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Días
después.
Estábamos
en Chicago, en casa de unos amigos de Cristian. Ayer tuvo concierto.
Miré el reloj “12:08 am”. Era tarde. Me levanté y me metí en
la ducha. Después de esto salí al gran salón.
-Buenos días.- Dijo el
amigo de Cristian con una amplia sonrisa.
-Buenos días, John.
-¿Quieres algo?- Dijo
señalando la mesa que estaba frente al sofá y el televisor.
-Vale.
Me
senté junto a él, y cogí un vaso de zumo.
-Me
encanta tu casa, es grandísima.
-Bah. La de mis padres es
más grande.
-Joder. ¡Si yo me pierdo
en esta!
-Un día te vienes a
verla.- Dijo guiñándome un ojo.
Me
sentí incómoda por un momento.
-¿Y Cristian?- Me
preguntó.
-Durmiendo. Bady igual.
Están cansados, mucho trabajo y...
-SH...- Dijo tapándome
la boca.
-¿Qué haces?
-Callarte.
-John, no te confundas.-
Dije dejando el zumo en la mesa y levantándome.
-Mira Naiara, me encantas
¿Vale? Cristian y yo somos buenos amigos, sí, pero prefiero estar
con alguien como tú.- Dijo acariciando mi barbilla.
Comencé
andar hacia atrás, quería huir. ¿Qué hacía el loco este?
-Oye, ¿Por qué intentas
huir?
-John... Déjame, en
serio.
-Naiara, ven. Acércate.
-John, que me dejes
joder.- Dije entrando en la cocina sin ni si quiera saberlo.
-Naiara escu...- Algo le
interrumpió.
-¡Buenos días! ¿Dónde
estáis?- Dijo entrando alguien en la cocina.- Aquí estáis.
-Hola Baaaady.- Dije
alargando la vocal y tirándome encima de él.
-¿No estás muy cariñosa
tú hoy?
-Mmm ¿Yo? No, no que va.
Me apetecía darte un abrazo fuerte.
Bady me
miró extrañado. Era un comportamiento raro, sí. Estaba asustada,
joder.
-
Terminamos
de comer. No teníamos ganas de hacer nada, y encima hacía frío.
Cristian y yo nos metimos en “nuestra” habitación, estábamos
cansados. Bady, igual. John ni puta idea de donde estaba. Nos
quedamos profundamente dormidos, y hora después yo me desperté.
Miré a Cristian, este seguí dormido. Eran las 18:00 pm, tenía
hambre y ganas de ducharme.
Salí
de la habitación con intención de buscar algún baño, para así,
coger mi ropa y poder ducharme. Caminé por el gran pasillo, esta
casa daba miedo joder. Sentí unas manos en mi cintura, grité. No
eran sus manos, tampoco las manos de Bady.
-¿Qué haces?
-Eh eh. Cállate y te
tranquilizas niñata.- Dijo mirando a todos los lados.- No voy
hacerte daño, simplemente necesito algo y me lo das, y punto. Aquí
no ha pasado nada.
-Estás loco,
imbécil.-Intenté esquivarlo dirección a la habitación de
Cristian.
Me
sujetó fuerte y me puso donde estaba antes, esta vez, me tiró al
suelo.
-O me dejas irme, o te
juro que voy a ponerme a gritar como una puta loca.
-¿Y que le vas a decir?
-Que eres un cerdo.
Este se
puso encima de mí, y me tapó la boca. Me hizo una señal de
silencio y me llevó a su cuarto. Me tiró brutalmente en la cama y
se puso encima mía.
-Me vas a dar placer,
zorra. Y te vas a callar la puñetera boca, porque como de aquí
salga algo se lía ¿Entendido?
Lo miré
fijamente, estaba jodidamente asustada. El miedo recorría cada parte
de mi cuerpo. El corazón se me iba a salir por la puta boca. Quitó
mi camiseta y me miró mordiendo su labio. Comencé a temblar todavía
más. No, no podía callarme.
-SOCORROOOOOOOOOOOOOOOOO.-
Grité.
Este me
dio una fuerte cachetada.
-¿Estás loca o qué?
JODER.
-AYUDARMEEEEEEEE.
Me
volvió a dar otra bofetada y tapó mi boca.
-
Entre
sueños oí unos grito. ¿Naiara? Me senté rápidamente en la cama y
miré a un lado.
-¿Naiara?- Susurré.
Salí
al pasillo y me encontré de frente a Bady, que acababa de salir a su
habitación.
-¿La escuchaste?
-Sí.
Nos
quedamos en silencio, sin oír nada.
-No se escucha nada,
quizás habrá sido un sueño tío.- Dijo Bady con intención de
entrar a su habitación.
-Espera.- Dije agarrando
su camiseta.- Naiara no está en mi habitación.
-¿Qué?
