacia atrás, quería huir. ¿Qué hacía el loco este?

-Oye, ¿Por qué intentas huir?
-John... Déjame, en serio.
-Naiara, ven. Acércate.
-John, que me dejes joder.- Dije entrando en la cocina sin ni si quiera saberlo.
-Naiara escu...- Algo le interrumpió.
-¡Buenos días! ¿Dónde estáis?- Dijo entrando alguien en la cocina.- Aquí estáis.
-Hola Baaaady.- Dije alargando la vocal y tirándome encima de él.
-¿No estás muy cariñosa tú hoy?
-Mmm ¿Yo? No, no que va. Me apetecía darte un abrazo fuerte.

Bady me miró extrañado. Era un comportamiento raro, sí. Estaba asustada, joder.

-

Terminamos de comer. No teníamos ganas de hacer nada, y encima hacía frío. Cristian y yo nos metimos en “nuestra” habitación, estábamos cansados. Bady, igual. John ni puta idea de donde estaba. Nos quedamos profundamente dormidos, y hora después yo me desperté. Miré a Cristian, este seguí dormido. Eran las 18:00 pm, tenía hambre y ganas de ducharme.
Salí de la habitación con intención de buscar algún baño, para así, coger mi ropa y poder ducharme. Caminé por el gran pasillo, esta casa daba miedo joder. Sentí unas manos en mi cintura, grité. No eran sus manos, tampoco las manos de Bady.

-¿Qué haces?
-Eh eh. Cállate y te tranquilizas niñata.- Dijo mirando a todos los lados.- No voy hacerte daño, simplemente necesito algo y me lo das, y punto. Aquí no ha pasado nada.
-Estás loco, imbécil.-Intenté esquivarlo dirección a la habitación de Cristian.

Me sujetó fuerte y me puso donde estaba antes, esta vez, me tiró al suelo.

-O me dejas irme, o te juro que voy a ponerme a gritar como una puta loca.
-¿Y que le vas a decir?
-Que eres un cerdo.

Este se puso encima de mí, y me tapó la boca. Me hizo una señal de silencio y me llevó a su cuarto. Me tiró brutalmente en la cama y se puso encima mía.

-Me vas a dar placer, zorra. Y te vas a callar la puñetera boca, porque como de aquí salga algo se lía ¿Entendido?

Lo miré fijamente, estaba jodidamente asustada. El miedo recorría cada parte de mi cuerpo. El corazón se me iba a salir por la puta boca. Quitó mi camiseta y me miró mordiendo su labio. Comencé a temblar todavía más. No, no podía callarme.

-SOCORROOOOOOOOOOOOOOOOO.- Grité.

Este me dio una fuerte cachetada.

-¿Estás loca o qué? JODER.
-AYUDARMEEEEEEEE.

Me volvió a dar otra bofetada y tapó mi boca.

-

Entre sueños oí unos grito. ¿Naiara? Me senté rápidamente en la cama y miré a un lado.

-¿Naiara?- Susurré.

Salí al pasillo y me encontré de frente a Bady, que acababa de salir a su habitación.

-¿La escuchaste?
-Sí.

Nos quedamos en silencio, sin oír nada.

-No se escucha nada, quizás habrá sido un sueño tío.- Dijo Bady con intención de entrar a su habitación.
-Espera.- Dije agarrando su camiseta.- Naiara no está en mi habitación.
-¿Qué?

Bady bajó rápidamente las escaleras, y yo detrás de él. Buscamos en la cocina, en las habitaciones de juegos y en el salón. Subimos las escaleras y comenzamos abrir puertas.

-Tío, ¿John?
-¿Cómo?- Dije.

Bady fue directo a la habitación de John, que estaba al final del pasillo. Abrió la puerta y vi una de las peores imágenes de mi puta vida.

-¿Qué haces?- Dije empujándole y tirándolo de la cama.
-Tu novia me obligó.

Naiara corrió y se puso detrás de Bady.

