viernes, 13 de junio de 2014

Capítulo 1. - Te volví a encontrar. {T2}


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Mordía el bolígrafo de color rosa mientras miraba a una esquina de la pizarra. Su profesor siempre decía que el día que no tuviesen ganas de escucharle que mirasen a la esquina de la pizarra sin molestar, y hoy era uno de esos días. No quería escucharle, no le apetecía saber nada de la fotografía hoy. Su móvil comenzó a vibrar, con cuidado lo sacó y lo colocó en la mesa. Tenía un whatsapp. Era de Mike, ¿Os acordáis de él? Es el chico que conoció hace un mes en el tren, ahora están muy unidos. Es su mejor amigo, sin dudarlo un segundo.

-¿A qué hora puedes quedar?

Naiara se quedó pensativa por un momento.

-Traigo dinero, ¿Qué te parece si almorzamos en McDonal's a la salida del instituto?
-¡Perfecto! Te espero en la puerta.
-Vale. Dejo esto, que como me pillen me quedo sin almuerzo.

Bloqueó su móvil y volvió a meterlo en su bolsillo. Los minutos pasaban lentos, el día de hoy se le hacía muy pesado. Encima, estaba muy cansada. Ayer se llevó toda la tarde editando fotos, y hasta las cuatro de la mañana hablando con Cristian. Le echaba mucho de menos, y era la única forma de tenerlo cerca.
La campana sonó, por fin. Se sentó en el banco de siempre, minutos después estaba junto a Lara y Conso.

-Hey.- Dijeron a la vez, como siempre solía pasar
-Hola.
-¿Qué habéis dado hoy?
-Yo que sé, estoy perdida hoy.
-Cansada, estás cansada.- Dijo Lara apuntando a Naiara con su dedo índice
-Posiblemente.- Rió
-¿Le preguntaste a tu madre eso?
-Dice que se lo pensará.
-Ojalá te diga que sí, sería muy divertido.
-Pues la verdad es que sí.- Dijo la chica soltando un suspiro

Hace unos días las chicas le propusieron ir a vivir con ellas, a Naiara le encantó la idea. Daniel se instalaría por fin en la habitación de Conso y ella se quedaría en la de Daniel. Sería genial.
El timbre sonó, última hora por fin. Tiró el zumo de manzana y entró en clase. Otra vez mirando la esquina de la pizarra.

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-Hola, mi amor.- Dijo Mike abrazándola cariñosamente
-Hola, cariño.- Dijo correspondiendo su abrazo
-Tengo noticias.
-¿Sobre eso?
-Sí.
-Ahora me cuentas.

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Escuchaba atentamente a Mike mientras metía las patatas deluxe en su boca, cada día le sorprendía más su historia.


***Un mes antes***

Había llamado unas mil veces a Mike y no le cogía el teléfono, hacía días que no le veía. Que no sabía nada de él. Estaba preocupada, “¿Y si le había pasado algo?” pensó Naiara.

-Cariño, ¿Qué pasa?
-Mike no me contesta.
-Quizás no le apetezca hablar contigo.
-¿Me estás diciendo que me ignora, mamá?
-Cariño, hace poco que os conocéis.
-Mamá, yo con él no quiero nada. Que te quede claro, no me da la gana que des a entender cosas que no son.
-Hija, tranquila.
-Me voy arriba.

Subió las escaleras a gran velocidad. Su madre siempre se iba por otra rama. Incluso le había dicho que debería dejar a Cristian porque dentro de nada se enrollaría con él.
Se tiró en la cama y puso el móvil en la mesita de noche, estaba preocupada. Cerró sus ojos y minutos después los abrió de golpe. Se levantó de la cama y decidió buscarlo, era todo muy extraño.
Llegó a su casa, estaba a diez minutos de la suya. Tocó la puerta varias veces, estaba desesperada ya. Sentía que algo malo estaba pasando. La puerta se abrió lentamente y una cabeza salió de ella.

-¿Mike?- Preguntó aterrada al verle
-¿Qué pasa?
-Eso me pregunto yo, ¿Qué ha pasado?

Mike la miró fijamente a los ojos, el cuerpo se le paró, el corazón le dejó de funcionar y le entraron miles de escalofríos. Por la cabeza de Naiara pasaron miles de cosas sobre todo que había podido suceder.
Sus ojos estaban rojos y las ojeras le llegaban a los tobillos.

-¿Qué ha pasado?- Volvió a preguntar
-Pasa, por favor.- Dijo en susurro

Pasó dentro de su casa y cerró la puerta, estaba solo. Como la mayoría de veces. Sus padres siempre estaban trabajando, y cuando estaban en casa lo ignoraban. Naiara no sabía por qué, pero es algo que quería saber.
Se sentó en el sofá, minutos después Mike se sentó junto a ella. La miró a los ojos y luego agachó su cabeza. A Naiara comenzaba a dolerle el corazón, no podía verle así. En semanas se había convertido en alguien importante para ella.

