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Un nuevo día. El concierto de hoy era temprano, ya que era light.
Nos despertamos a las once de la mañana, me levanté y me duché. Me
tiré encima de Cristian a ver si se despertaba de una maldita vez.
-Vamos,
arriba dormilón. Tenemos que desayunar y todo.
-Voy.
Voy.
-Voy
voy, no.
-¿Mientras
me ducho puedes a llamar a Bady?
-Vale,
pero venga amor.
Fui al piso de abajo en busca de mi móvil, ¿Dónde estaba? ¡Aquí!
Marqué el número de Bady, que como el de Cristian ya me lo sabía
de memoria, y lo llamé. Le dije que se viniese a desayunar y este
aceptó.
Noté unas manos en mi cintura.
-Hoy
estás igual de bonita que siempre, ¿Sabes?
-Calla,
tonto.
Lo miré y lo besé.
-Anda,
vamos a desayunar.
Preparé el desayuno, hasta que Bady no viniese no empezaríamos.
Llamaron a la puerta, Cristian abrió. Minutos después estábamos
todos desayunando chocolate con churros mientras veíamos la
televisión.
-Pronto
os vais.- Dije triste.
-Pero
volveremos, pequeña.
-Lo
sé pero os echaré de menos.
-Nosotros
también a ti.
Estábamos en el camerino, Cristian ya había visto a mi hermana y a
mi madre que también estaban ahora con nosotros. Amada estaba muy
ilusionada por poder estar con Cristian, sus ojos brillaban muchísimo
y no paraba de temblar.
-Hermanita,
esto es muy chachi.- Dijo poniendo caras raras.
-Sí.
Lo es.- Dije riendo y dándole un beso en su mejilla.
-Eh
tú. ¿Cantas conmigo “Te esperaré”?- Dijo Cristian poniéndose
a la altura de mi hermana.
-¡Vale!
-Pues
vamos al escenario, pequeña.
Cogí mi móvil y lo puse en modo grabar. Este momento tenía que
estar guardado y no solo en la mente de mi hermana.
-Esta
es una pequeña fan mía.- Dijo Cristian sonriendo.- ¿Cantamos?
-Sí.-
Dijo mi hermana con vergüenza.
-Todavía
oigo tu voz como...- Se calló y mi hermana cantó sola.
-Si
estuvieses aquí.
Comenzaron a cantar juntos.
-Tu
destino soy yo desde que te conocí...
Mi hermana entró otra vez donde todos estábamos dando saltitos, el
“equipo” de Cristian rió ante esto.
-¡Que
guay! ¡Canté con XRIZ! ¡BIEN!- Gritaba.
-
21:30 horas. Habíamos terminado de comer, Cristian quiso decirle a
mi madre que estábamos juntos. Ella se lo imaginaba, por no decir
que ya lo sabía, pero a él le hacía ilusión decírselo. Mi
hermana pequeña comenzó a llamarle cuñado y decir cosas como
“Tendré a mi cuñado pegado a la pared” entre otras cosas.
Ilusión.
Era la hora de irse. Todos se despidieron, quedábamos Cristian y yo.
Mi hermana, mi madre y Bady fueron a la cocina, Cristian y yo nos
quedamos a solas en el salón.
-Bueno,
toca despedirse.- Dije sin querer hablar si quiera.
-Sí,
pero no es un adiós es un hasta luego.
-Cristian...-
Dije a punto de llorar.- ¿Y si no nos volvemos a encontrar? ¿Y si
no vuelves?- Dije rompiendo a llorar.
-No
joder, no llores. ¿Cómo no voy a volver? ¿eh?- Dijo abrazándome.-
Volveré pequeña, te lo he prometido. Tienes que esperar, yo te
esperaré. Nos llamaremos, haremos skype y te enviaré regalos.- Dijo
la última frase mirándome.
-Cristian
yo no quiero que te vayas.
-Pero
tengo que irme, no puedo dejar todo. Sabes que esto es mi vida, y que
volveré tonta.
-Quédate
conmigo.
-Naiara,
sabes que no puedo hacer eso. Sabes que moriría por pasar otra noche
a tu lado, comer churros con chocolate o morderte el cuello hasta
cansarme pero no puedo dejar a mis fans; ellas también son parte de
mí. No me hagas elegir, porque...
-No
me hagas caso, en serio. Perdón. No quiero hacerte elegir,
simplemente que me entristece que todo lo que hemos vivido se
esfume... Así de repente. Todo acaba.
-No,
no acaba. No se esfuma. Es un recuerdo, un bonito recuerdo de unas
maravillosas semanas. Volveré y será muchísimo más increíble.
Lo abracé fuerte. Moría por dentro en este mismo instante.
-
Me abrazó fuerte y la escuché llorar en mi hombro. Miles de
lágrimas comenzaron a caer en su hombro también, rápidamente me
las quité.
-Pequeña,
te quiero mucho.
-Yo
también, feo.
-¿Me
esperaras?
-Te
esperaré.
De repente recordé mi canción. “Te esperaré. Yo esperaré por
ti.”
Me partía el corazón este jodido “hasta luego”. No quería
separarme de ella, no quería pasar las noches aburrido, haciendo
nada. Echaría de menos todo de ella. Su risa, su olor, verla dormir,
decirle cosas, picarla, morderla, besarla, hacerle el amor.
La iba a echar mucho de menos y ¿Lo peor? Que desde que mi madre
desapareció, yo nunca había echado de menos a ninguna otra mujer.
No sé que es echar de menos a alguien a quien amas, no sé que se
siente.
Tengo miedo, muchísimo miedo.
-
Salieron de la cocina, era hora de irse. Cristian me besó y salió
por la puerta. Yo abracé a Bady y le susurré un “Cuídalo”.
Antes de que Cristian subiera al coche le grité.
-Cristian.
-Dime.
-Te
quiero.
-Yo
también tabletita.
Me miró sonriente y corrió hacia mí. Me subí encima suya y nos
besamos.
¡Te iba a echar tanto de menos, tío!
-Ten
cuidado, eh.
-Sí.
Pórtate bien, se buena.- Dijo en tono de burla.
-No
soy una niña pequeña.
-Para
mí sí, enana.- Dijo volviéndome a besar.
Me bajó y se montó en aquel coche blanco donde le llevaría al
aeropuerto. Salí fuera y vi como el coche se iba alejando cada vez
más. Comencé a llorar mucho, me senté en el suelo y lloré con mas
fuerza. Se había ido y no tenía ni la mínima idea de cuando
volvería.
-Hija,
tranquila.- Me susurró mi madre.- Él volverá.
Encontré en New York a una de las personas que más quería en esta
vida. En ese momento le “odiaba”, si a eso se le podía llamar
odio; claro. Recuerdo cada cosa vivida, cada momento. Recuerdo que no
éramos nada y acabamos siendo todo.
Espero que vuelva pronto, espero volver a sentir sus besos, sus manos
tocando cada parte de mi piel. Espero volver a escuchar su risa,
espero volver a cabrearme con él y llamarle “Estúpido”. Espero
que vuelva para enamorarme un poco más de lo que ya estoy.
Espero que la vida nos vuelva a encontrar como aquel día, sin que yo
lo supiera, lo hizo.
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