martes, 17 de diciembre de 2013

Capítulo 14. - Te encontré en New York. {T1}


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-Se durmió.
-Sí, está cansada.
-Normal.- Dijo riendo y con intención de dar a entender algo.
-No.
-¿No?
-No.
-¿No dio tiempo?
-No lo íbamos hacer, Bady.
-Ya ya.

Lo miré mal y miré hacia atrás. Estaba dormida, y seguía igual de preciosa que siempre. Cogí una manta y se la eché por encima, todavía nos quedaba una hora para llegar al aeropuerto.

-¿Cómo será China?
-Grande. Llena de gente. Intoxicada. Lo típico.
-¿Y si me matan?
-¿Por qué te van a matar?
-Que hay mucha gente, tío.
-Tío que son buenas personas, joder.
-Nunca había ido a un sitio con tanta gente ¿sabes?
-Pues ya sí. ¿Preparado?
-No mucho.- Dije tragando saliva.

Después de una hora llegamos al aeropuerto. Mientras Bady bajaba las maletas yo despertaba a Naiara.

-Eh pequeña, arriba.
-¿Ya?
-Sí, ya.

Hicimos todo lo que teníamos que hacer y nos subimos en el avión. Naiara estaba al lado de la ventana, yo en medio y Bady a mi lado.

-¿Lista?
-Creo que sí.- Dijo agarrando mi mano.

Llegamos a nuestro destino. Por fin.

-¿Dónde vamos?
-Al Hotel.
-¿Dónde duermo?
-Conmigo, Bady tiene otra habitación.
-Ah. Guay.- Dijo sonriendo.

Llegamos al Hotel.

-A las tres nos vemos para almorzar, ¿vale?
-Vale.- Dijimos los dos a la vez.

Naiara se quitó los zapatos y dio vueltas por toda la habitación, le encantaba por lo visto.

-Que bonita.
-Sí.- Dije quitándome los zapatos y poniéndome cómodo.

Se asomó al balcón, yo fui tras ella.

-¿Te gustan las vistas?- Dije agarrándola de la cintura.
-Sí. Son bonitas.- Dijo dándose la vuelta y mirándome.

Nos miramos, esta sonrió.

-¿Qué?
-Nada.
-Sonreíste.
-Ya. Es que esto es surrealista.
-Lo es, es bastante surrealista.
-Pienso que me pueden pillar y...
-No lo pienses, simple.
-Claro, que fácil decirlo.
-Pues sí.


Acercó más su cara, me miró y me besó.

-Jáh.- Dijo yéndose para dentro.

Se tiró en la cama y cogió su móvil.

-¿Qué haces?
-Twitear, que tengo Twitter abandonado.
-Deberías seguirme.
-No.
-Sí.
-No.
-Que sí, jo.- Dije poniendo pucheros.
-Que no.

Le quité el móvil, esta gritó.

-Ya me seguí.
-¡Que tramposo!
-¡Sí, vivo al límite!- Grité.

Naiara comenzó a reír.

-Oye, ¿Y si te duchas? Te duchas, me ducho y vemos alguna película en el portátil. ¿Te parece?
-Me parece.- Dijo bajándose de la cama y cogiendo algo de ropa.

Busqué alguna película, y la puse a que cargase. El internet no iba rápido, la verdad.
Puse el portátil en la mesa y me tiré en la cama. Mis ojos se fueron cerrando poco a poco.

-

Entré en la ducha. Estaba feliz. Tenía miedo por una parte, porque si mi madre se entera estoy muerta pero estaba feliz de estar con él. Me hacía feliz. Nos llevábamos mejor y todo. Ante esta frase me reí de mi misma. Era tan estúpida.
Me puse unos pitillos y una sudadera color rosa fucsia. En los pies unos calcetines de color rosa y ¡Lista!
Salí del baño. Vi el portátil, seguramente se estuviese cargando la película. Me fijé en Cristian, estaba en la cama totalmente dormido. Parecía un ángel. Me senté en la cama y lo desperté.

-Eh. ¡Eh!- Le susurraba.
-¿Que pasa?
-Dúchate.
-Voy...

-

Me metí en la ducha. Mientras me duchaba pensé en todo lo que estaba sucediendo. Sonreí. Me volvía loco, estaba consiguiendo cosas que ninguna otra persona había conseguido. Era lo más increíble que me había pasado en mucho tiempo.
Salí de la ducha, me até la toalla en la cintura. Tenía la ropa fuera.


-

Miraba al techo. Esperaba que Cristian saliese para poder ver la película. Escuché unos pasos, por ahí venía ¡Por fin! Este salió con la toalla en su cintura, mi corazón latía a mil por hora. Mierda. Mierda. Mierda.

-¿Qué haces?
-Coger mi ropa, ¿que voy hacer?

Cogió unos calzoncillos amarillos.

-Espera espera, ¿te los vas a poner delante mía?
-Hombre, no voy a volver otra vez a el baño solo para ponerme unos calzoncillos.
-Cristian.- Dije tragando saliva.

Quitó su toalla y yo le miré a la cara, pero no por mucho tiempo. Mis ojos recorrieron todo su cuerpo. Sinceramente, me lo comí con los ojos.

