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Mordía el bolígrafo de color rosa
mientras miraba a una esquina de la pizarra. Su profesor siempre
decía que el día que no tuviesen ganas de escucharle que mirasen a
la esquina de la pizarra sin molestar, y hoy era uno de esos días.
No quería escucharle, no le apetecía saber nada de la fotografía
hoy. Su móvil comenzó a vibrar, con cuidado lo sacó y lo colocó
en la mesa. Tenía un whatsapp. Era de Mike, ¿Os acordáis de él?
Es el chico que conoció hace un mes en el tren, ahora están muy
unidos. Es su mejor amigo, sin dudarlo un segundo.
-¿A qué hora puedes quedar?
Naiara se quedó pensativa por un
momento.
-Traigo dinero, ¿Qué te parece si
almorzamos en McDonal's a la salida del instituto?
-¡Perfecto! Te espero en la puerta.
-Vale. Dejo esto, que como me pillen
me quedo sin almuerzo.
Bloqueó su móvil y volvió a meterlo
en su bolsillo. Los minutos pasaban lentos, el día de hoy se le
hacía muy pesado. Encima, estaba muy cansada. Ayer se llevó toda la
tarde editando fotos, y hasta las cuatro de la mañana hablando con
Cristian. Le echaba mucho de menos, y era la única forma de tenerlo
cerca.
La campana sonó, por fin. Se sentó en
el banco de siempre, minutos después estaba junto a Lara y Conso.
-Hey.- Dijeron a la vez, como
siempre solía pasar
-Hola.
-¿Qué habéis dado hoy?
-Yo que sé, estoy perdida hoy.
-Cansada, estás cansada.- Dijo Lara
apuntando a Naiara con su dedo índice
-Posiblemente.- Rió
-¿Le preguntaste a tu madre eso?
-Dice que se lo pensará.
-Ojalá te diga que sí, sería muy
divertido.
-Pues la verdad es que sí.- Dijo la
chica soltando un suspiro
Hace unos días las chicas le
propusieron ir a vivir con ellas, a Naiara le encantó la idea.
Daniel se instalaría por fin en la habitación de Conso y ella se
quedaría en la de Daniel. Sería genial.
El timbre sonó, última hora por fin.
Tiró el zumo de manzana y entró en clase. Otra vez mirando la
esquina de la pizarra.
–
-Hola, mi amor.- Dijo Mike
abrazándola cariñosamente
-Hola, cariño.- Dijo
correspondiendo su abrazo
-Tengo noticias.
-¿Sobre eso?
-Sí.
-Ahora me cuentas.
–
Escuchaba atentamente a Mike mientras
metía las patatas deluxe en su boca, cada día le sorprendía más
su historia.
***Un mes antes***
Había llamado unas mil veces a Mike y
no le cogía el teléfono, hacía días que no le veía. Que no sabía
nada de él. Estaba preocupada, “¿Y si le había pasado algo?”
pensó Naiara.
-Cariño, ¿Qué pasa?
-Mike no me contesta.
-Quizás no le apetezca hablar
contigo.
-¿Me estás diciendo que me ignora,
mamá?
-Cariño, hace poco que os conocéis.
-Mamá, yo con él no quiero nada.
Que te quede claro, no me da la gana que des a entender cosas que no
son.
-Hija, tranquila.
-Me voy arriba.
Subió las escaleras a gran velocidad.
Su madre siempre se iba por otra rama. Incluso le había dicho que
debería dejar a Cristian porque dentro de nada se enrollaría con
él.
Se tiró en la cama y puso el móvil en
la mesita de noche, estaba preocupada. Cerró sus ojos y minutos
después los abrió de golpe. Se levantó de la cama y decidió
buscarlo, era todo muy extraño.
Llegó a su casa, estaba a diez minutos
de la suya. Tocó la puerta varias veces, estaba desesperada ya.
Sentía que algo malo estaba pasando. La puerta se abrió lentamente
y una cabeza salió de ella.
-¿Mike?- Preguntó aterrada al
verle
-¿Qué pasa?
-Eso me pregunto yo, ¿Qué ha
pasado?
Mike la miró fijamente a los ojos, el
cuerpo se le paró, el corazón le dejó de funcionar y le entraron
miles de escalofríos. Por la cabeza de Naiara pasaron miles de cosas
sobre todo que había podido suceder.
Sus ojos estaban rojos y las ojeras le
llegaban a los tobillos.
-¿Qué ha pasado?- Volvió a
preguntar
-Pasa, por favor.- Dijo en susurro
Pasó dentro de su casa y cerró la
puerta, estaba solo. Como la mayoría de veces. Sus padres siempre
estaban trabajando, y cuando estaban en casa lo ignoraban. Naiara no
sabía por qué, pero es algo que quería saber.