-¿Recuerdas el día que nos conocimos?
-Claro que lo recuerdo.- Dijo sonriendo tímidamente
-Yo venía de mi pueblo, resulta que tengo un hijo.

Los ojos de Naiara se salieron de las órbitas y sus labios se abrió en forma de “O” mayúscula.
“¿Cómo podía tener un hijo con 19 años?” Se preguntaba Naiara una y otra vez.

-¿Qué?
-Sí. Tiene un año, se llama Noah. Es un amor de niño, es muy bueno.
-¿Le pasó algo?
-Sí, se puso enfermo. Fui a verle y es que su madre pasa totalmente de él. Lo ignora por completo.
-¿También tiene tu edad?
-Tiene 24 años.
-Vaya historia la tuya.- Dijo desconcertada
-Ya. Lo sé. Fue una noche un tanto...Extraña.- Dijo poniendo sus ojos en blanco
-Cuéntame más.
-Estoy cansado, en serio. Quiero recuperar a mi hijo, yo quiero cuidarlo. Mis padres se mudaron hace poco aquí para que estuviésemos lejos, para hacer que nada había pasado ¿Entiendes? Están enfadados conmigo a pesar del tiempo, y no entienden que esta no es la solución. Yo quiero a mi hijo, y no puedo hacer como si él no existiera. No quiero que se quede con esa mujer que lo ignora, ¿Sabes? Estoy buscando trabajo y haré lo imposible para tenerlo, en serio.
-Sí. Debes hacerlo.- Dijo agarrando su mano
-Gracias por venir.
-Me preocupaste.- Dijo abrazándole fuerte


-Osea, ¿Qué tendrás que viajar otra vez a tu pueblo?
-Sí. A ver si puedo conseguir algo.
-Seguro que sí, no se merece tener a ese niño. Junto a ella no aprenderá nada bueno, pobre chaval.
-Pues sí.- Dijo suspirando- ¿Qué tal con Cristian?
-Ayer hablamos, pero bueno, nada es como antes.
-No puedes dejar que la relación se queme.
-Lo intento, pero es imposible. Estamos a miles de kilómetros. Ha pasado un año ya de todo lo ocurrido, no estuvo ni en mis 18 años Mike...
-Tenía concierto...
-Ya, pero días después no y ni tuvo la molestia de venir. Ayer le volví a preguntar y dijo que no sabía cuando volveríamos a vernos que estaba muy liado y ¡Estoy cansada!- Dijo la chica tapando su cara.
-Te entiendo, pero es que tú sabías que así iba a ser tu historia de amor. No es fácil, pero tampoco imposible.

Después de esa charla que tanto a uno como a otro les vino de lujo, caminaron hacia la casa de Mike que como siempre, estaba solo.

-Vale. ¿Qué meto en la maleta?- Dijo abriendo su ropero
-Te irás una semana, ¿no?
-Sí.
-Pues, depende del tiempo.
-Hace fresco allí.
-Pues pantalones largos pero camisetas de mangas cortas, por si las moscas. Ah, y para el juicio ponte un traje de chaqueta.
-No tengo.
-Pues prepara la maleta, y ¡Nos vamos de compras!- Dijo la chica levantando la mano y gritando la última frase.

Mike comenzó a reír.
Naiara se sentó en la cama y soltó un un suspiro al caer en ella. Hoy estaba cansada, muy cansada.
Mientras Mike terminaba de acomodar toda su ropa, la chica se quedó observándole.
Era un buen chico, un amor de persona. Era bueno, amable y cariñoso. Mike lucía un pelo rubio con flequillo el cual tapaba un poco de sus ojos color miel. Tenía una sonrisa de hierro, osea, Mike tenía bracktes pero tenía una linda sonrisa.
Para lo poco que lo conocía Naiara sabía que era un chico tímido pero que cuando cogía confianza estaba completamente loco. Se sonrojaba con gran facilidad y en el asunto del amor no le va bien, es más, el dice que jamás se enamoraría. Ella sabía perfectamente que iba a enamorarse pero ella lo iba a cuidar como si fuese un hermano, aquel que jamás tuvo. Aunque siempre digan que los chicos cuidan a las chicas y que si son mayores con más razón esto iba a ser al revés, ella iba a cuidarlo siempre y no dejaría que ninguna jugase con el corazón de Mike como lo hizo la madre de su hijo.

