viernes, 10 de enero de 2014

Capítulo 21. - Te encontré en New York. {T1}



------


-Mierda, mierda.

Salí de allí y cogí un taxi. Si no llegaba a tiempo, la había cagado.
Entré en en aeropuerto, la gente me miraba. Normal.
Busqué por todos lados, pregunté a gente. Nadie la había visto.
Vi a una chica con una maleta, estaba en la cola para coger el billete de avión. ¡Era ella!
Corrí hasta allí, haciendo que una de mis zapatillas de color verde rana se me quedase por el camino. Llegué a ella, sin respiración casi.

-Perdón mi niña, lo siento en serio. Soy un imbécil, me comporté como un niño pequeño. Te quiero muchísimo y eres la única tía que hay en mi vida. No tengo duda de que eres especial. Gracias por ducharme ayer, bueno, por vigilarme y por ponerme el pijama y los calcetines. Gracias por no dejarme anoche abandonado a pesar de todo lo que te dije. Perdóname, por favor.

La miré fijamente a los ojos, sus ojos se cristalizaron. Cada día subía un grado de imbécil, joder.

-¿Me perdonas?
-Sí, tonto.

Se tiró a mis brazos y me besó. La gente nos miraba y otras nos aplaudían.
¿Nunca habían visto una escena de amor, o qué?

-Mi niño, ¿Qué haces en pijama?
-Si me vestía no me daba tiempo.
-¡Te falta una zapatilla!
-¿Y mi zapatilla?- Miré atrás y la zapatilla había desparecido.- Vamos al Hotel descalzo, ue.

Cogí su maleta y fuimos dirección al Hotel. Naiara me cogió de la mano, yo le besé la mejilla.

-Perdón.
-No vuelvas hacerlo porque es que olvídate de mí, eh.
-Prometido Srta Rodríguez.

Ella rió ante esto, yo volví a besar su mejilla.

-

Había pasado una semana, estaba preparando la maleta ya que partiríamos a New York. Mi móvil sonó, era mi madre.

-Dime mami.
-Cariño, no estaré en casa. Dile a Cristian y a...Y a...
-¿Bady?
-Eso, y a Bady que si quieren se queden en casa.
-Vale mamá, ¿Dónde os vais?
-Tu tía Fernanda está de parto, cariño.
-¡Ah! ¡Que ilusión! ¡Envíame foto, porfi!
-Sí cariño. Tengan cuidado y cuidarme la casa.
-Que sí, mamá. ¡Adiós!

Colgué. Le conté todo a Cristian y Bady, a ellos les parecieron buena idea.

Llegamos al aeropuerto, nos sentamos en unas sillas a esperar.

-Voy al baño.- Dijo Bady.
-Te acompaño.

-

-¡Coño que susto! ¿Sigues aquí?
-Vine para decirte algo.
-¿Qué quieres?
-¿Te vas a un Hotel? Por favor... Déjame estar a solas con ella, por favor... Por fi.- Dije poniendo pucheros.
-Vale, está bien. Ya me inventaré algo.
-¡Gracias, gracias!

Salimos del baño, Bady se sentó al lado de Naiara y le contó que no podría quedarse a dormir que tendría que irse a un Hotel así estaría más tranquilo para trabajar. Naiara me miró, creo que se dio cuenta. Yo miré a otro sitio haciendo que no sabía nada del tema.

-
Llegamos a New York, llegamos a mi casa en taxi. ¡Hogar dulce hogar!

-Por fin. ¡Mi casa!- Dije corriendo hacia el sofá.

Cristian me miró y rió.

-Me he dejado llevar.- Reí.- Vamos arriba, anda.

Llegamos a mi habitación y dejamos todas las cosas.

-¿Dormiré contigo?
-Ni de coña, chaval.- Mentí.
-¿Ah no? Vale, adiós.
-Eh eh, ¿Dónde vas tú? Ven aquí.- Dije agarrando su camiseta y trayéndole hacia mí.
-Te gusta hacerme rabiar, eh.
-Sí. Mucho. Gr.
-Te quiero, tonta.
-Yo también, feo.

Llegó la noche, hicimos una pizza.

-Échale aceituna, toma.
-Tomate, muuucho tomate.

La verdad es que la liamos muchísimo y nos lo pasamos genial. Me reí muchísimo con sus tonterías, era tan único.

Después de cenar y ver una película subimos arriba. Nos tiramos en la cama, sin hacer nada. Miramos la lámpara encendida un buen rato, sin apenas pestañear. De repente la luz se apaga y se queda toco oscuro.