Se sentó en el sofá, minutos después
Mike se sentó junto a ella. La miró a los ojos y luego agachó su
cabeza. A Naiara comenzaba a dolerle el corazón, no podía verle
así. En semanas se había convertido en alguien importante para
ella.
-¿Recuerdas el día que nos
conocimos?
-Claro que lo recuerdo.- Dijo
sonriendo tímidamente
-Yo venía de mi pueblo, resulta que
tengo un hijo.
Los ojos de Naiara se salieron de las
órbitas y sus labios se abrió en forma de “O” mayúscula.
“¿Cómo podía tener un hijo con 19
años?” Se preguntaba Naiara una y otra vez.
-¿Qué?
-Sí. Tiene un año, se llama Noah.
Es un amor de niño, es muy bueno.
-¿Le pasó algo?
-Sí, se puso enfermo. Fui a verle y
es que su madre pasa totalmente de él. Lo ignora por completo.
-¿También tiene tu edad?
-Tiene 24 años.
-Vaya historia la tuya.- Dijo
desconcertada
-Ya. Lo sé. Fue una noche un
tanto...Extraña.- Dijo poniendo sus ojos en blanco
-Cuéntame más.
-Estoy cansado, en serio. Quiero
recuperar a mi hijo, yo quiero cuidarlo. Mis padres se mudaron hace
poco aquí para que estuviésemos lejos, para hacer que nada había
pasado ¿Entiendes? Están enfadados conmigo a pesar del tiempo, y no
entienden que esta no es la solución. Yo quiero a mi hijo, y no
puedo hacer como si él no existiera. No quiero que se quede con esa
mujer que lo ignora, ¿Sabes? Estoy buscando trabajo y haré lo
imposible para tenerlo, en serio.
-Sí. Debes hacerlo.- Dijo agarrando
su mano
-Gracias por venir.
-Me preocupaste.- Dijo abrazándole
fuerte
-Osea, ¿Qué tendrás que viajar
otra vez a tu pueblo?
-Sí. A ver si puedo conseguir algo.
-Seguro que sí, no se merece tener
a ese niño. Junto a ella no aprenderá nada bueno, pobre chaval.
-Pues sí.- Dijo suspirando- ¿Qué
tal con Cristian?
-Ayer hablamos, pero bueno, nada es
como antes.
-No puedes dejar que la relación se
queme.
-Lo intento, pero es imposible.
Estamos a miles de kilómetros. Ha pasado un año ya de todo lo
ocurrido, no estuvo ni en mis 18 años Mike...
-Tenía concierto...
-Ya, pero días después no y ni
tuvo la molestia de venir. Ayer le volví a preguntar y dijo que no
sabía cuando volveríamos a vernos que estaba muy liado y ¡Estoy
cansada!- Dijo la chica tapando su cara.
-Te entiendo, pero es que tú sabías
que así iba a ser tu historia de amor. No es fácil, pero tampoco
imposible.
Después de esa charla que tanto a uno
como a otro les vino de lujo, caminaron hacia la casa de Mike que
como siempre, estaba solo.
-Vale. ¿Qué meto en la maleta?-
Dijo abriendo su ropero
-Te irás una semana, ¿no?
-Sí.
-Pues, depende del tiempo.
-Hace fresco allí.
-Pues pantalones largos pero
camisetas de mangas cortas, por si las moscas. Ah, y para el juicio
ponte un traje de chaqueta.
-No tengo.
-Pues prepara la maleta, y ¡Nos
vamos de compras!- Dijo la chica levantando la mano y gritando la
última frase.
Mike comenzó a reír.
Naiara se sentó en la cama y soltó un
un suspiro al caer en ella. Hoy estaba cansada, muy cansada.
Mientras Mike terminaba de acomodar
toda su ropa, la chica se quedó observándole.
Era un buen chico, un amor de persona.
Era bueno, amable y cariñoso. Mike lucía un pelo rubio con
flequillo el cual tapaba un poco de sus ojos color miel. Tenía una
sonrisa de hierro, osea, Mike tenía bracktes pero tenía una linda
sonrisa.
Para lo poco que lo conocía Naiara
sabía que era un chico tímido pero que cuando cogía confianza
estaba completamente loco. Se sonrojaba con gran facilidad y en el
asunto del amor no le va bien, es más, el dice que jamás se
enamoraría. Ella sabía perfectamente que iba a enamorarse pero ella
lo iba a cuidar como si fuese un hermano, aquel que jamás tuvo.
Aunque siempre digan que los chicos cuidan a las chicas y que si son
mayores con más razón esto iba a ser al revés, ella iba a cuidarlo
siempre y no dejaría que ninguna jugase con el corazón de Mike como
lo hizo la madre de su hijo.
-¿Nos vamos?- Preguntó el chico
sacando a Naiara de sus pensamientos
-Claro.- Dijo sonriendo
Andaron hasta el centro, estaba a una
media hora de ellos. Entraban en muchísimas tiendas hasta llegar a
la indicada.