-¿Nos vamos?- Preguntó el chico sacando a Naiara de sus pensamientos
-Claro.- Dijo sonriendo

Andaron hasta el centro, estaba a una media hora de ellos. Entraban en muchísimas tiendas hasta llegar a la indicada.

-Coge este, este y este.- Dijo amontonando la ropa en sus brazos

Mike comenzó a probarse un traje de chaqueta, y otro, y otro, y otro hasta llegar al indicado.

-¡Estás guapísimo!- Gritó mientras aplaudía
-Vale, vale pero cállate que nos está mirando todo el mundo.- Dijo sonrojándose

Lo miré y reí.

-Voy a cambiarme, pago y nos vamos a tomar un helado.
-¡Vale!

Después de comprar el traje de chaqueta fueron a tomar un helado a McDonal's, necesitaban algo en el cuerpo.
Entre risas y cotilleos se les hizo las nueve de la noche, osea, era hora de irse.

-Es hora de irnos, Peter pan.
-No me llames así.- Dijo poniendo pucheros
-Vale, vale.

Fueron a casa, ya era hora. Naiara sentía que sus párpados pesaban cada vez más, tenía ganas de tirarse en la cama y dormir.

-Hola mamá.- Gritó al entrar en casa
-Hola hija. ¿Qué tal el día?
-Bien.- Dijo no muy convencida por la parte del instituto
-Por cierto, llegó algo para ti.
-¿Para mí?
-Sí, para ti.
-¿El qué?
-Toma.- Dijo entregándole una rosa y una carta
-¿De quién es?
-No lo sé, cariño. Ya me cuentas, termino de hacer la cena. Dúchate, anda.

Subió las escaleras, dejó su mochila y se duchó a gran velocidad.
Se sentó en la cama con su pijama de cerditos puesto, y agarró la rosa y la carta.
Miró la rosa, era de plástico. Se dio cuenta de que tenía un papel en su tallo.
“-100 ♥”
“¿Menos cien? ¿Menos cien qué? ¿Qué coño es esto?” Pensó Naiara. No entendía nada y su cabeza comenzaba a rayarse,
¿Es una broma de su madre o de alguien que conozca?
Abrió la carta, quizás reconociera la letra. Miró la carta y gritó un “Joder”, estaba escrita a ordenador.
Intentó calmarse y leerla lentamente.
“Menos cien.
Sólo quedan cien días para verte, te aseguro que será uno de los mejores días de tu vida. Cuando me veas sabrás quien soy, y no te sientas mal ni nada por el estilo. Te amo, y se que tú también me amas a mí. Yo nunca te he olvidado, y se que tú a mi tampoco.”

Bajó las escaleras corriendo y entró en la cocina.

-¿De quién es?- Le preguntó a su madre
-No sé cariño, a ver, déjamela.

Catalina (Madre de Naiara, para quien no recuerde el nombre) la leyó y sus ojos comenzaron abrirse como platos.

-No tengo ni idea, pero te conoce.
-Algo obvio. ¿Dónde me verá?

Se quedó unos minutos pensado y su boca se abrió.

-Tu cumpleaños, cariño.
-¿Mi cumpleaños?
-Sí.
-Me voy a volver loca un día.- Dijo levantando las manos y gritando

Catalina la miró y volvió a leer la carta. Ninguna de las dos entendían nada.

–
En la cena no paraban de hablar de la carta, incluso a Amada que era una niña de nueve años le sorprendió. Estaba confusa, y necesitaba hablar con Mike urgentemente.
Ayudó a su madre a recoger la mesa y fue a su habitación. Cogió su teléfono y marcó el número de Mike.

-Hola fea.- Dijo con un tono alegre
-Hola.- Dijo con sequedad
-¿Qué pasa?

Le contó todo, este la escuchó atentamente y cada vez se sorprendía un poco más.

-¿Algunos de tus ex novios?
-No. Imposible.
-Pues no sé, piensa bien. ¿Cristian?- Rió ante esto. Y fuerte. Muy fuerte.
-Venga ya, ¿Cristian? Antes podría, pero ¿ahora? Si ni si quiera se preocupa en llamarme.
-Pregúntaselo.
-¿Para qué? No es él.
-Pues no sé, Naiara. Investiga.
-No sé como.
-Mañana vienes a mi casa y me la enseñas.
-Vale, buenas noches.

Después de esto, se acostó. Estaba cansada y confusa, necesitaba descansar de una maldita vez.

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Aquí está el primer capítulo de "Te volví a encontrar", este primer capítulo
no es nada del otro mundo pero bueno, espero que os guste y que
sigáis leyendo y soñando con esta pequeña novela XRIZtiana.

Dije que no, pero después de borrarla unas mil veces decidí que yo
siguiese narrando, quedaba mejor.

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¡Besines de colores!

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