-Cristian, ¿Qué has hecho?
-Yo nada, por lo visto se fue la luz.
-Hostia puta que miedo.
-A ver, tranquila. Dame algo.
-¿Qué te doy chiquillo?
-¡Una vela!
-Está en el escritorio.

Cristian se levantó y choco.

-¡Au!
-¿Qué te ha pasado?
-Que me he dado con algo. Dios, duele.
-Cristian, olvida el dolor y coge la maldita vela.
-Vale, vale.

Cristian cogió la vela.

-¿Y cómo la encendemos?
-Con el mechero que hay en cajón.

Cristian la encendió y comenzó a reírse.

-¿De qué te ríes?
-La vela es de High school Musical. Hostias.- Siguió riendo.
-¿Algún problema o qué? Tonto.

Cristian me miró y puso una cara muy adorable. Dejó la vela en el escritorio, daba la luz suficiente. Yo estaba más tranquila, así que me di la vuelta quedando de espaldas a él.

-

Me acerqué a ella y le acaricié la espalda, recorrí mis dedos por cada parte de su pequeña espalda. Le sale un leve suspiro. Seguí acariciándole pero ahora bajo un poco más abajo. Acaricio sus piernas, y luego, subo. Acaricio su cuello, y luego, lo beso. Se da vuelta y me mira, sonríe y me besa. Consigue llevarme a las estrellas con tan solo un beso. Increíble.
Me subo encima de ella y mientras la beso busco su mano hasta cogérsela. Nuestras manos se entrelazaban y ella me susurra un “te amo, tonto”. Sonrío.
Me alejo un poco y Naiara me vuelve a acercar besándome dulcemente.
Pongo mis manos en sus caderas y hago que se siente encima mía. Otra vez recorro con mis manos su espalda, siento como se le ponen los vellos de punta. Muerdo su cuello y voy bajando poco a poco.
La pongo abajo de mí, otra vez. Me mira y sonríe picarona, la beso, me besa. Comienza a morderme.
Le quito la camiseta, y ella me quita la mía. Beso cada parte de su cuerpo y cuando llego al pantalón de aquel pijama de Hello Kitty, se lo quito. Haciendo que se quede en bragas y sujetador.
Me mira fijamente y se ruboriza, yo subo y beso su mejilla.

-¿Estás bien?
-Sí. No te preocupes.- Me muerde el cuello. Sí, está bien.

Quita mi pantalón, estamos empatados.
Cada minuto que pasa la cosa se va poniendo más y más ardiente. Nuestros cuerpos se van uniendo quedándose en uno.
Siento mil y una sensaciones, mi corazón va a mil por hora.
Desearía estar junto a ti toda una puta vida, desearía besarte, morderte, acariciarte, hacerte reír cada minuto del día.

-Eres perfecta.

Naiara me mira y me vuelve a besar esta vez un poco más salvaje. Nuestras lenguas al igual que nuestros cuerpos se unen. Una batalla. Otra batalla de tantas. ¿Quién coño se quiere más?

-

Te quiero. Te quiero. ¡Te quiero! Te quiero muchísimo.
Me siento mejor que la primera vez. Me siento suya, él se siente mío. Me siento libre. Me siento amada. Me siento tan jodidamente bien.

Una hora después me desperté. Estaba dejada caer en su pecho, este miraba el techo. Seguíamos sin luz pero ahora mismo eso me daba igual. La vela estaba más pequeña ya que se estaba derritiendo.
Acaricio su cara, me mira y me sonríe. Me besa. Me vuelve hacer sentir cosas increíbles en mi interior.

Cuanto voy ha echarte de menos, pequeño.

-¿Cómo estás?
-¿Quieres saber como estoy?
-Sí.
-Estoy jodidamente bien. Me siento mágica, libre. Siento que puedo con todo, aunque no sea así.
-Puedes con todo y lo sabes.
-No.
-Sí Naiara, sí.

Le beso. Es tan adorable.

-

Me besa. Es como una niña pequeña, aunque a veces se comporte como una mujer.
La abrazo fuerte.

-¿Sabes?- Digo mientras la miro.
-Dime.
-Te quiero. Te quiero muchísimo.
-Yo también.
-Nunca cambies, eres tan mágica como esta noche.

Se quedó mirándome y me volvió a besar dulcemente.

-Te voy a echar muchísimo de menos, ¿Sabes?
-Yo también.
-No me olvides.

-No lo haré, pequeña.

------
Si has leído este capítulo dale retwit o favorito a este tweet. (las dos cosas NO).

No hay comentarios:

Publicar un comentario