-Coge este, este y este.- Dijo
amontonando la ropa en sus brazos
Mike comenzó a probarse un traje de
chaqueta, y otro, y otro, y otro hasta llegar al indicado.
-¡Estás guapísimo!- Gritó
mientras aplaudía
-Vale, vale pero cállate que nos
está mirando todo el mundo.- Dijo sonrojándose
Lo miré y reí.
-Voy a cambiarme, pago y nos vamos a
tomar un helado.
-¡Vale!
Después de comprar el traje de
chaqueta fueron a tomar un helado a McDonal's, necesitaban algo en
el cuerpo.
Entre risas y cotilleos se les hizo las
nueve de la noche, osea, era hora de irse.
-Es hora de irnos, Peter pan.
-No me llames así.- Dijo poniendo
pucheros
-Vale, vale.
Fueron a casa, ya era hora. Naiara
sentía que sus párpados pesaban cada vez más, tenía ganas de
tirarse en la cama y dormir.
-Hola mamá.- Gritó al entrar en
casa
-Hola hija. ¿Qué tal el día?
-Bien.- Dijo no muy convencida por
la parte del instituto
-Por cierto, llegó algo para ti.
-¿Para mí?
-Sí, para ti.
-¿El qué?
-Toma.- Dijo entregándole una rosa
y una carta
-¿De quién es?
-No lo sé, cariño. Ya me cuentas,
termino de hacer la cena. Dúchate, anda.
Subió las escaleras, dejó su mochila
y se duchó a gran velocidad.
Se sentó en la cama con su pijama de
cerditos puesto, y agarró la rosa y la carta.
Miró la rosa, era de plástico. Se dio
cuenta de que tenía un papel en su tallo.
“-100 ♥”
“¿Menos cien? ¿Menos cien qué?
¿Qué coño es esto?” Pensó Naiara. No entendía nada y su cabeza
comenzaba a rayarse,
¿Es una broma de su madre o de alguien
que conozca?
Abrió la carta, quizás reconociera la
letra. Miró la carta y gritó un “Joder”, estaba escrita a
ordenador.
Intentó calmarse y leerla lentamente.
“Menos cien.
Sólo quedan cien días
para verte, te aseguro que será uno de los mejores días de tu vida.
Cuando me veas sabrás quien soy, y no te sientas mal ni nada por el
estilo. Te amo, y se que tú también me amas a mí. Yo nunca te he
olvidado, y se que tú a mi tampoco.”
Bajó las escaleras corriendo y entró
en la cocina.
-¿De quién es?- Le preguntó a su
madre
-No sé cariño, a ver, déjamela.
Catalina (Madre de Naiara,
para quien no recuerde el nombre) la leyó y sus ojos
comenzaron abrirse como platos.
-No tengo ni idea, pero te conoce.
-Algo obvio. ¿Dónde me verá?
Se quedó unos minutos pensado y su
boca se abrió.
-Tu cumpleaños, cariño.
-¿Mi cumpleaños?
-Sí.
-Me voy a volver loca un día.- Dijo
levantando las manos y gritando
Catalina la miró y volvió a leer la
carta. Ninguna de las dos entendían nada.
–
En la cena no paraban de hablar de la
carta, incluso a Amada que era una niña de nueve años le
sorprendió. Estaba confusa, y necesitaba hablar con Mike
urgentemente.
Ayudó a su madre a recoger la mesa y
fue a su habitación. Cogió su teléfono y marcó el número de
Mike.
-Hola fea.- Dijo con un tono alegre
-Hola.- Dijo con sequedad
-¿Qué pasa?
Le contó todo, este la escuchó
atentamente y cada vez se sorprendía un poco más.
-¿Algunos de tus ex novios?
-No. Imposible.
-Pues no sé, piensa bien.
¿Cristian?- Rió ante esto. Y fuerte. Muy fuerte.
-Venga ya, ¿Cristian? Antes podría,
pero ¿ahora? Si ni si quiera se preocupa en llamarme.
-Pregúntaselo.
-¿Para qué? No es él.
-Pues no sé, Naiara. Investiga.
-No sé como.
-Mañana vienes a mi casa y me la
enseñas.
-Vale, buenas noches.
Después de esto, se acostó. Estaba
cansada y confusa, necesitaba descansar de una maldita vez.
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Aquí está el primer capítulo de "Te volví a encontrar", este primer capítulo
no es nada del otro mundo pero bueno, espero que os guste y que
sigáis leyendo y soñando con esta pequeña novela XRIZtiana.
Dije que no, pero después de borrarla unas mil veces decidí que yo
siguiese narrando, quedaba mejor.
Recuerden marcar RT o FAV y si os viene chachipiruli ¡Comentar!
Aquí está el primer capítulo de "Te volví a encontrar", este primer capítulo
no es nada del otro mundo pero bueno, espero que os guste y que
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¡Besines de colores!

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