-¿Qué?- La miré.
-No, es mentira. Fue él, Cristian. Te lo juro.- Dijo ella temblando.
-¿De qué coño vas tío?- Dije levantándolo del suelo.-
-Cristian...
-¡NI CRISTIAN NI POLLAS! ¿QUÉ COÑO IBAS HACERLE A MI NOVIA, HIJO DE PUTA?
-Íba a jugar un rato, no seas mal amigo joder.- Dijo empujándome.

Una furia comenzó a recorrer cada parte de mi cuerpo. Le comencé a pegar puñetazos, a lo loco. Casi sin pensar. ¿Que mierdas se cree? ¿Piensa que las mujeres son un juguete? ¿Que se pueden elegir, utilizar? ¿Que son los pañuelos que venden en el Mercadona?
Alguien me agarró.

-Tranquilo, ¿Vale? Vayámonos de aquí.
-No Bady, no. Esta mierda no se va a quedar así, joder.
-Eh, déjalo.- Dijo agarrando mi cara, manchada de sangre ya que me devolvió algunos golpes.

Hicimos las maletas rápidamente, Bady entró en un Hotel para preguntar el precio de la noche allí.

-

Miré a Cristian. No sé por qué pero me daba demasiada vergüenza mirarle. Me sentía mal, sucia.
En todo el camino no dijimos ni una palabra, varias veces sentí su mirada en mí. Bady, antes de salir me preguntó si estaba bien y yo asentí. No tenía ganas de hablar. Sacó de su mochila un clinex para así poder ponerse un poco mejor las heridas.

-¿Estás bien?- Dijo mientras tocaba la herida de la frente.
-Sí...
-¿Seguro? ¿Te tocó?
-No, no llegó hacerlo.
-Será cabrón. Perdón, no debería haberte llevado, era mi amigo y no se comportaba así.
-No pasa nada...

Miré por la ventana. Me fijé en el Hotel donde quizás dormiríamos esa noche. Era grande y bonito. Suspiré. Vi a Bady venir hacia nosotros.

-Vamos.- Dijo cogiendo algunas mochilas.

Entré en la habitación, Cristian decidió ducharse. Luego, me duché yo. Cristian estaba con el móvil, tirado en la cama. Yo igual, pero mirando por la ventana. Cerré los ojos hasta quedarme dormida. El corazón comenzó a latir muy fuerte y comenzaron a llegar imágenes espantosas. Grité.

-¿Qué pasó?- Dijo Cristian mirándome asustado.

Me senté en la cama, mirando a no sé donde, con el corazón a mil y llorando. Cristian no paraba de preguntarme, pero yo solo lloraba.

-Eh Naiara, ¿Qué pasa? Tranquila...

Miré a Cristian, él me miró con cara de preocupación. Lo abracé fuerte y lloré.

-Perdón.- Le dije llorando.
-¿Por qué?- Dijo separándome de él y mirándome.
-Porque en el desayuno intentó algo conmigo y te lo hubiese dicho. Pero, tenía miedo y no te lo dije. Lo siento.
-Sabes que me tienes que contar todo, que yo te lo cuento a ti. ¿Vale o no vale? No pasa nada, anda.- Dijo abrazándome fuerte.

-

¡Hello, California!

-¡Oh Dios, que bonito todo!- Gritó Naiara.

Dejamos las cosas en el Hotel y fuimos rumbo a donde sería el concierto, no me daba tiempo ni de ensayar. Era un concierto para menores, así que era a las cuatro de la tarde. Yo creo que ni hice la digestión del almuerzo, Dios Santo.
Entré en la gran sala, miré cada detalle. Cada cuadro, cada sofá, cada micrófono. Como hacía siempre. Sonreí y saludé a todas las personas que estarían hoy conmigo, al Jefe de la sala, a las camareras, a los relaciones públicas...

-Bueno, venirse dentro.

Caminamos por un pasillo gigante hasta llegar atrás del escenario, Naiara se quedó detrás de él y me veía por una pantalla de plasma.

Media hora después tenía que salir, miré a Naiara, le sonreí y le guiñé un ojo. Me susurró un “Cómete el escenario como siempre, feo.”

-¿Cómo estáis California?- Grité.- ¿Listos para cantar y bailar?- La multitud de fans enloquecidas gritó más.

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