Bady
bajó rápidamente las escaleras, y yo detrás de él. Buscamos en la
cocina, en las habitaciones de juegos y en el salón. Subimos las
escaleras y comenzamos abrir puertas.
-Tío, ¿John?
-¿Cómo?- Dije.
Bady
fue directo a la habitación de John, que estaba al final del
pasillo. Abrió la puerta y vi una de las peores imágenes de mi puta
vida.
-¿Qué haces?- Dije
empujándole y tirándolo de la cama.
-Tu novia me obligó.
Naiara
corrió y se puso detrás de Bady.
-¿Qué?- La miré.
-No, es mentira. Fue él,
Cristian. Te lo juro.- Dijo ella temblando.
-¿De qué coño vas
tío?- Dije levantándolo del suelo.-
-Cristian...
-¡NI CRISTIAN NI POLLAS!
¿QUÉ COÑO IBAS HACERLE A MI NOVIA, HIJO DE PUTA?
-Íba a jugar un rato, no
seas mal amigo joder.- Dijo empujándome.
Una
furia comenzó a recorrer cada parte de mi cuerpo. Le comencé a
pegar puñetazos, a lo loco. Casi sin pensar. ¿Que mierdas se cree?
¿Piensa que las mujeres son un juguete? ¿Que se pueden elegir,
utilizar? ¿Que son los pañuelos que venden en el Mercadona?
Alguien
me agarró.
-Tranquilo, ¿Vale?
Vayámonos de aquí.
-No Bady, no. Esta mierda
no se va a quedar así, joder.
-Eh, déjalo.- Dijo
agarrando mi cara, manchada de sangre ya que me devolvió algunos
golpes.
Hicimos
las maletas rápidamente, Bady entró en un Hotel para preguntar el
precio de la noche allí.
-
Miré a
Cristian. No sé por qué pero me daba demasiada vergüenza mirarle.
Me sentía mal, sucia.
En todo
el camino no dijimos ni una palabra, varias veces sentí su mirada en
mí. Bady, antes de salir me preguntó si estaba bien y yo asentí.
No tenía ganas de hablar. Sacó de su mochila un clinex para así
poder ponerse un poco mejor las heridas.
-¿Estás bien?- Dijo
mientras tocaba la herida de la frente.
-Sí...
-¿Seguro? ¿Te tocó?
-No, no llegó hacerlo.
-Será cabrón. Perdón,
no debería haberte llevado, era mi amigo y no se comportaba así.
-No pasa nada...
Miré
por la ventana. Me fijé en el Hotel donde quizás dormiríamos esa
noche. Era grande y bonito. Suspiré. Vi a Bady venir hacia nosotros.
-Vamos.- Dijo cogiendo
algunas mochilas.
Entré
en la habitación, Cristian decidió ducharse. Luego, me duché yo.
Cristian estaba con el móvil, tirado en la cama. Yo igual, pero
mirando por la ventana. Cerré los ojos hasta quedarme dormida. El
corazón comenzó a latir muy fuerte y comenzaron a llegar imágenes
espantosas. Grité.
-¿Qué pasó?- Dijo
Cristian mirándome asustado.
Me
senté en la cama, mirando a no sé donde, con el corazón a mil y
llorando. Cristian no paraba de preguntarme, pero yo solo lloraba.
-Eh Naiara, ¿Qué pasa?
Tranquila...
Miré a
Cristian, él me miró con cara de preocupación. Lo abracé fuerte y
lloré.
-Perdón.- Le dije
llorando.
-¿Por qué?- Dijo
separándome de él y mirándome.
-Porque en el desayuno
intentó algo conmigo y te lo hubiese dicho. Pero, tenía miedo y no
te lo dije. Lo siento.
-Sabes que me tienes que
contar todo, que yo te lo cuento a ti. ¿Vale o no vale? No pasa
nada, anda.- Dijo abrazándome fuerte.
-
¡Hello,
California!
-¡Oh Dios, que bonito
todo!- Gritó Naiara.
Dejamos
las cosas en el Hotel y fuimos rumbo a donde sería el concierto, no
me daba tiempo ni de ensayar. Era un concierto para menores, así que
era a las cuatro de la tarde. Yo creo que ni hice la digestión del
almuerzo, Dios Santo.
Entré
en la gran sala, miré cada detalle. Cada cuadro, cada sofá, cada
micrófono. Como hacía siempre. Sonreí y saludé a todas las
personas que estarían hoy conmigo, al Jefe de la sala, a las
camareras, a los relaciones públicas...
-Bueno, venirse dentro.
Caminamos
por un pasillo gigante hasta llegar atrás del escenario, Naiara se
quedó detrás de él y me veía por una pantalla de plasma.
Media
hora después tenía que salir, miré a Naiara, le sonreí y le guiñé
un ojo. Me susurró un “Cómete el escenario como siempre, feo.”
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