-No me mires que me vas a gastar, muchacha.- Rió.

Al escuchar eso me puse colorada y tapé mis ojos.

-Pontelos ya, joder.- Grité.

Este reía.

-Ya me los puse.

Lo miré.

-Cristian, joder.- Dije acostándome bocabajo en la cama para así no mirar.-Que poca vergüenza.
-¿De qué voy a tener vergüenza? Es tontería, vamos.
-Dios Santo.- Grité.

Este reía.

-En serio, ya me los puse.

Lo miré, tragué saliva. Era tan jodidamente sexy. Este me miró, rió y se agachó en busca de un pantalón.

-Se que te pongo.
-Enferma. Me pones enferma.
-Sí sí, lo que digas.

Cogí una almohada y se la tiré, esta le dio en la cabeza y yo reí.

-Que buena puntería tengo, vaya crack soy.

Este me miró, levantó una ceja, dejó los pantalones en la maleta otra vez y vino hacia mí.

-Te vas arrepentir.

Mi corazón comenzó a latir muy fuerte. Se subió encima mía y comenzó a morderme.
Espera, espera. ¡Estaba encima mía, en calzoncillos, mordiéndome!
Mi respiración se aceleró, y el corazón se me iba a salir por la boca. Contrólate Naiara, me decía a mí misma.

-Quita de encima, anda.
-No, por tirarme la almohada.

Nos miramos a los ojos, este rió yo levanté una ceja.

-Te veo agitada, ¿estás nerviosa?
-Sigues creyéndotelo mucho.
-Que va, que va. Es que te noto nerviosa, no sé.

Se acercó a mí, pensé que me iba a besar pero se retiró rápidamente.

-Pensabas que te besaría, eh.- Dijo riendo.
-Serás estúpido.- Dije quitándolo de encima mía.

Se tiró a mi lado, yo me di la vuelta. Estaba enfada. Era imbécil.
Este acarició con sus dedos mi espalda haciendo que me entrase un leve escalofrío. La piel se me puso de gallina. Metió sus manos por debajo de mi sudadera y escuché como soltó una floja risa.
Me di la vuelta y lo miré. Levanté una ceja en señal “¿De qué vas?”. Se acercó a mi más y me besó. Nuestras juegas jugaron, se unieron una vez más. Este quitó mi sudadera y luego, mi camiseta.
Espera, espera ¿Qué estaba haciendo?
Se puso encima mía y mientras me besaba acariciaba cada parte de mi cuerpo haciéndome sentir miles de cosas mágicas.
No Naiara, para.
Comencé a ponerme nerviosa, muy nerviosa. Abrí los ojos y lo separé.

-Para, por favor.

Este me miró asombrado. Se quitó de encima mía. Rápidamente me puse la camiseta, los zapatos y salí de aquella habitación. No me sentía nada bien. Escuché un “Naiara, espera”. Pero yo seguí hacia delante. Bajé las escaleras de aquel hotel a toda marcha, por el camino me choqué con alguien. Era Bady.

-Eh, ¿Qué pasa?
-Nada, no pasa nada.

Lo esquivé y seguí mi camino hacia no sé donde.

-

Grité que esperase, pero esta siguió. Maldije. La había cagado.
Bady entró en mi habitación.

-¿Qué haces así?

Lo miré fijamente y le conté rápidamente mientras me vestía.

-¿Sabes dónde ha ido?
-No joder, no.
-Pues sal a toda hostia porque esto es muy grande y como se pierda, joder. Vamos.
-No.
-¿Qué?
-Déjame solo, por favor.
-Ten cuidado.

Salí de allí a toda hostia, ¿Dónde estaría?
Comencé a mandarle mensajes directos y ninguno contestaba, no tenía su número. Joder. Joder. No podría estar muy lejos.
Al lado de nuestro Hotel había un mercadillo, quizás esté por ahí. Miré por todos los rincones y no estaba. Comencé a ponerme muy nervioso, la había cagado joder. Siempre igual.
Comenzó a llover.

-VENGA YA, JODER. ¡ENCIMA!- Grité.

Seguí en su busca. Miraba y no daba con ella. ¿Dónde estás, tonta?
Miré por todos los rincones y ahí estaba. Sentada en una esquina, en la acera. Un lugar con poca gente. Tenía la cabeza agachada y estaba temblando.

-Eh, eh.- Dije llamándola.- ¿Qué pasa?

Me miró fijamente y comenzó a llorar más.

-Vamos, enfermarás.

Esta negó.
Estaba en manga corta, se le olvidó la sudadera. Me quité mi chaquetón y se lo puse a ella por encima, con gorro incluido.

-No lo quiero, póntelo tú.
-No, no quiero que enfermes. Y ahora, vamos.
-No.
-Sí, vamos al Hotel.

Esta me miró y volvió agachar la cabeza. ¿Qué mierdas le había pasado?
De repente me miró y me abrazó fuerte. Cada vez estábamos más empapados pero realmente no nos importaba.

-Perdón.- Dijo en mi oído.
-¿Perdón?
-Sí.

-Mira, levántate. Vamos al Hotel y me cuentas ¿Vale? Venga vamos...

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